Así es como Paula Botero se sueña Bellas Artes

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La nueva rectora de Bellas Artes habla de los retos que asumirá en su gestión. Viene de trabajar en el ITM y quiere darle nuevos aires a la institución.

Durante 10 años, Paula Botero fue la decana de la Facultad de Artes y Humanidades del ITM, un cargo que dejó hace un par de meses, para asumir la Rectoría de la Fundación Universitaria Bellas Artes.

Es una mujer de tono sereno, de mirada fuerte e ideas claras. El sector cultural lo conoce bien, no solo desde la Academia, sino desde su rol de Antropóloga y Magíster en Estudios Urbanos y Regionales, además de apasionada por la música, el cine y las artes visuales.

En el ITM, desde inicios del año 2009, trabajó por posicionar una Facultad relativamente nueva en una institución que se encaminó, inicialmente, por las ingenierías, siendo defensora de las humanidades y las artes.

Actualmente, el ITM cuenta con seis programas de pregrado y tres posgrados, entre ellos el primer posgrado en cine y la primera escuela pública dedicada a esta arte en la ciudad, un proyecto que fue impulsado con fuerza por Botero.

“Sus acciones encaminadas siempre a la perfecta combinación entre las artes y la tecnología llevaron mediante un trabajo colectivo a la consolidación y acreditación de programas como Tecnología en Informática Musical, la reacreditación de Tecnología en Diseño Industrial, la creación de programas como Artes Visuales, Artes de la Grabación y Producción Musical, Ingeniería en Diseño Industrial, la Maestría en CTS+i, la Maestría en Artes Digitales, además de la creación del primer pregrado y la primera Escuela Pública de Cine de la ciudad”, reseñó el ITM en su sitio web, a la salida de Botero, sobre su gestión.

Debe saberse también que otro de los enfoques de la académica fue la recuperación y activación de un patrimonio natural, científico y cultural: el Museo de Ciencias Naturales de la Salle, fundado en 1913. Asimismo, durante su gestión en el ITM, Botero y su equipo activaron el Observatorio Astronómico, “que desde 1960 se erigió como referente nacional e internacional en temas de astronomía, ambos proyectos, se configuran en la actualidad como Centro de Ciencias ante el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de MINCiencias. Otro proceso destacado en este período, fue la reestructuración académica y administrativa del Centro de Idiomas, quien durante este año entregará su primer programa de pregrado”, precisa el ITM.

Ahora, desde el Centro de Medellín, donde Bellas Artes se erige como eje cultural, académico y patrimonial de la ciudad, Paula Botero asume el reto de la rectoría, luego de un proceso de selección en el que se destacó. Son 700 estudiantes los que se forman allí, cursando cinco pregrados: fotografía, música, diseño visual, comunicación publicitaria y artes plásticas, además de los preparatorios, sobre todo en música, que es uno de los fuertes de Bellas Artes y su oferta de extensión, además de su programación cultural habitual.

En la sede de Ayacucho, la nueva rectora de Bellas Artes recibió a Revista Papel para hablar de sus apuestas, retos y expectativas, en una conversación ambientada por el silencio de la cuarentena, apenas con el sonido melodioso del pasar del Tranvía y los megáfonos de los vendedores ambulantes, esto fue lo que nos dijo.

Paula, ¿cuáles fueron los aprendizajes en el ITM?

Lo primero es haber podido conseguir un proyecto de cero, fue como lo más maravilloso, porque llegar a una institución que quería crear en el seno de una tradición de ingenierías y tecnologías era un reto gigante. Yo venía de ser investigadora, no de ser docente solamente, y asumir la decanatura era casi que concebir un proyecto, un proyecto que fuera acogido y tuviera la naturaleza propia, en una institución como lo era el ITM.

En principio, digamos que hubo varias líneas de trabajo, la creación de programas, por un lado, pero no eran programas que tuvieran que ver con el arte concebido en el sentido tradicional de conservatorio, no. En una institución donde había ingeniería y ciencia, había que pensar una relación de arte, tecnología y ciencia e ingeniería, por eso las disciplinas que pensamos para los programas estaban relacionadas con esas áreas. De hecho, hicimos programas en asocio con la Facultad de Ingeniería, de una maestría en artes digitales, pensamos que los programas tenían que estar muy insertos en el mundo laboral, de ahí el tema que no fuera música sino artes de la grabación y producción musical, que fuera cine como industria, en una coyuntura importante como lo era una ley de la ciudad que quería apalancar un sector, artes visuales con un enfoque de lo digital también.

