Un acercamiento a la historia del grabado en Antioquia en el siglo XX

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El profesor Elkin Úsuga G. comparte con nuestros lectores este escrito,  producto de su investigación sobre el grabado en Antioquia, que será uno de los temas de la agenda académica del II Encuentro de Artistas Grabadores que se desarrolla actualmente en la virtualidad.

Elkin Úsuga G.
Profesor de dibujo y grabado Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia. Magister en Historia del Arte, Universidad de Antioquia.

*Especial para Revista Papel

El inicio de la imagen impresa en Antioquia, utilizando técnicas de impresión como la Xilografía, el fotograbado y la litografía, se dio en tres publicaciones que hicieron su aparición en los últimos diez años del siglo XIX y comienzos del siglo XX en Medellín. Aquellas revistas, tan importantes en lo que tiene que ver con el texto ilustrado, con el desarrollo de los sistemas de impresión en la región y con una inquietud de generar un espacio intelectual en la cultura del Medellín de antaño, fueron: El Repertorio, El Montañés y Lectura y Arte.

De esa empresa quijotesca, las publicaciones no duraron muchos años, participaron tipógrafos, dibujantes, grabadores, fotógrafos y editores, algunos de ellos empíricos, con el mayor ánimo de incentivar un proceso cultural e ilustrado en el Medellín de aquel entonces. Es para destacar que dichas publicaciones dieron la pauta para lo que sería luego el avance y desarrollo, en la primera mitad del siglo XX en Antioquia, de los sistemas de impresión, con la imagen como protagonista.

Augusto Rendón. “Santa Barbara”. Aguafuerte y Aguatinta. 1963. Primer Premio Salón Nacional de Artistas.

De todos aquellos que dieron su valioso aporte a estas publicaciones, vale la pena destacar a tres personajes: Francisco Antonio Cano, Luis de Greiff y Horacio Marino Rodríguez. De Francisco Antonio Cano es sabida la importancia que este artista tiene en la historia del arte en Antioquia. También para la historia del grabado son valiosos sus aportes, con sus dibujos y grabados para las publicaciones de aquella época y con una labor magisterial que en su tiempo realizó, enseñando lo que sabía de grabado a algunos de sus alumnos. Quizá fue este un primer momento de la enseñanza de técnicas de grabado en nuestra región.

En cuanto a Luis de Greiff (político e intelectual) y Horacio Marino Rodriguez, hay que decir que fueron ellos los fundadores de una de las tres primeras revistas ilustradas: El Repertorio, indicando el camino para que este tipo de publicaciones hicieran su aparición en la ciudad. Además, Rodríguez, estudioso del fotograbado, traduciendo textos sobre el grabado en metal, puso al servicio de aquellas publicaciones sus conocimientos sobre la Zincografía y el fotograbado de tal manera que, más adelante, fue precisamente el fotograbado la técnica de grabado en metal que tuvo una gran presencia en cuanto a la reproducción de imágenes impresas en la primera mitad del siglo XX en Antioquia.

En la primera mitad del siglo XX en Antioquia, especialmente en Medellín, la industria editorial tuvo un gran progreso. Con el transcurrir de los años fueron importando a la ciudad los métodos de impresión modernos que iban creando en otras partes del mundo. Fue, entre toda esa variedad de métodos de impresión, con propósitos editoriales e industriales, cuando el grabado, con el fotograbado y la litografía, mantuvo su existencia. Al grabado en madera lo desplazó finalmente el fotograbado, que alcanzó un gran avance como sistema de impresión a color, conservando, durante todo el tiempo que tuvo vigencia en las publicaciones de la ciudad, un carácter industrial.

Augusto Rendón. De la serie: Las Farsas. 1967. Aguafuerte

Vale la pena resaltar que, para esa primera mitad del siglo XX, el progreso en los sistemas de impresión se dio tecnológicamente cada vez más, progreso del que también participó nuestra ciudad. 

Sin embargo, en cuanto al grabado artístico, el conocimiento de la gran variedad de técnicas inventadas hasta ese momento en Europa (punta seca, aguafuerte, aguatinta, mezzotinta, grabado  al linóleo, etc.) era más bien deficiente.

