La economía naranja dará frutos en el 2030, dice el Viceministro

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Ante las críticas a la política naranja, Papel decide darle la palabra al viceministro de la Creatividad y la Economía Naranja, Felipe Buitrago.

Según los planteamientos del viceministro de la Creatividad y la Economía Naranja del Ministerio de Cultura, Felipe Buitrago, en Colombia hay exceso de pesimismo entre algunos gestores, creadores y cultores, dice que hace falta entusiasmo, optimismo, para lograr más. 

El funcionario ve con facilidad que una entidad cultural haga proyectos por más de 45 salarios mínimos, le parece que esa cantidad de dinero es pequeña en gestión cultural, que es fácil hacer proyectos por ese recurso, sea con la empresa privada o con “mecenas”. Invita a que el sector invierta si quiere crecer, ya que, según sus palabras, sería un milagro que el gobierno nacional subsidie a la cultura.

Buitrago, graduado en Economía por la Universidad de Los Andes, cree que se necesita costear bien los proyectos, plantea que un mal sueldo para un actor en Colombia es $3.000.000, además de decir que una producción de teatro del país se invierte, en la sola producción, entre $80.000.000 y $250.000.000. 

Sobre las críticas que hay a su política de “economía naranja”, el coautor de los libros La economía naranja y The no collar economy enfatiza que se trata de cuestiones ideológicas, que quienes han hecho consideraciones deben leer más al respecto e informarse.

Este maestro en Política Pública Internacional de la Johns Hopkins-SAIS, adelanta detalles sobre la implementación de la “ley naranja”, los avances del gobierno Duque, el futuro, el presente, el pasado y otros temas, en esta entrevista que Papel espero más de dos meses para que le fuese concedida.

Viceministro, cuénteles a los lectores de Revista Papel ¿qué ha hecho en estos meses de gestión?

Primero logramos, en el 2018, que se creara el Comité de Economía naranja, después vino la creación del Viceministerio. Con estos dos logros, trabajamos en el establecimiento del sello “Crea” en Colombia, establecido dentro de la “ley naranja”. Lo que hemos hecho con la marca “Colombia crea” es aplicaciones versátiles a la música, el cine, el circo, el teatro, la gastronomía, demostrando que este se convierte en el primer sello de la creación en nuestro país, con la lógica de lo que fue el “hecho en Colombia”, el “made in”. Esta vez, promovimos la idea de un sello que habla del “creado en”, no haciendo referencia en dónde se fabrica, sino donde fue creado intelectualmente, donde fue concebido.

Después de ello, con la política nacional de economía creativa, estuvimos en ocho ciudades haciendo talleres con autoridades locales, con colectivos, con artistas, con las cámaras de comercio, para, entre todos, construir el decreto por el cual se adopta la política nacional de economía creativa (política integral naranja).

Ha sido una política muy criticada, ¿qué no sabe la gente de la política integral naranja?

Precisamente se debe hacer énfasis en que es una política integral, en la que se dan varios temas: lo más destacable es que se le da un rol transversal a la cultura dentro de las políticas de desarrollo del estado, que la cultura será protagonista cuando hablamos de apropiación digital, de emprendimiento para el siglo XXI, de las políticas laborales, las de protección social de los artistas, en los temas de repensar la educación primaria y secundaria. Lo que hace la política es darle protagonismo a la cultura. 

El viceministro Felipe Buitrago y la Ministra de Cultura, Carmen Vásquez, junto a artesanos. Fotos cortesía Mincultura.

Algunos expertos del sector dicen que no están de acuerdo, que la política no está planteada de manera correcta, ¿qué responde usted?

Los que están de acuerdo y los que no están de acuerdo ya, por lo menos, concluyen que se entiende. La idea de tratar de quitarle legitimidad diciendo que no se entendía creo que ya pasó, porque ya entienden. La mayoría de las críticas parten de una posición ideológica y parte de ello es porque no han querido profundizar en lo que se ha hecho. 

Queremos que las agendas se construyan desde los territorios, por eso estuvimos trabajando con las comunidades. 

