La economía naranja según la Ministra de Cultura

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La apuesta por las industrias culturales en Colombia, impulsada por la Ley 1834 de 2017 conocida como Ley Naranja ─marco para la “Política integral de economía naranja”, que busca desarrollar, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas─ es una apuesta real, del gobierno nacional y también del Estado, que está muy lejos de ser retórica.

En el mundo ha quedado claro que la creatividad humana, aplicada no solamente a las industrias convencionales sino a las actividades y manifestaciones cuya razón de ser consiste en la creación, producción, difusión, transmisión, consumo y apropiación de contenidos simbólicos relacionados con las artes, el patrimonio y la cultura en general, es una fuente poderosa de riqueza.

Nuestro país no podía dar la espalda a esta realidad.

Colombia, en muchos sentidos, es un enorme territorio fértil en este campo. Así como abundan los recursos naturales (minerales, terrenos agrícolas, pastos, mares, ríos) abundan también los recursos humanos en el ámbito cultural y artístico. Ello, sin duda, tiene mucho que ver con la diversidad y multiculturalidad que recoge tan bien la Constitución Nacional, diversidad que es probablemente nuestra riqueza más grande.

Puede verse en varias características conocidas por todos. Por ejemplo, la indiscutible variedad y calidad de nuestros ritmos musicales: de los Llanos Orientales a la Costa Pacífica, de los Andes de Nariño a la Costa Atlántica, de la Zona Cafetera a los Santanderes, de las zonas indígenas al centro del país. Y no solo de ritmos sino de compositores e intérpretes, algunos de los cuales han traspasado las fronteras nacionales hacia el mundo.

O también la proverbial capacidad de nuestros artesanos o la adaptabilidad y habilidad de nuestros actores y productores cinematográficos, de televisión y medios audiovisuales que ha atraído en los últimos años considerables inversiones internacionales.

Estas especiales condiciones ─en la última de las actividades mencionadas─ se aúna a otra que a menudo nos pasa inadvertida a nosotros mismos: los paisajes inéditos que poseemos, valga decir, las locaciones naturales poco conocidas todavía en el resto de países, para hablar en los términos de las personas que filman películas, videos, seriados de televisión, etc.

Carmen Vásquez Camacho, ministra de Cultura, junto a artesana colombiana.
Crédito: Cortesía MinCultura

En todo esto, el Ministerio de Cultura se encuentra en el centro como eje del Consejo Nacional de Economía Naranja ─el cual preside y está integrado por otros seis ministerios y cinco altas instancias nacionales─ al tiempo que de manera consecuente el gobierno lo ha encargado del diseño y la implementación de la política dirigida a este entorno creativo y productivo. CConscientes de la importancia histórica de este empeño, hemos asumido el reto e iniciado con decisión su puesta en práctica. Sus resultados serán nuestra

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