Así pues, es posible deducir que el grabado tuvo una participación importante en la industria gráfica de la ciudad pero muy poca en la estética modernista del arte en la primera mitad del siglo XX. Algunos casos aislados. Se cree que, por ejemplo, Luis Eduardo Vieco realizó, hacia los años veinte, algunas xilografías, independientes del propósito de ilustrar una publicación; o los grabados en metal, si acaso cinco, entre punta secas y aguafuertes, que realizó Pedro Nel Gómez hacia los años cuarenta. 

Es posible pensar que antes de los años cincuenta predominaba en la mayoría de los artistas antioqueños un interés por la pintura y la escultura. Claro está que algunos de estos artistas vieron en su momento las exposiciones de grabados traídos de diferentes partes del mundo y realizadas en algunas instituciones de la ciudad. Seguramente algún interés estético despertó en ellos la contemplación de aquellas imágenes.

Finalizando la década de los cincuenta, el grabado comenzaba a hacer parte de los intereses artísticos, estéticos y expresivos de algunos artistas antioqueños. Jorge Cárdenas, por ejemplo, realizó en 1959 una exposición individual en el Museo de Zea, hoy Museo de Antioquia, en la cual incluía monotipos. Aníbal Gil, quien recién regresaba de sus estudios en Italia, participó en exposiciones locales y nacionales con grabado. Y Carlos Correa realizó en aquella década sus conocidas series de grabados en aguafuerte Trece pesadillas y El mundo es libre.

La Res Pública. Carlos Correa. Reúne a los principales protagonistas de la Tragedia colombiana entre las fechas de abril 9 de 1948 y el 13 de 1953. Serie Las Trece Pesadillas.

Carlos Correa puede ser considerado, con sus grabados, punto de transición a lo que sería luego el grabado como forma de expresión en Antioquia. Este artista realizó durante su proceso artístico una obra comprometida no solo con él mismo, sino además con la realidad de su tiempo, una realidad por demás cruda, ya que el pintor vivió durante la época de la violencia política que sacudió al país durante tres décadas. Sus dos series de grabados están compuestas por 26 placas de metal (zinc y cobre) elaboradas con la técnica del aguafuerte y en determinado momento intervenidas al buril. Estas dos series de grabados las realizó entre los años 1952 y 1960. En su momento, estos grabados anunciarían la nueva intencionalidad política y social presente en la obra gráfica de la generación posterior en el arte colombiano, años 60 y 70, donde estarían inmersos artistas como Alfonso Quijano, Augusto Rendón, Carlos Granada, Pedro Alcántara y Nirma Zarate, entre algunos.

En cuanto a la historia del grabado en Antioquia, las dos series realizadas por Carlos Correa son representativas de una nueva actitud frente al grabado, asumido como una forma de expresión, diferente a la función ilustrativa que en otros momentos le habían asignado. Este artista señala un momento importante hacia el grabado que se realizaría en Antioquia en las cuatro décadas siguientes. Después de él otros artistas: Aníbal Gil, Augusto Rendón, Luis Fernando Uribe, Fabián Rendón, José Antonio Suarez y Luis Fernando Mejía, entre varios, aparecerían con otras técnicas, temáticas variadas y posibilidades gráficas para enriquecer la historia del arte local.

Ahora bien, es posible considerar que el grabado artístico en Antioquia comenzó verdaderamente su derrotero en la década de los sesenta, y ese rumbo tiene relación con la creación, en 1960, del Taller de grabado en el Instituto de Artes Plásticas Aplicadas de Medellín, instituto que con los años se convertiría en la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.