Esto por un lado, por el otro lado había proyectos que la institución había acogido para activar patrimonialmente, como lo fue haber recibido el Museo Natural de Ciencias de La Salle, de los hermanos de La Salle, quienes lo entregaron como patrimonio vivo a la ciudad, cuando donaron la sede de Fraternidad y el ITM, el cual asumimos como espacio para llevar ahí ofertas de educación superior, pues, era un patrimonio creado en 1911, estaba cerrado, había que pensar cómo ese proyecto se activaba en la ciudad y en el mundo científico y adicionalmente se articulaba con todo lo que en el ITM pasaba. Entonces, fue un reto convertir en un referente de un Museo de Ciencias Naturales pero que dialogaba con el arte, con el patrimonio cultural, con la biodiversidad, y gracias a eso en el 2018 fue un centro de Ciencias, lo propio lo hicimos con el Observatorio Astronómico, que es un referente, digamos que en el ámbito internacional, reconocido como un laboratorio de investigación de astronomía y disciplinas afines.

En el ITM, básicamente, había Manera de pensar de forma interdisciplinaria y formas de concretar proyectos de manera interdisciplinaria, de pensar proyectos que tenían que ver con las necesidades de la ciudad, que fueran hitos, que fueran paradigmáticos. Esas fueron oportunidades que tuve de soñar con esos proyectos, fue muy importante porque también una lección aprendida es que, si uno sueña y trabaja, y concreta las cosas, eso se puede hacer.

Tuve la fortuna también de contar con líderes que me permitieran desarrollar los proyectos, los acogieron, los apoyaron financieramente, a nivel de ideas con equipos de trabajo, porque también reivindico una lección aprendida: sola no haces las cosas. Tienen que ser equipos académicos, técnicos, de áreas financieras, académicas, científicas, todo tiene que ser fundamentado en un trabajo colaborativo, para pensar que se hacen proyectos con desarrollos y con resultados importantes.

Antes de llegar a ser la rectora, ¿cuál era la mirada que tenía de Bellas Artes?

Era la de cualquier ciudadano, de un patrimonio de la ciudad, además de tener un referente bellísimo como lo era el Palacio de Bellas Artes, como una edificación patrimonial con una historia hermosa. También era claro para mí que era una institución universitaria centrada en la formación artística única y exclusivamente, y que estaba ligada a esa historia desde 1911, con el Instituto de Bellas Artes, que formó tan importantes artistas, músicos, escultores, pintores de esta ciudad, yo lo vi siempre haciendo como una metáfora, una familia de esas tradicionales con una vocación, con un legado y me parecía una institución hermosa, siempre, siempre. De hecho, desde el ITM buscamos razonamientos para desarrollar proyectos, y también como estudiante de cocina participé en un proyecto desde la institución como la Mariano Moreno, siempre me llamó la atención, me pareció un proyecto de ciudad muy hermoso.

¿Con qué institución se encuentra? ¿Qué encuentra a su llegada?

Una institución con unos deseos de crecer, de renovar su propuesta académica, de potenciar muchísimo más una fortalezas grandes que tiene como lo son la extensión cultural, la proyección social, me ha parecido muy importante ir mirando con detalle los procesos, que esta institución es un referente en el Centro de Medellín, un referente de oferta cultural y consumo cultural para muchos ciudadanos durante muchísimos años, es un referente importante, una oferta de muestras artísticas, de conciertos.

Así, entonces, me doy cuenta de que se puede dar circulación de las obras y las creaciones de los estudiantes, de los profesores, de los investigadores, una institución que quiere pensarse como un conglomerado de la Sociedad de Mejoras Públicas, para lo cual debemos trabajar de manera más articulada con otros proyectos, como por ejemplo el Parque Zoológico Santa Fe, con el que hay una expectativa desde todo el conglomerado, ahora que el Parque va a tener una transformación hacia los estudios y la investigación, es la transformación del Zoológico a un centro de la conservación y la preservación de especies de la biodiversidad, más que un espacio solamente para la exhibición de la naturaleza, por llamarlo de alguna forma.

Me encuentro también con el interés en armar proyectos formativos juntos, también con la necesidad de activar el Instituto de Bellas Artes, con una oferta muy enfocada hacia oficios Del patrimonio, de las industrias creativas y culturales, Como una combinación de los nuevos enfoques que se están trabajando. Hay una intención de que cada uno de esos proyectos de la Sociedad de Mejoras Públicas, como el Parque Santa Fe, que próximamente va a tener también una transformación en su denominación y su objeto misional, el Instituto de Bellas Artes y la Fundación Universitaria Bellas Artes, como proyectos que han tenido relaciones en el tiempo.

Y, desde las intencionalidades misionales de la Sociedad, buscaremos que hoy tengan una nueva forma de construir relaciones y desarrollar proyectos. Esa es una expectativa, hoy, por ejemplo, por parte de la Sociedad y es uno de los retos que tiene la rectoría también.

