Juan Ricardo Mejía hace de Medellín su arte

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El urbanismo, la arquitectura y la escultura se conjugan en la obra artística de Juan Ricardo Mejía, con quien hablamos sobre sus creaciones.

Detalles que no son más que el manejo del espacio, de la luz, de la contraposición de capas y texturas, se evidencian con delicadeza en la obra del artista antioqueño Juan Ricardo Mejía, a quien la pandemia lo cogió con exposición en la Alianza Francesa, que lastimosamente tuvo que ser vista solo con cita previa. Sus creaciones hacen parte de la colección del Museo de Antioquia, donde se pueden ver sus visores de la realidad de las comunas de Medellín.

Es un artista que viene del mundo del urbanismo, de la arquitectura, graduado como arquitecto por la Universidad Pontificia Bolivariana en 1988. Además, en Austria, se formó en Arquitectura. Museología y Museografía, en la Höchschule Fur Andgewandtekunst. También, en 1998, cursó estudios de Vivienda y Desarrollo Urbano en IHS, en Rotterdam, Holanda.

Por eso en sus creaciones, esculturas en su mayoría, aunque también hace objetos escultóricos y dinámicos, que pueden ser tocados, observados y que complementan con la experiencia del público, hay un componente fundamental del espacio.

Primero, debe entenderse que a Juan Ricardo le interesa decididamente la tridimensionalidad, así lo explica, señalando una de sus creaciones que es una caja de hierro sobre una gran roca, básicamente: “Esta caja, además de configurada por una serie de elementos de trazados urbanos, y su potencial con la actuación de elementos externos como el sol, el agua, las sombras, cosas que son como muy intangibles pero que dicen mucho, me dio como pie para iniciar el proyecto y, simultáneamente, yo venía de hacer el trabajo anterior con la serie Interiores íntimos, que presenté en Plecto Galería, y una más en la que estaba hablando mucho la desfragmentación de la ciudad, sobre los elementos de fragmentos y la reconstrucción de nuevas posibilidades a partir de esos fragmentos. Aquí tenía, digamos, la inquietud no solamente explorará partir de los fragmentos sino más bien como de las capas que en la ciudad van constituyendo la evolución”. Con esas palabras, Mejía deja en evidencia que usa los conceptos básicos de la arquitectura para crear atmósferas, evidentes en una objetualidad que cuida al detalle.

Sus objetos le sirven para contar a una ciudad que es el centro de la obra, el centro de su creación, así haya en ella elementos de otras urbes que ha visitado o habitado: Medellín. La conoce muy bien, la ha caminado, ha influido como profesional en la creación de espacios y de reflexiones sobre ella.

“Si nos vamos a la Medellín de principios del siglo 20 vemos un Valle de Aburrá completamente natural, territorio vacío, sin construcciones de ningún tipo, y empieza un proceso de escritura desde lo humano, empiezan a llegar las comunidades, se instalan en los territorios y van haciendo, digamos, una producción de patrones urbanos. Esos patrones urbanos empiezan a alterar el espacio del paisaje natural original. Esta maqueta (señala la obra central de su exposición en la Alianza Francesa), incluso había sido también parte de otra obra que yo había presentado al Museo de Antioquia, cuando hice lo del alfabeto urbano en la exposición de Polis, la reconfiguré como proyecto, y yo tenía allí ese pedacito del valle, que es un territorio que queda en Comuna 8, que es prácticamente todo riesgo no mitigable, cuando hicimos el proyecto de Barrios sostenibles, había que representar el 85% de la población. Hasta la fecha no se ha hecho, por el contrario, se ha intensificado, pero todo ese territorio, que me daba el objeto de la maqueta, la posibilidad de hablar del territorio impoluto, no tocado, limpiecito, me daba pie a envolverlo con la caja vacía, y esa caja vacía con el trazado urbano en todas sus caras”.

Otro aspecto a destacar de su obra es el uso de los materiales. Sus esculturas son una combinación de los elementos que, normalmente, usaría un arquitecto para desarrollar una construcción. Piedra y hierro, principalmente, le interesan. Muchas veces, sus materiales son vaciados en concreto aligerado, que, como explica “tienen una base polímera de muy bajo peso,” por ello, si bien muchas de sus creaciones se ven sólidas, son piezas realmente frágiles, pero cuya estructura está revestida en concreto. También le interesa la fotografía, otra vez relacionándola con materiales y con historias. Por ello, en sus muestras incluye fotografía impresa sobre la lámina de metal.

Hay que saber que es un académico en su oficio, por ello se expresa con frases elaboradas y da conceptos muy técnicos, costándole un poco hacer simple la explicación de su quehacer. Bueno, eso le pasa a la mayoría de los artistas plásticos, que se quedan horas en la explicación de sus conceptos, como si el arte necesitara tantas palabras.

Miren ustedes cómo explica él mismo su obra, sus esculturas: “proveen elementos valiosos de connotación minimalista. En el énfasis de lograr el balance compositivo, se encuentran los límites del lenguaje pictórico y del diseño arquitectónico”. Bastaría con decir que hace arte uniendo conceptos de la arquitectura y el urbanismo.

Ahora revisemos su trayectoria, sus series de obra: A partir de la investigación en la serie Origami, con los tótems y piezas plegadas en hierro, continúa la utilización alterna de pliegues de luz y sombra originados en los cortes hechos primero sobre el papel en Cajas de luz y luego sobre la lámina plana de polivinilo en Espacios Sutiles, definiendo espacios de carácter inmaterial, que siempre están enmarcados por el rigor de la geometría y el orden.

“Se trata de estructuras polimórficas moduladas a partir de trazos y acentos intencionales, ritmos y juegos de llenos y vacíos que, sobre la superficie original plana, se constituyen en objetos escultóricos tridimensionales de gran sutileza”, dice sobre lo que hace.

A Juan Ricardo toda la admiración, por la paciencia de ir creando una propuesta seria, con elementos conceptuales y referentes de la arquitectura y el arte. Él es uno de los artistas de Medellín que cuando exhibe en Bogotá se lleva buenos comentarios de la crítica, recibe cariño y reconocimiento del público, además de conquistar a algunos coleccionistas e instituciones.

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