Así ve el nuevo ministro al sector

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Felipe Buitrago

El presidente Iván Duque designó a Felipe Buitrago como nuevo ministro de Cultura, Carmen Vásquez, quien ocupaba ese cargo, será embajadora de Colombia en Uruguay.

Felipe Buitrago reconoce que en Colombia hay exceso de pesimismo entre algunos gestores, creadores y cultores, dice que hace falta entusiasmo, optimismo, para lograr más.

Él cree en la economía naranja y continuará su enfoque del viceministerio que ejerció, y en el que acompañó a la saliente Carmen Inés Vásquez, el de la Creatividad y la Economía Naranja del Ministerio de Cultura.

Buitrago, graduado en Economía por la Universidad de Los Andes, cree que se necesita costear bien los proyectos culturales en el país, plantea que un mal sueldo para un actor en Colombia es $3.000.000, además de decir que una producción de teatro del país se invierte, en la sola producción, entre $80.000.000 y $250.000.000. ¿Sus proyecciones se conectan con la realidad del sector? Opinen ustedes.

Sobre las críticas que hay a su política de “economía naranja”, el coautor de los libros La economía naranja y The no collar economy enfatiza que se trata de cuestiones ideológicas, que quienes han hecho consideraciones deben leer más al respecto e informarse.

Este maestro en Política Pública Internacional de la Johns Hopkins-SAIS, habló sobre la implementación de la “ley naranja”, los avances del gobierno Duque, el futuro, el presente, el pasado y otros temas en esta entrevista.

¿Qué ha hecho en su gestión?

Primero logramos, en el 2018, que se creara el Comité de Economía naranja, después vino la creación del Viceministerio. Con estos dos logros, trabajamos en el establecimiento del sello “Crea” en Colombia, establecido dentro de la “ley naranja”. Lo que hemos hecho con la marca “Colombia crea” es aplicaciones versátiles a la música, el cine, el circo, el teatro, la gastronomía, demostrando que este se convierte en el primer sello de la creación en nuestro país, con la lógica de lo que fue el “hecho en Colombia”, el “made in”. Promovimos la idea de un sello que habla del “creado en”, no haciendo referencia en dónde se fabrica, sino donde fue creado intelectualmente, donde fue concebido.

¿Cuál es su enfoque?

Queremos que las agendas se construyan desde los territorios, por eso seguiremos trabajando con las comunidades.

El emprendimiento es importante.

Su política de la Economía Naranja ha sido muy criticada…

Se debe hacer énfasis en que es una política integral, en la que se dan varios temas: lo más destacable es que se le da un rol transversal a la cultura dentro de las políticas de desarrollo del Estado, que la cultura será protagonista cuando hablamos de apropiación digital, de emprendimiento para el siglo XXI, de las políticas laborales, las de protección social de los artistas, en los temas de repensar la educación primaria y secundaria. Lo que hace la política es darle protagonismo a la cultura.

Históricamente, el sector cultural en Colombia ha tenido que sacar el sombrero. A un gestor de cualquier municipio poco le sirven los descuentos de renta, muchas entidades lo que necesitan son recursos reales, algunos están quebrándose…

El propósito de un programa de inversiones en el sector no es para que sean subsidios, sino para generar el empoderamiento para estimular al sector.

Tenemos que pensar en escalas que permitan que usted que tiene ideas y contactos que lo puedan activar crezca.

Su posición es un poco optimista…

Debemos partir de la mentalidad, necesitamos que el sector entienda que, si bien está marginado, no es pequeño. Si el sector con sus dificultades históricas aporta más al PIB que la minería, imagínense con una mentalidad más dinámica, con estas herramientas ya apropiadas.

No se trata de que nos volvamos ricos, sino de que pongamos en orden las cosas, que adoptemos prácticas de gestión, para volvernos más sostenibles, que los esfuerzos que se hacen desde el sector lleguen a las personas.
Si dejamos de pensar en un milagro, en el que el país se vuelva millonario y decida disponer millones para subsidiar a la cultura, no va a suceder. Esta es la manera dinámica de adquirir nuevas posibilidades.

Buscar inversionistas en un sector afín o no, para ir cerrando brechas. Lo realista es ir apuntando a ir cerrando brechas y no a esperar un milagro.

¿En este gobierno si se va a lograr ver las bondades de la “economía naranja”?

Eso no se va a lograr en un solo gobierno. Llevamos 23 años desarrollándola, yo calculo que en el 2030 la tengamos consolidada, denos esta década para consolidar el audiovisual en el sentido amplio, la industria editorial en el sentido amplio, para reinventar los medios, para las nuevas industrias que todavía están en su infancia. En realidad aumentada, por ejemplo, que va a ser lo que fue la televisión en el siglo XX, porque en el XXI todo va a estar en videojuegos y realidad aumentada, tenemos que hacer que los contenidos colombianos estén ahí.

Cuando llegan nuevas tecnologías no desaparecen las anteriores, cuando llegó la televisión no desapareció el cine. Estos diez años, hasta el 2030 son los años críticos para la participación del país, para participar en estas nuevas tecnologías desde lo cultural.

¿Qué va a lograr entonces el gobierno Duque?

El reto antes de la pandemia era consolidar lo institucional, que es la conclusión de un proceso que empezó con la Ley general de cultura: dejar las herramientas, la agencia Colombia Crea andando, una apropiación de las herramientas por parte del sector. Esto se mantiene. El otro reto era lograr un crecimiento acelerado de la economía naranja, naturalmente la pandemia nos obliga a repensar ese, siendo el escenario de la reactivación importante para entender cuánto vamos a crecer. Nuestras aspiraciones de inicio de gobierno son impensables porque la pandemia no va a permitir la reactivación completa del sector.

¿Qué le dice al sector que está escéptico a su propuesta?

Este es un momento de crisis, de mucha incertidumbre, lo normal es ser pesimistas, pensar que tocó cerrar media economía creativa, que se vieron paralizados por la situación, pero lo cierto que la historia nos muestra que los momentos de crisis son los que dan procesos creativos muy profundos en las sociedades. Creo que en la medida en que nos enfoquemos en construir el futuro, vamos a aprovechar ese momento de creatividad que se va a activar con la crisis.

Los creadores han estado componiendo como nunca, absorbiendo los retos que nos trae todo esto, eso se va a convertir en poemas, en libros, en canciones, en narrativas de todo tipo y en conciencia de muchas cosas, eso se nos puede quedar encerrado si nos quedamos pesimistas, pero si usamos esa energía para las herramientas que estamos usando en este momento.

La cultura, a través de las artes, tiene la capacidad de hacernos reflexionar y entender que lo que nos pasó teníamos que aprovecharlo para crecer, la gente tiene que aprender, poder llegar a ver lo que nos hizo perder la pandemia y lo que nos enseña como una ganancia. Entre las ganancias va a estar que tenemos que ser solidarios, resilientes, cooperar y trabajar en equipo, pensar más críticamente sobre las situaciones que nos rodean y ser más empáticos.

El mensaje es que el futuro puede ser mejor, pero solo si trabajamos para construirlo. Nos toca trabajar en equipo, ser solidarios, adaptarnos, la normalidad no va a volver.

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