Acerca del teatro ambulante

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Juan Gullermo Rua

Una adaptación del escrito de Juan Guillermo Rúa sobre el teatro ambulante que permite conceptualizar eso qué es el teatro callejero. Además, fragmentos de las Cartas a Tell, literatura que permite conocer la sensibilidad artística de este juglar paisa.

A finales del siglo XV comenzaron a surgir por las provincias y algunos caminos de las regiones de Francia y Europa unos hombres que fueron catalogados como juglares o cómicos ambulantes, pues su función consistía en ir de pueblo en pueblo con sus escenarios móviles, contando y escenificando las múltiples historias de una Europa que se convulsionaba en sus distintos cambios económicos, políticos y sociales.

De allí, surgieron los llamados actores ambulantes cuyas historias conmovían a los espectadores que acudían en masa a sus representaciones populares.

Historias de estas en las que se mostraban el vicio con todas sus particularidades, la ambición descarnada y abierta, la intriga y la codicia por el poder que reinaba en aquel entonces en una Europa que estaba próxima a un cambio total.

Allí la risa de los actores contrastaba al mismo tiempo con su descarnada desgracia y los movimientos estereotipados y burlescos de los personajes tomaban la forma corporal para mostrar en todo el esplendor de la palabra: La vida.

Muchos de estos actores ambulantes o cómicos callejeros fueron cruelmente reprimidos por los regímenes existentes, pues eran catalogados como una verdadera amenaza para las buenas costumbres, el estado y la religión que desde aquel entonces imperaba en los asuntos de este. Siendo catalogados como herejes, hombres sin corazón y sin alma que desafiaban la razón natural y el espíritu dedicándose únicamente a la mera superchería.

Juan Guillermo Rúa (1956-1988).

Mas no sabían realmente que detrás de aquellos hombres que recorrían poblados y provincias enteras, que llevaban como equipaje los chécheres de sus representaciones, serían la síntesis de una época de la historia del teatro que mantendría por alto el espíritu del hombre en las grandes transformaciones de la humanidad.

Fue así como fueron arrojados a las mazmorras y castigados severamente, tratando de apagar de aquellos hombres algo trascendental en su vida.

Trovadores y cantores populares en nuestro tiempo

En nuestro país surgen los mensajeros populares que fueron más una necesidad de comunicarse entre los hombres que la esencia misma del arte, más no sabiendo realmente que detrás de esos mensajes cantados o hablados, esa comunicación de recados o historias surgiría todo el sentir popular de su vida, su lucha y sus alegrías el canto popular o trovero. Entre estos hombres, casi legendarios, se cuenta la historia de Francisco el hombre, conocido por su acordeón vallenato, que un día abandonó su vida de hombre normal para dedicarse a los mensajes, a la comunicación por intermedio de la música dando origen a lo que más tarde sería la leyenda vallenata.

Con el tiempo, gracias a la perseverancia del pueblo por mantener su propia cultura en sus distintas manifestaciones, se conservan algunos de esos troveros o cantores populares que fueron casi un legado familiar más que una actitud artística definida. Y fue de allí donde surgió el Teatro Ambulante o Teatro Popular, que recoge de todos aquellos valores olvidados la esencia del pueblo para ponerlo al servicio del mismo. Porque la idea del Teatro Ambulante no es una utopía es una necesidad de mirarnos más por dentro a nosotros mismos, tomando como base el desarrollo de todos los países que también comenzaron a rescatar sus manifestaciones artísticas auténticas, en la que florece de nuevo la fantasía, la imaginación, donde los símbolos surjan nuevamente vivos y activos ante la intensidad de la escena; ya que sin estos elementos el arte pecaría de naturalista y dejaría de ser teatro: Síntesis de la vida.

Cartas a Tell

Cartas a Tell. Medellín. Fundación por la Cultura Juan Guillermo Rúa y Confiar. 2005. Págs. 33, 34, 35, 36, 38.

Agosto 11
Tell, te encuentro un poco pensativa en la carta pasada. ¿Será por lo del tiempo o es que ya no tienes la misma convicción de antes? Me ofusca tu silencio cuando me hablas de ti, no sé qué ocurre, parece como si de pronto te hubieses desconectado de mí. Yo sé que la distancia puede crear sentimientos de malestar entre nosotros, pero solo quiero que entiendas que, a pesar de todo, es más fuerte nuestro impulso de ser.

Ahora bien, si es que crees que sea difícil continuar así, dímelo, para comenzar a ver qué camino podemos construir diferente a las cartas.

Agosto 13
Tell, te quiero tanto que no sé qué sería de mí sin tu consuelo. Cuando me encuentro solo, despoblado de besos, miro por la ventana de tus ojos morenos y te veo allí, sentada, en el fondo del mundo con tus brazos abiertos para cobijar mi vuelo de juglar; hoy me llenan tus ojos hasta el borde de mí.

No dejes que se apague en ti esa luz que produce mi calma. ¿Sabes por qué te quiero, Tell querida? Porque detrás de ti existe aquel yo que desconozco.

Agosto 28
¿Tell, sabes? He escrito muchas cartas a mis amigos, y no sé qué contarles fuera de mi nostalgia. No puedo decirles que los quiero porque hoy mi mano se esfuerza demasiado para no desviar su punto de las líneas, pues creo que el único dardo interesado sería el corazón.

La vida es dura, Tell, ¿cómo aguantar un poco? ¡Es cierto que la quiero, pro es tan difícil resistirla!

Septiembre 20
Hoy estoy tan solo como aquel álamo erguido en lo profundo de la noche. Esto no te ha de extrañar, seguramente, ya que es una constante mía.

No comprendo por qué los hombres van a la guerra, cuando vanas son las esperanzas de volver. ¿Tú sabes, amor, qué significa esto? Tal vez hoy me siento así: Y como todo buen soldado me levanto todos los días, sabiendo que al final de la batalla volveré destrozado, sin encontrar siquiera tu consuelo, ese constante enigma que me ayuda a vivir. Es triste, es triste, Tell, estos momentos en los que en realidad me siento solo.

Septiembre 22
“No hay una segunda oportunidad en la tierra…” Ya lo dijo García Márquez en su novela, y yo pienso lo mismo. Todo momento nunca vuelve a repetirse, irá al cementerio de los años como baratija sin valor alguno. Y nosotros, que no supimos comprender este terrible encierro, esta descarnada paradoja, bajaremos al último rincón a dormir los recuerdos de lo que pudo ser este momento si realmente hubiésemos vivido.

Septiembre 23
Tell, leves presencias inundan mis espacios, respiran el mismo aire que yo, recorren los pasillos. ¿Serán seres que se debaten en celo en las macabras sombras? Oigo su alarido en los balcones, y su respiración acorralada vagar inquieta sobre los tapetes.

Parece que se amaran o se desamaran nuevamente. ¿Serán los deseos de algo que no existió? Padecen, sus cuerpos se deshacen al día, pero siguen allí expectantes de mis movimientos. Yo los siento, los vigilo de cerca, sus formas fugitivas no logran comprender mi desazón. Tell, siento lástima de ellos, de mis fantasmas amarrados a ese pasado que los golpea siempre.

Tell, son los remordimientos, pero recuerda que nuestros sufrimientos jamás lograrán vaciar sus nidos en nuestros corazones.

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