Casi el 9% de Medellín está en las drogas, ¿o es más?

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El humo. Foto de Andy Cadavid @Lollamanandres

Sin una política pública clara, la ciudad está cerca del 9% en la tasa nacional de consumo de drogas. Las cifras oficiales son contradecidas por consumidores y exprendedores.

Sería imposible identificar al “jívaro”, el man que vende drogas, entre las 100 personas que hay.

Todos están sentados, ninguno tiene rasgos irreverentes. Usa unos tenis más costosos que los de su cliente, combina bien los colores y su rostro cuadrado lo hace verse muy atractivo, además de su barba y su reloj dorado.

Entonces, Santiago, de 27 años, saca el billete de $5.000 pesos y compra un “bareto”, un cigarrillo de marihuana que le cuesta $3.000. Pasa en una de las plazas de vicio de la ciudad, que muchos conocen pero el nombre no lo mencionan. Una de las tantas del Centro de Medellín.

Pablo es otro cliente y compra en una plaza cercana al barrio Buenos Aires, porque, según dice “el bareto de Buenos Aires tiene más contenido y mejor calidad, el de un parque del Centro vale lo mismo pero el contenido es mucho menor y no es tan buena la calidad de la bareta”.

Hace casi dos décadas, en las fiestas colegiales de finales de los años 90, el popper llegó como un divertimento, que daba ritmo a las fiestas electrónicas en las que se escuchaban temas como What else is there, de Röyksopp. Hoy está entre los más vendidos, según Alberto, un “jívaro”, quien además de vender tarros de poppers se va a graduar de Derecho.

Un tarro de poppers vale “$15.000”, aunque hay uno “mucho mejor” a $25.000 y los clientes lo llevan porque “para el sexo dilata mucho, los gays lo usan bastante… hay mujeres que también lo disfrutan”. Vende papel, que es LSD; tusi`, como se le conoce popularmente al 2C-B; pero basuco no le gusta vender.

Podrían ser más historias. Medellín tiene una relación con las drogas que se puede conocer en cualquier barrio, hasta en Ciudad del Río, donde en las noches hay fumadores que se dan una vuelta por el lugar.

De acuerdo con el Estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas en Colombia, del Ministerio de Justicia, Medellín tiene una tasa de consumo de drogas de 8.2 %. Un fenómeno sobre el cual, al consultarte a la Alcaldía de Medellín por el tema, parece que le interesan más las capturas y no otros subtemas relacionados con las drogas, como la prevención o el debate abierto sobre la legalización, que avanza en el mundo; porque todo el tiempo entregan datos relacionados con “seguridad”, dando mayor interés, aparentemente, a ese ámbito.

“Es importante resaltar que en la ciudad tenemos 10.659 capturas por venta y distribución de estupefacientes. Durante este 2019 se han incautado 3.9 millones de unidades de diferentes drogas entre las que se encuentran 3.2 toneladas de marihuana”, dice la Alcaldía al respecto.

Entre las más consumidas, de acuerdo a dichas cifras oficiales, enumeran, porel número de incautaciones, en primer lugar la marihuana seguida del bazuco. Pero los “dealers”, como también les dicen a los “jívaros”, dicen otra cosa: “parce se vende más bareto y poppers, de tercero pastillas, de cuarto yo diría que perico, quinto tusi”, narra uno en una fiesta estrato 6 en El Poblado.

Sobre focos de consumo y lugares de expendio, menciona la Alcaldía:Principalmente en algunos sectores de La Candelaria, Centro de Medellín, Robledo y Belén. Algunos de los grupos delincuenciales identificados en la venta y tráfico de estupefacientes en la ciudad son La Raya y El Coco o Los Tobón, que pertenecen a la anteriormente conocida como GDO Robledo, con injerencia en Barrio Antioquia. Además, El Quinto, perteneciente a la organización delincuencial La Unión y Los Carabanudos, que delinquen en el Centro de Medellín y se reconocen como una red de tráfico de estupefacientes independiente”.

Vuelve a contrariarse el ente oficial con el discurso de un dealer, este de una fiesta underground al norte de la ciudad: “se vende más en estas fiestas de remate que en una plaza. Hay partys privados en fincas del norte, cada ocho días. Obvio el que tiene discotecas vende mucho y el que vende en universidades. Es que tienes el público ahí, cautivado, en la fiesta. Es mpas berraco vender en una plaza, más azare”.

Sobre los jóvenes entre 15 y 30 años, la Secretaría de Salud reportaintoxicaciones: un total de 72 adolescentes, (35 mujeres, 37 hombres) y 270 jóvenes (87 mujeres, 183 hombres), esto durante 2018. Entre enero y abril de 2019, la cifra es de 22 adolescentes y 66 jóvenes. Un dealer cuenta que a la semana un cliente de un colegio le compra 300 “porros” para revender en su colegio y que, cuando hay fiesta, le compra 100 popers. Otra vez no coinciden.

Así, se puede saber que las cifras oficiales de decomisos parecen ser mayores que las de consumidores. ¿Si no se vendieran tantas drogas las fabricarían?, ¿si no hubiesen muchos clientes habría tanto “producto”?.

Lo que sabe el Estado parece estar lejos de ser la verdad. Las estructuras alrededor del negocio operan en donde nadie las ve: en los colegios, universidades, en fiestas oficiales, parches clandestinos, ahora en internet y a través de aplicaciones.

Un porcentaje de Medellín está en las drogas. Su Administración Municipal busca a los delincuentes, pero, hasta ahora, no ha desarrollado una política pública sobre las drogas, como lo aceptó a este medio de comunicación. En tres años, la Alcaldía no ha trazado una política pública clara que aborde el tema.

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