Aquel taller de grabado, con un inicio incipiente pero optimista, fue creado por el maestro Aníbal Gil. Fue, en dicho espacio, donde Aníbal Gil inició un proceso pedagógico con el grabado, no solamente técnico (comenzó enseñando xilografía y aguafuerte) sino además conceptual, ya que inculcó a sus estudiantes el valor que el grabado tenía como forma de expresión artística tan importante como la pintura y la escultura. La labor pedagógica de este artista antioqueño dio sus frutos y con el tiempo algunos de sus alumnos, además de encontrar en el grabado un medio para sus propuestas artísticas, continuaron una labor docente transmitiendo su conocimiento sobre el grabado en las diferentes instituciones y espacios interesados en el aprendizaje de estas técnicas.

Augusto Rendón. De la serie: Las Farsas. 1967. Aguafuerte

Este taller aún continúa vigente, en el momento como “Laboratorio de Obra Gráfica” adscrito al Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.  

Después de este taller otros talleres fueron creados en Medellín, dos de ellos aún permanecen en el ámbito académico y artístico de la ciudad. Uno, institucional, creado hacia la década de los setenta y adscrito a la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Nacional sede Medellín; y el otro taller, particular, conocido en la actualidad como Taller de Grabado La Estampa, fundado en 1983 por los arquitectos Luis Fernando Mejía y Ricardo Peláez, sociedad a la que se uniría dos años después Ángela María Restrepo, quien ha demostrado un gran compromiso con el grabado, logrando mantener este espacio en un ámbito que no todas las veces es benévolo para el arte local.

Después de la década de los setenta, además de estos tres talleres, otros espacios: artísticos, culturales y particulares, han participado igualmente de la enseñanza y difusión del grabado en la región. Es posible mencionar espacios como el Museo de Zea (actualmente Museo de Antioquia), el Museo de Arte Moderno de Medellín Mamm y la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. No se pueden olvidar tampoco los talleres personales donde algunos artistas, paralelo a su producción plástica, realizaron y también enseñaron grabado. Todos estos espacios, algunos más destacados que otros, han contribuido ampliamente al desarrollo del grabado en nuestra región.

Es importante hacer también una mención a los diferentes eventos, locales, nacionales e internacionales, que se sucedieron específicamente desde los años setenta, relacionados con la obra gráfica y que incentivaron y divulgaron el trabajo gráfico de algunos artistas antioqueños. Se produjeron una cantidad respetable de eventos importantes, por ejemplo: Primer Salón Panamericano de Artes Gráficas (realizado en el Museo La Tertulia de Cali), tres Bienales de Artes Gráficas programadas en el mismo museo, Las Bienales de San Juan Puerto Rico, la carpeta AGPA, Bazarte en Medellín, los Salones de Gráfica Artística programados por la Universidad de Antioquia, etc.

Salón Panamericano de Artes Gráficas. Cali, 1970. Foto cortesía del Museo de la Tertulia.

Entonces, el grabado artístico en Antioquia tiene hasta el momento un recorrido aproximado de sesenta años, es relativamente joven, aún hay mucho por hacer en ese mundo amplio y diverso que concierne a la obra gráfica. Hacia los años sesenta es posible sentir en el ambiente artístico antioqueño el deseo por un ambiente renovador para los años venideros y de ese ambiente participa el grabado. Las técnicas de grabado, la mayoría de ellas con una tradición de años en Europa, se veían en la región como algo nuevo. Cada vez más los artistas descubrían las grandes posibilidades técnicas, expresivas y conceptuales de las diferentes técnicas de grabado. 

En la década siguiente, por ejemplo, las técnicas de grabado y otros sistemas de impresión, incluidos algunos sistemas industriales existentes hasta ese momento, comenzaron a participar más activamente que la década anterior de los procesos artísticos en la región. Era este un fenómeno artístico que ya estaba sucediendo en algunos lugares del país, especialmente en Bogotá y Cali. Durante esta década, los setenta, es posible ver una participación más constante de los artistas antioqueños con obra gráfica en los diferentes eventos artísticos realizados en Medellín y en Colombia. Es posible mencionar a Felix Ángel, Yomaira Posada, Armando Londoño y Evelia Medina, entre otros.