Ha habido una resistencia a profundizar. Le critican a uno que es mercantilismo, algo que no aplica hace 200 años, el emprendimiento es importante, pero lo más importante es que estamos buscando recursos como nunca antes, el decreto 697 nos permite bajar recursos como nunca antes para el sector de la cultural, todo lo que están pidiendo de una “ley de mecenazgo” está en los artículos 179 y 180 del Plan de desarrollo, esa es la ley de mecenazgo, quien no quisiera que el estado pueda hacer inversiones sin ánimo de lucro. 

Otro de los temas que parece ignorar la política naranja es que este sector no está profesionalizado, es como si se tratara de una apuesta a la que le falta resolver todavía pendientes como la formación integral de los artistas, gestores y demás actores del sector…

Se habla mucho de la importancia de la formación de las personas, y básicamente lo que hemos hecho es crecer la formación al sector por parte del Sena,  para formarse en todo, desde patrimonio hasta competencias musicales, pasando por luthería y elementos técnicos.

Parece un poco incomprensible que la política le pida a un emprendedor que tenga tres personas vinculadas (requisito que no es barato de mantener) y un capital importante para acceder a beneficios.

No todas las medidas de la política son para todo el mundo, hay medidas específicas para la formalización de empleos en empresas para el sector, como esta, cuyo propósito tiene que ver con la pregunta si usted quiere crecer o no, porque para crecer usted tiene que invertir. Ahora, los requisitos no fueron un tema que se levantó Buitrago, están basados en análisis realizados por las cámaras de comercio.

Gestores con trayectoria, como Catalina Ceballos, están en desacuerdo con algunos aspectos del modelo…

Yo ya me quebré siendo emprendedor creativo, yo sé cómo es emprender (…) Catalina Ceballos está haciendo una generalización (…) Muchas de las críticas son unas cuestiones ideológicas. Esta política tiene el potencial para todas las maneras de emprender y sus realidades.

Denos, por favor, un ejemplo.

En el decreto 697, hay opciones para trabajar con entidades con y sin ánimo de lucro, ofreciendo opciones distintas de fortalecer los procesos. 

Pero ese decreto todavía no está listo, ¿para cuándo estará, señor Viceministro?

Espero que esté listo en las próximas dos semanas, cada tema normativo en Colombia es un doctorado. 

Está convocatoria está lista casi en un 97% Vamos a ofrecer cupos de inversión con beneficio tributario,  en los que el inversionista descuenta de su declaración de renta liquida el beneficio tributario, si usted invierte $100 millones, va a descontar el 165% de la declaración.

Supongamos que a usted le aprueban $100 millones para un proyecto, que vale $140 millones, pero, con el descuento tributario, usted paga $100, usted va a descontar $165 millones de la declaración de renta líquida. Lo que no recupera por los impuestos, si su declaración de renta no es tan alta va a recuperarlo en un título valor. Entendemos que algunos no generan tantas utilidades, por eso hicimos el título valor. 

¿Y cuáles van a ser las condiciones para acceder a ese beneficio?

Hemos pensado en proyectos que arranquen en XX (no publicamos la cifra porque no está todavía clara) salarios mínimos, pero no hay nada fijo, estamos evaluando el monto. 

Sí le quiero decir que hay que pensar en proyectos que tengan impacto (…)

¿Usted cree que un emprendedor en Colombia, uno normal, de a pie, logra gestionar fácilmente proyectos por esos salarios mínimos que está diciendo?

Por eso le digo que estamos pensando la cifra, mejor no deberíamos hablar de ese dato que le di, por favor no vaya a publicar esa cifra.

¿No acaba de decir que el decreto está en el 97%?, ¿si está casi listo cómo así que están pensando la cifra?

Mejor esperemos un poco y no adelantemos la cifra. Estamos teniendo todo el andamiaje para trabajar en estímulos pequeños y medianos. No es tan fácil articular una política como esta.

Antes de llegar al MinCultura, Buitrago se desempeñaba Consejero Presidencial para Asuntos Económicos y Estratégicos. Foto cortesía Mincultura.

Cambiemos mejor el tema. Históricamente, el sector cultural en Colombia ha tenido que sacar el sombrero. A un gestor de cualquier municipio poco le sirven los descuentos de renta, muchas entidades lo que necesitan son recursos reales, algunos están quebrándose…

El propósito de un programa de inversiones en el sector no es para que sean subsidios, sino para generar el empoderamiento para estimular al sector. Tenemos que pensar en escalas que permitan que usted que tiene ideas y contactos que lo puedan activar crezca. 