¿Qué cree que hace falta en la oferta de Bellas Artes?

A mi llegada me encuentro con unos programas renovados curricularmente, el de música, por ejemplo, tiene hoy unas nuevas líneas en canto lírico y popular, me gustó mucho encontrar que le dieron ese lugar a lo popular, dentro de lo académico, y el rigor también investigativo. Artes plásticas también se renovó, y son apuestas que están muy en la línea de las tendencias de la economía creativa, y la industria cultural y creativa, eso me gusta: encontrar que son programas que se vienen pensando, se vienen renovando, se vienen actualizando y se van conectando con las necesidades del entorno.

Creo que es indispensable la oferta de posgrados, darle una solución de continuidad al pregrado, a esas apuestas profesionales que puedan tener profundizaciones, para fortalecer los procesos de creación, de circulación, de consumo. Creo que el componente patrimonial debe ser aprovechado al máximo, no hay una institución con una tradición tan importante, con tantos bellos resultados, con tantos bellos y buenos artistas, que deben ser potenciados como parte de la historia de la institución, como un acervo que debe ser aprovechado, no más antier conversaba con la Secretaría General, diciendo que solamente el Archivo Histórico de la Sociedad de Mejoras Públicas o el Archivo Histórico de la misma Fundación, o el del Instituto de Bellas Artes, permiten hacer desarrollos investigativos, por ejemplo, una investigación sobre la historia del arte en esta ciudad, sobre la historia del urbanismo en esta ciudad.

De hecho, parte del objeto misional que tienen las tres entidades tiene que ver con ese quehacer de la Sociedad de Mejoras Públicas, en ese esfuerzo de sus ciudadanos preocupados por construir una ciudad cívica, bella, con una oferta de entretenimiento y cultura, que desde 1899 se empezó a pensar.

Entonces, buena parte de proyectos importantes de esta ciudad como el Parque Zoológico, el Jardín Botánico, todo el tema del Teatro Pablo Tobón Uribe, muchísimas de las obras importantes y los hitos arquitectónicos, sociales, culturales, tuvieron que ver y pasaron por la Sociedad de Mejoras Públicas. Nada más ese archivo narra esas historias, perfectamente podrían hacerse muchos procesos de investigación desde el patrimonio urbanístico y arquitectónico de esta ciudad en esa línea, y son acervos de Bellas Artes Y de la Sociedad de Mejoras Públicas.

Sin duda, el tema posgradual es determinante y también las ofertas que tienen que ver, desde la proyección social, con el uso social del arte en los procesos de reconstrucción de estas memorias de la vida que asumimos en este tiempo del pos-acuerdo, del posconflicto, como lo queramos llamar. Es importante, porque de alguna forma el arte y la cultura surgen como mediadores, como sanadores, como parte de ese proceso de sanación que las personas necesitan vivir y nos convertimos en una oportunidad para desarrollar proyectos sociales con comunidades por ejemplo.

Esta es la segunda institución que tiene su liderazgo en arte. Hablemos de su visión del panorama, ¿cómo ve el panorama para los artistas?, ¿cómo cree que es ser hoy artista en Medellín?

Me gusta que se les han dado voces a manifestaciones de lo popular, a ese conocimiento que se genera desde la vida cotidiana, desde el barrio, se visibiliza, no solamente a lo que la academia se forma, sino también desde lo que la gente, desde su ejercicio autónomo, digamos de la autoformación se permite crear.

Estoy segura que esos diálogos de los saberes, que se crean por fuera de la Academia, con los saberes y conocimientos bajo la forma de obras artísticas, visuales, que sean en lo cotidiano en la ciudad ahora se dan más en diálogo; potencian, son oportunidades. Además, los lenguajes no son solamente locales, quizás esta sea la oportunidad de que sean lenguajes globales, universales, de que se construyan grandes circuitos, canales de comunicación, de compartir, saber, porque si hay un área que me parece a mí que es muy democrática en la forma de producir conocimiento Y compartirlo es el arte y la cultura, es una forma natural, no pasa eso muchas veces en otras áreas de conocimiento, aquí es como parte de la naturaleza de estas formas de producir conocimiento, cultura, sociedad.

Yo veo un futuro prometedor, sé que es muy polémico el tema de la política nacional frente a las industrias creativas y culturales, pero pensaría más como antropóloga que, por primera vez, se habla en un momento histórico de dar una oportunidad, digamos, mediante mecanismos que no existían, casi que es una oportunidad que tanto el Gobierno central como nosotros estamos haciendo frente a la forma de gestionar y transformar, en torno a sociedades, a partir de recursos y de una puesta que puede ser nombrada distinto, pero en esencia creo que es la primera vez que le abren un espacio como el que está teniendo hoy.

