Andrés Ramírez, entre las tablas y el legado de El Titán

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ANDRES RAMIREZ-1

Medellín tras bambalinas conversó con Andrés Ramírez, dramaturgo, director y actor de teatro, quien contó cómo se ha hecho artista y sus pasiones en el arte dramático.

Maestro en arte dramático de la Universidad de Antioquia. Se ha desempeñado como actor, escritor, director de teatro y también ha sido docente en la Facultad de Música de la Universidad Eafit.

Trabajó como promotor y coordinador cultural del área de Teatro en el municipio de Entrerríos. Ha hecho parte del elenco de actores y directores de la Corporación Teatro Musical de Colombia, en la que además ejerció como guionista y director de puestas en escena.

Actualmente, hace parte del Teatro La Hora 25, como actor, dramaturgo y director. Y, simultáneamente, es el director general y artístico de Kraken. Su nombre es Andrés Ramírez.

Su apellido es reconocido en las esferas artísticas de Medellín, su padre, el fallecido cantante y líder de Kraken, El titán Elkin Ramírez, le inoculó el gusto por las artes escénicas y él no solo quiso dar rienda suelta a su talento en ello, sino que además decidió, en gran parte, honrar su legado.

“Mi papá siempre se preocupó mucho por el tiempo que teníamos juntos, porque al ser cantante, mi papá salía mucho de gira, y yo salía con él como desde los 6 años, si coincidía la gira con las vacaciones”, contó.

Pero, su padre, tal vez con intención, le dio las herramientas no para que fuera un músico como él, más bien lo influenció para que fuera un artista, lo estimuló a que se desarrollara artísticamente, y Andrés, con esas bases, fue solito construyendo todo su carácter escénico.

“Siempre me han preguntado por qué no fui músico, pero yo creo que mi papá nunca quiso que lo fuera”, expresó.

Él recuerda que juntos veían mucho cine. Su papá le dio una infancia muy entretenida, muy diversa y muy llena de arte. “Yo digo que mi padre era un poeta que escogió la música para poner su poesía ahí y hacerla canción, pero a él le gustaban todas las artes: le gustaba el cine, el teatro, la danza, la música. Él siempre me mostró eso y creo que por eso me hizo un niño tan creativo”, entonó con orgullo.

No obstante, El titán fue el primer profesor de dramaturgia que tuvo Andrés Ramírez. “Lo primero que hice fue escribir y le regalaba a él lo que escribía, y a él le parecía la cosa más maravillosa del mundo y me siguió animando a que lo siguiera haciendo”.

Recordó que cuando le dijo a su papá que quería ser actor, él lo llevó al Festival de teatro de Envigado y lo acompañó todo un día. “Vimos como dos o tres obras. Había un varieté y cuando terminamos el recorrido me cuestionó: ‘¿estás seguro de que quieres hacer esto? ¿Estás seguro de que quieres hacer teatro? Porque un buen actor se forma en el teatro’”. Andrés no olvida ese momento.

Su arte dramático

Ante todo, Andrés reconoció que disfruta la actuación. Si bien detrás de cada obra hay otra obra, pues la tras-escena es otra, y la gente perfectamente pudiera ver otra obra completamente tras bambalinas, esa es una las cosas del oficio que a él más le agrada.

Es un actor muy metódico y un tanto tradicional, le gusta hacer un adecuado calentamiento de la voz y corporal también; hace lecturas previas del texto, repasa escenas antes de las escenas e incluso bebe una infusión de hierbas aromáticas, así es su ritual antes de pararse en las tablas.

Sin embargo, añadió: “El tras-escena es otro viaje que se compone además de muchísimas horas de ensayo; de muchísimas horas de conversaciones para llegar a lo que el público ve como un resultado visual; de creación musical, de efectos de sonido, es todo un ritual”.

Actuar en las tablas es lo que más le apasiona. Declaró que, aunque pudo haber hecho cine o irse para la televisión, a él le hace falta la interacción con el público. “A mí me gusta que en teatro la obra comienza y eso no lo detiene nada, de pronto un terremoto. Los actores salimos al escenario y tenemos que defender a ese personaje durante la hora y media, dos horas o tres que dura la obra, hasta que la gente aplaude. Para mí eso es mágico”, dijo.

En La Hora 25 ha interpretado a Hamlet, a Macbeth y a Hermes en la más reciente adaptación de este laboratorio escénico del clásico Prometeo encadenado, además de llevar a escena la novela Drácula de Bram Stoker, bajo su dirección.

Pero al igual de la actuación, está la formación de jóvenes que hace Andrés Ramírez. Desde antes de obtener su título en arte dramático, empezó su labor de maestro de este arte. Su primera oportunidad como docente fue en Entrerríos, Antioquia, estuvo 4 años trabajando allá.

En esa experiencia, Andrés reconoció que se gestó su estilo de hacer teatro. “Nuestra tradición teatral está viva en la región y, en parte, en mi paso por allí está la influencia de mis dramaturgias. Aunque puedan tener una visión distópica o medio apocalíptica, es siempre desde lo nuestro: quiénes somos como antioqueños, como colombianos; qué preguntas tenemos como condición humana, sin tener que dejarlo en el costumbrismo, pero sí pensándonos; quiénes somos nosotros. Nace de ahí, de este encuentro con la región, de ese teatro que hice en Entrerríos”, confesó.

De hecho, la primera vez que se aventuró a hacer una adaptación de Drácula, lo hizo allá.

Andrés confirmó que le gusta enseñar teatro, aunque ese no era uno de sus objetivos profesionales. “Cuando comencé y vi que lo que planeaba para una clase gustaba y funcionaba, y recibí el cariño de mis alumnos, ahí fue cuando empecé a disfrutarlo. Nunca lo imaginé desde niño, pero lo disfruto un montón”, confesó.

Otro punto muy importante de su trabajo en este arte es el teatro musical. Ha sido actor y director artístico de la compañía Teatro Musical de Colombia.

Para Andrés Ramírez ese es un género “hermoso”, del cual se enamoró, según él, porque creció viendo películas de Disney, que son musicales la mayoría.

Sin embargo, citó que es un género difícil de hacer, porque se necesitan actores que puedan hacer al menos dos de las tres cosas que son: cantar, actuar y bailar, lo que lo hace un poco complejo.

“A mí, por ejemplo, me va mejor actuando y bailando que cantando. Empecé a desarrollar esa habilidad cuando el Teatro Musical de Colombia me dio la oportunidad de ingresar”, indicó.

A razón de la muerte de su padre, y tras los compromisos de ejercer como líder de la agrupación Kraken, debió dejar de ser director artístico de este colectivo para convertirse en actor invitado en ciertas ocasiones. “Creo que Teatro Musical de Colombia y Teatro La Hora 25 son como los dos pilares de mi carrera”, expresó.

De los musicales que se han hecho en Medellín, según él, se los ha visto todos y declaró, es muy poco lo que se ha hecho en este género en la ciudad. “Creo, más bien, que se han hecho unos conciertos sinfónicos de músicos que tienen un poco de actuación a veces, pero el género no ha estado tan presente”, reseñó.

Sin lugar a dudas, Ramírez celebra el arte teatral de la ciudad. Aseguró disfrutar mucho de lo que hacen sus colegas, porque cree que cada vez hay más opciones para ver, hay más estilos, tipos de teatro, más propuestas y muy variadas; pero lo mejor para él es que el público se está dando cuenta de que cada vez hay más y mejores obras, y hay muchas apuestas teatrales por ver y disfrutar.

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