Cultura 2020-2023 (Editorial Papel#4)

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Editorial de la edición cuatro de Revista Papel, en el que reflexionamos sobre el camino que debe asumir la nueva Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Medellín.

En tiempos de cambio en la Alcaldía de Medellín, no podríamos dejar de sugerir lo que creemos debería tener presente la nueva Administración en pro de incentivar al Sector Artístico y Cultural.

Nos preguntaremos primero por el presupuesto. Ya está bien de “hacer-creer” que el presupuesto sube, cuando no sube, o por lo menos no representativamente, como pasó en los últimos cuatro años, cuando la administración de Federico Gutiérrez aumentó el presupuesto aparentemente

pero no entendió que era muy poco, porque el sector creció precipitada-
mente, contado la cantidad de “emprendimientos culturales” que fueron registrados en el último año.

El sector de Medellín no es el mismo de hace cinco años, ni el mismo de hace dos. Requiere hoy una mayor inversión. Ya fue posible con el pasado cambio de paradigma que vino desde Sergio Fajardo, cuando el presupuesto creció de tal modo que permitió hacer infraestructuras como las bibliotecas públicas.

Con Aníbal Gaviria se concretó un gran proyecto como lo fueron las UVAS que también mostraron cómo sí puede haber un gran presupuesto para construir espacios que sirvan a la cultura.

Proponemos que el porcentaje esté entre el 5% y el 7%, para que así
se puedan dar nuevas apuestas, el presupuesto que hoy tiene la Secretaría de Cultura se va en procesos y proyectos que abarcan una gran responsabilidad, como lo son el funcionamiento de los equipamientos públicos, la Fiesta del Libro, la Red de Escuelas de Música, el portafolio de estímulos. Ah y la poco incluyente Feria de las Flores.

Debe revisarse si realmente es Referentes un evento que tiene alcance para el sector, en cuanto, desde nuestra perspectiva, pocos entienden de qué se trata y para qué sirve. Es como si, en plena era digital y de redes, el proyecto fuese una red para hacer contactos que cuesta demasiado y deja la conversación solo en el sector, sin lograr todavía una asistencia realmente masiva de los ciudadanos. Hoy los gobiernos del mundo tienen sus Directorios de Industrias Culturales online, bastaría con hacer buen uso de ellas o con trabajar en cooperación.Y último. Las apuestas en las artes no fueron más allá del eslogan “ciudad de artistas”. Salvo algunas acciones, el sector de las artes plásticas y visuales, el de las artes escénicas, el de las artes audiovisuales, el de la música y el de la danza no cuentan todavía con una decisión clara, de política pública, de inversión, de proyectos. Ya el libro tiene un músculo importante, que debe seguir, además de servir como referente a la hora de pensar en cómo fortalecer los demás sectores. ¿Qué pasó con los grandes Medellín Vive la Música?, ¿qué hacer con la discusión de la Cinemateca?, ¿cómo encontrar nuevos públicos para el teatro?, ¿otros cuatro años sin una articulación clara entre Educación y Cultura?, ¿por qué no se apoyó el Festival de Cine Colombiano de Medellín?…

Bienvenido el debate respetuoso, nos atrevemos a publicar todas sus
respuestas serias, sus propuestas y sus puntos de desacuerdo. Queremos
ser la plataforma para que conversemos.

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