El gobierno va a dar un estímulo fiscal de $158.000 millones de pesos, para movilizar, aproximadamente $428.000 millones para el sector. 

Viceministro, la mayoría de críticas vienen del sector de las artes escénicas. Los creadores del teatro no cuentan con la mitad de los requisitos que ustedes están pidiendo para acceder a los beneficios.

Esos son los que más deberían estar celebrando lo que viene, porque son beneficios para entidades con o sin ánimo de lucro.

Una producción de teatro requiere una inversión de, mínimo, entre $80 millones y $250 millones. Estamos hablando de una producción de verdad, porque una cosa es cuando usted se reúne a trabajar voluntariamente, pero otra cosa es cuánto vale realmente un proyecto de artes escénicas.

Disculpe, viceministro, ¿usted cree que un grupo de teatro tiene entre $80 y $250 millones para invertir en una obra?

Si usted va a sacar una obra de teatro, cualquier obra de teatro, pensemos en una de Acción Impro allá en Medellín, que son seis actores en escena, tiene que contar con todo lo que son costos, que si usted está haciendo la parte de entrenamiento durante los meses de preproducción, lo que hay detrás pensado para ponerse trampas entre ellos, todo lo que es una producción de una obra, son entre uno y tres meses de entrenamiento para sacar un show profesional. 

Pongales un mal sueldo a cada uno de los actores, uno de de $3.000.000 mensuales, estamos hablando de $18 millones de pesos mensuales en actores, más el arrendamiento del sitio, más una escenografía que, todo bien hecho, le debería costar entre $10 millones y $20 millones, si la está haciendo muy básica, pensemos en lo más “chichipato”.

El problema del sector es que tiende a tener trabajo regalado no valorizado. En ese costo de producción es donde entra el decreto 697. Usted arma el proyecto, se lo validamos, y si yo soy inversionista, o si esta obra la voy a hacer con donación, con un patrocinador, de los $40 millones el 37% lo asumimos nosotros, hacer el proyecto va a beneficiar a un socio o a la empresa. 

Queremos que se elaboren proyectos que tengan en cuenta todos estos costos(…)

Piense que si usted necesita $50 millones, arranca con $18,5 millones amortizados, puede tener facturaciones y funcionar a 90 días, una parte de la financiación puede venir de un programa de estímulos. Lo que busca hacer el 697 es generar dinámicas que formalicen más las relaciones del sector, que sinceren esos costos que están escondidos, para que los podamos ver y sean siempre tenidos en cuenta. 

Su posición es un poco optimista…

Debemos partir de la mentalidad, necesitamos que el sector entienda que, si bien está marginado, no es pequeño. Si el sector con sus dificultades históricas aporta más al PIB que la minería, imaginense con una mentalidad más dinámica, con estas herramientas ya apropiadas. 

No se trata de que nos volvamos ricos, sino de que pongamos en orden las cosas, que adoptemos prácticas de gestión, para volvernos más sostenibles, que los esfuerzos que se hacen desde el sector lleguen a las personas. 

Si dejamos de pensar en un milagro, en el que el país se vuelva millonario y decida disponer millones para subsidiar a la cultura, no va a suceder. Esta es la manera dinámica de adquirir nuevas posibilidades. 

Buscar inversionistas en un sector afín o no, para ir cerrando brechas. Lo realista es ir apuntando a ir cerrando brechas y no a esperar un milagro.

¿Cuál es el reto que tiene en este momento la política naranja?

El reto de la pandemia, que nos deje trabajar, porque, según lo rápido que la pandemia pase, tendremos un camino u otro de reactivación, eso significa haber aguantado y recuperarse, y para otros es terminar sus proyectos y volver a empezar. 

¿Cree usted que en este país los gestores culturales de los territorios si están capacitados para enfrentar estos retos?

Se trabaja con el Sena, con Impulsa, con los ministerios. Una de las agendas más importantes que tenemos es la de herramientas de gestión, eso es antes de la formalización, porque deben tener primero herramientas que les permitan manejar algo que cuando se formalicen no implique una quiebra. Primero hay que dar las herramientas de gestión e ir llevando a la formalización, son dos momentos diferentes. 

