Cementerio San Lorenzo, de camposanto a bien de interés cultural

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Fue uno de los espacios funerarios más importantes en el desarrollo de Medellín y tiene un alto valor histórico, estético y simbólico. Nuevas apuestas abogan por su cuidado y preservación.

En los albores del siglo diecinueve los rituales funerarios en Medellín aun estaban marcados por las concepciones religiosas que han acompañado a las sociedades. Los muertos eran sepultados en los atrios de las iglesias, porque se tenía la creencia que la cercanía al altar y a los lugares sagrados garantizaba la salvación de las almas.

Las familias prestantes tenían los medios para hacerse propietarios y los más adinerados llegaron hasta a ser inhumados al interior de los templos. Todo cambió con la llegada de las nuevas propuestas higienistas al territorio americano.

El Cementerio San Lorenzo es una marca urbana de gran importancia y validez para la comprensión de la historia y el desarrollo histórico, social y arquitectónico de Medellín.

Se entendía que esta costumbre iba en contravía de la salud pública. Tanto para la Nueva Granada, como para el resto del mundo hispano, el recorrido desde el interior de los iglesias hasta las afueras de las ciudades, se dio a lo largo de todo el siglo diecinueve.

Bajo este contexto fue fundado en 1828 el cementerio San Lorenzo, en un extenso lote ubicado al sur del centro de Medellín, hoy conocido como Niquitao, pero por fuera del casco urbano en aquella época.

Este camposanto fue referente de las prácticas funerarias de la sociedad antioqueña y con él se pretendió mejorar la salud pública, empero la situación no mejoró y se marcaron algunas diferencias de clase social. Un ejemplo de ello es que en 1842 la élite de la ciudad decidió construir un cementerio exclusivo y privado, el actual Cementerio Museo San Pedro y, por ende, San Lorenzo entró en un periodo de deterioro y fue llamando el “cementerio de los pobres”.

Desde el componente patrimonial, este lugar ha sido valorado desde lo estético por su estilo de construcción neoclásico, como testimonio de la arquitectura funeraria del siglo diecinueve, con importantes calidades espaciales, formales y de construcción. Sus bóvedas recuerdan el estilo inglés y las hileras de columnas de adobe cocido, pegados con mortero a base de cal, hacen parte de los elementos que dan forma al espacio ritual.

Con el paso del tiempo, San Lorenzo se ha convertido en un referente cultural y una memoria viva del desarrollo de Medellín, siendo el cementerio más antiguo que exista en la ciudad y uno de los primeros equipamientos edificados en la Villa de Aburrá. Además, hace parte del legado cultural, ritual, funerario y colectivo del territorio.

Otro porvenir es posible

Luego de la declaratoria como bien de interés cultural, San Lorenzo cambió su uso y perdió su fuerza como sitio de inhumación con un acelerado proceso de deterioro.

El Cementerio San Lorenzo fue declarado bien de interés cultural del ámbito nacional mediante Resolución 73 de 2001, emitida por el Ministerio de Minas y Energía. Este ente se basó en la propuesta realizada por la Corporación de Vivienda y Desarrollo Social Corvide, en lo correspondiente a los tres recintos y la delimitación de su área de influencia por su valor histórico, estético y simbólico.

Su localización está profundamente relacionada con la zona de hallazgos arqueológicos en el oriente del Valle de Aburrá y se podría clasificar como un lugar sagrado aun desde tiempos prehispánicos. Entre 2003 y 2005 se realizó el traslado de los restos mortales que permanecían allí y gran parte de ellos, aproximadamente 40.000, fueron llevados al Jardín Cementerio Universal.

Si bien mediante la resolución 2236 de 2008 se definió la zona de influencia de este bien de interés cultural, está pendiente la realización de un Plan Especial de Manejo y Protección que defina la articulación de este espacio con la ciudad y con los ciudadanos.

El Plan Parcial de San Lorenzo y la formulación del proyecto del Parque San Lorenzo significó el inicio de un camino hacia la recuperación de sus valores culturales, sin embargo, a pesar de que este proyecto tuvo una plena aprobación por parte del Concejo de Medellín, los avances no han sido significativos.

Desde la Agencia para la Gestión del Paisaje, el Patrimonio y las Alianzas Publico Privadas –Agencia APP– tenemos como uno de los objetivos misionales realizar el reconocimiento del territorio y de la realidad histórico-social, patrimonial y urbanística para identificar nuevas líneas de trabajo.

En este sentido, realizaremos un proceso de acercamiento, consulta e investigación –entre febrero y abril del año en curso– en las comunidades de la zona de influencia, barrios Niquitao, Las Palmas y el Salvador, para aportar a la cocreción de un proyecto integral de intervención sobre este bien, conocer de primera mano las proyecciones, sueños y perspectivas de los habitantes del sector, definir una ruta de trabajo y aportar a Medellín Futuro y a la comunidad mejores condiciones de habitabilidad.

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