La década de los ochenta es, con seguridad, la época de la consolidación del grabado en las artes visuales antioqueñas. De esta situación participaron: los artistas, los talleres de grabado de la ciudad (universitarios,académicos y particulares), el Museo de Antioquia y el Mamm (se dictaron talleres, conferencias y exposiciones) y otras instituciones de la ciudad (Cámara de Comercio de Medellín, Centro Colombo Americano, Museo Universitario UdeA, etc.).

Igualmente, la década de los ochenta fue la época de una gran proliferación de carpetas de grabado en Medellín (una manera de difundir la obra gráfica) editadas la mayoría de las veces por el Taller de Grabado (actualmente La Estampa), por instituciones culturales, por grupos de artistas o también por algunos artistas, individualmente, con la técnica del linóleo al taco perdido recién implementada en la ciudad por Fabián Rendón y Luis Fernando Uribe.

Carteles de Adolfo Bernal en el espacio público. Foto cortesía de Casas Riegmer.

También en la década de los ochenta se realizaron en Medellín algunas propuestas conceptuales en las que elementos del grabado o de los medios impresos estaban presentes. Es el caso por ejemplo de los “Carteles” de Adolfo Bernal pegados en algunos sitios de la ciudad con frases alusivas al arte, el Aviso publicado en periódicos de Juan Camilo Uribe para la IV Bienal de Medellín anunciando que dejaba la ciudad por varios días, o la obra Arte de Carlos Echeverri, que consistía en un ensamble con sellos, linotipos y clisés, producto de un proceso de investigación basado en el estudio de los sistemas de información y comunicación en relación con el arte.

Obras como las anteriormente reseñadas se continuaron realizando durante estos años en la ciudad producto de la reflexión de los artistas alrededor del grabado, los sistemas de impresión y su función en el arte.

Los últimos diez años del siglo XX en Antioquia muestran una presencia del grabado, o mejor, de todos los procedimientos de impresión, tanto desde lo formal como lo conceptual. Para ese momento el grabado interactúa en el ámbito artístico regional con otras formas de expresión, tradicionales y contemporáneas. Es la época en que los medios digitales, la impresión digital, por ejemplo, ingresan a los espacios académicos y los circuitos artísticos, ampliando el panorama de los métodos de impresión. Para ese momento el concepto “grabado” ha tomado cada vez más fuerza. Ya no se trata solamente de grabar imágenes sino, además, acudir a las que ya están grabadas, en toda la variedad de medios posibles, para realizar las propuestas gráfico visuales.

En nuestro tiempo, los artistas tienen a su disposición una gran cantidad de medios posibles, incluidas todas las de técnicas de grabado existentes, para crear su obra. Ahora son muchos los medios con los cuales se puede “grabar” multiplicar y transmitir la imagen,con velocidades asombrosas, a lugares muy lejanos.

En la actualidad, de una inmediatez absoluta, cuando existan aparatos y máquinas que resuelven la imagen rápidamente, quizá se vea extraño aquel personaje que aún insiste en resolver una imagen paso a paso sobre una placa de metal. Es, posiblemente, la velocidad uno de los fenómenos que amenazan al grabado en la contemporaneidad. Pero, el grabado no puede sucumbir ante esta amenaza, ya que una de las virtudes que conserva es, precisamente, esa contraposición a la inmediatez y que permite al grabador adentrarse a un espacio de calma donde la reflexión también tiene su participación. Lo importante es la capacidad de comprensión que el artista tiene ante un mundo siempre cambiante y su disponibilidad para valorar los medios expresivos existentes, tanto del pasado como del presente. Si esta valoración no se hace, el artista tendría que dejar entonces a un lado medios de comunicación y expresión tan antiguos como el habla y la escritura, siempre de gran importancia en el diario vivir, tal como son importantes para el espíritu todas las formas de expresión que atañen al arte, entre estas el grabado.


Bibliografía
-Londoño Velez, Santiago. Historia de la pintura y el grabado en Antioquia. Editorial Universidad de Antioquia, Medellín,1995.
-Úsuga Guisao, Elkin Hernando. Panorama del grabado en Antioquia: antecedentes y desarrollo. Monografía para la Maestría en Historia del Arte de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, 2005.

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