¿Cómo entra en este panorama la nueva entidad, Colombia Crea?

La entidad tiene el reto de ser el Proimágenes de toda la economía creativa. Proimágenes ha demostrado que el modelo mixto es exitoso para administrar un decreto, por eso con el 697, con esa visión externa que tendrá Colombia Crea, que no es la del Ministerio, esperamos que se pueda actuar con pertinencia y celeridad. Otra cosa es que los recursos que genera la entidad le permitan focalizarse en temas de formación, con énfasis en la gestión, porque parte de la gestión es cómo pensar en grande, qué herramientas existen, como se declara impuestos, como se declara formalmente a una persona. Fortalecer la formación de públicos y la circulación de contenidos, también serán retos de Colombia Crea.

¿En este gobierno si se va a lograr ver las bondades de la “economía naranja”?

Eso no se va a lograr en un solo gobierno. Llevamos 23 años desarrollandola, yo calculo que en el 2030 la tengamos consolidada, denos esta década para consolidar el audiovisual en el sentido amplio, la industria editorial en el sentido amplio, para reinventar los medios, para las nuevas industrias que todavía están en su infancia. En realidad aumentada, por ejemplo, que va a ser lo que fue la televisión en el siglo XX, porque en el XXI todo va a estar en videojuegos y realidad aumentada, tenemos que hacer que los contenidos colombianos estén ahí. 

Cuando llegan nuevas tecnologías no desaparecen las anteriores, cuando llegó la televisión no desapareció el cine. Estos diez años, hasta el 2030 son los años críticos para la participación del país, para participar en estas nuevas tecnologías desde lo cultural. 

¿Qué va a lograr entonces el gobierno Duque?

El reto antes de la pandemia era consolidar lo institucional, que es la conclusión de un proceso que empezó con la Ley general de cultura: dejar las herramientas, la agencia Colombia Crea andando, una apropiación de las herramientas por parte del sector. Esto se mantiene. El otro reto era lograr un crecimiento acelerado de la economía naranja, naturalmente la pandemia nos obliga a repensar ese, siendo el escenario de la reactivación importante para entender cuánto vamos a crecer. Nuestras aspiraciones de inicio de gobierno son impensables porque la pandemia no va a permitir la reactivación completa del sector. 

¿Qué le dice al sector que está escéptico a su propuesta?

Este es un momento de crisis, de mucha incertidumbre, lo normal es ser pesimistas, pensar que tocó cerrar media economía creativa, que se vieron paralizados por la situación, pero lo cierto que la historia nos muestra que los momentos de crisis son los que dan procesos creativos muy profundos en las sociedades. Creo que en la medida en que nos enfoquemos en construir el futuro, vamos a aprovechar ese momento de creatividad que se va a activar con la crisis.

Los creadores han estado componiendo como nunca, absorbiendo los retos que nos trae todo esto, eso se va a convertir en poemas, en libros, en canciones, en narrativas de todo tipo y en conciencia de muchas cosas, eso se nos puede quedar encerrado si nos quedamos pesimistas, pero si usamos esa energía para las herramientas que estamos usando en este momento.

La cultura, a través de las artes, tiene la capacidad de hacernos reflexionar y entender que lo que nos pasó teníamos que aprovecharlo para crecer, la gente tiene que aprender, poder llegar a ver lo que nos hizo perder la pandemia y lo que nos enseña como una ganancia. Entre las ganancias va a estar que tenemos que ser solidarios, resilientes, cooperar y trabajar en equipo, pensar más críticamente sobre la situaciones que nos rodean y ser más empáticos. 

El mensaje es que el futuro puede ser mejor, pero solo si trabajamos para construirlo. Nos toca trabajar en equipo, ser solidarios, adaptarnos, la normalidad no va a volver. 

Desde su perspectiva ¿cómo va a ser la reactivación del sector?

Sería un poco especulativo, pero la contracción de 2020, dependiendo de si hay o no segunda oleada de cierres, que pareciera que no, va a ser entre el 10 y el 20%, una pérdida de valor agregado de entre $2,9 y $5 billones aproximadamente. Esto puede llevarnos a que, habiendo tenido el pico en abril, cerremos con entre 100.000 y 150.000 empleos por debajo de 2019. 

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