Creo que se trata de aprovechar oportunidades, también de ayudar a pensar a los gobiernos sobre cómo se debe hacer, porque creo que esa política se ha pensado de arriba hacia abajo, que hace falta concertar mucho con los mismos creadores y artistas, ante lo que planteo que hubiera podido ser mucho mejor.

Los creadores deberían haber sido la base, la gente que crea, piensa los procesos, que los vive, desde ahí se debió haber construido la política, ya que muchas cosas en este país no pasan como nosotros quisiéramos, pero para el caso particular del sector del arte y la cultura, esa debió haber sido una fórmula que hubiera podido hacer que avanzáramos más rápido. Fue distinta, hay que aprovecharla, hay que también ser críticos positivamente, permitirles hacer avances en las implementaciones de las políticas, desde la misma Academia, desde el mismo quehacer independiente, o sea, creo que es un papel de todos. Tenemos un momento coyuntural, es histórico, creo que hay que aprovecharlo.

¿Cuál es el reto de Bellas Artes?, ¿El gran reto?

Siento que es una comunidad que se tiene que conectar, primero, conectar como comunidad, y digamos, en el poco tiempo que llevo con las personas, hay un sentido de pertenencia importante, aunque podría haber una conexión más potente entre las áreas de trabajo dentro de la Academia y la administración, y es una forma de potenciar que los proyectos avancen.
Sí, una buena fórmula de trabajo entre la Academia y la administración, eso es un tema que trabajar como reto al interior, hay unos retos dentro de la casa, internos, y hay otros externos.

Los temas de calidad en los programas, tenemos que hacer una especie de análisis profundo sobre cómo ha evolucionado cada uno de los pregrados, en qué puntos de quiebre están con los rediseños, con esas reformas curriculares, ir monitoreando avances, impactos y, con fundamento en eso, diseñar la nueva oferta.

También el tema del relacionamiento de la Institución con un sector tan potente como es el Centro, creo que es una institución que podría ser mucho más protagónica con otras cosas, tendré que hacer una articulación mucho más desde los proyectos, pero que tengan continuidad, que tengan visibilidad, para empezar solamente en el territorio cercano, en el vecindario por decirlo de alguna forma, nos da otra escala con el desarrollo de proyectos a nivel regional-nacional.

Hablo de conectarse con otros, el compartir experiencias con otros como forma de hacer transferencia de conocimiento rápidas, de hecho, esa fue una de las lecciones aprendidas en mi gestión anterior y era que, si yo tenía un desarrollo académico artístico al interior de la Facultad, en esa forma natural de transmitir el conocimiento que tiene la cultura, lo iba a buscar, y era hacer una transferencia de alguien que lo tuviera, que me lo pudiera enseñar y que yo pudiera incorporarlo y adaptarlo, en función de mi naturaleza y necesidad.

Entonces, esas fueron maneras rápidas y efectivas de ir creando nuevas áreas, de fortalecer otras, y ahí tú necesitas de otros, de muchas condiciones distintas, no solo pares académicos, también necesitas de empresas, también necesitas del sector social, también necesitas del Gobierno, del Estado, y más siendo una institución privada, lo que también cambia mucho en esta experiencia, porque yo vengo de trabajar de lo público por más de once años, y ahora ingreso a un universo que tiene una dinámica distinta de relacionamiento y casi que estoy, como antropóloga, haciendo una etnografía en mis primeros meses, para ir conociendo cómo funciona, cómo opera, cómo se concibe y, con fundamento en ese reconocimiento, plantear estrategias.

Sin duda, sí hay que hacer una apertura de la Institución hacia los otros, hacia el entorno de otras maneras. La investigación es un tema muy importante, porque hablamos aquí de investigación-creación, y esa investigación-creación debe nutrir los currículos, esa también es otra forma de hacer avanzar rápido los programas, preguntarnos por qué investigamos, para qué lo hacemos, con fundamento en qué y cómo eso nutre el conocimiento que transmitimos a los muchachos, con los que formamos en música, diseño audiovisual, fotografía.

Una oportunidad tan bella como tener el primer programa profesional en fotografía, tuvimos los primeros graduados hace unos meses, fue una cosa muy hermosa, también hicimos un pilotaje de una graduación presencial, con todos los protocolos de bioseguridad en la sala Beethoven en el Palacio de Bellas Artes, fue una cosa bellísima, y yo decía: “hay tanto potencial”. La fotografía es una disciplina que tiene tantas aplicaciones, y por la vía de los posgrados podrías pensar que es un desarrollo que habría que fortalecer y así muchos más, solamente por ponerte un ejemplo.

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