Fin de viaje: De los métodos y temperaturas de la actuación

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Natalia Martinez

La obra del Teatro Oficina Central de los Sueños, revisada por sus propios actores. Esta sala de Medellín cumple 23 años este sábado 5 de diciembre.

Los actores de Fin de viaje, obra de la Oficina Central de los Sueños, en entrevista entregan detalles de sus interpretaciones y del trasfondo de esta dramaturgia.

Preguntas a los actores

  1. ¿Cuál es el momentum, quiero indicar, momentum como intensidad dramática, en el que se sintió con más poder teatral, realizando su tarea, o sea, del furor y la furia de su estética teatral?
  2. ¿Podría relatarnos un incidente, la membrana misma del incidente, o sea, como revelación, y en qué medida, desde dónde y por qué se le reveló el personaje?
  3. ¿Qué buscó e intentó proponerle, presentarle y llevarle al personaje de usted mismo, qué de su carácter y de su formación teatral o de sus obsesiones de su vida y por qué?
  4. ¿En qué momento se le hace oscura y densa, pesada y transparente, en la escena, la relación con el limbo, y qué sintió ante él, en el desarrollo de las escenas, cómo es o son los gestos entonces?
  5. ¿En qué dimensión se realiza y se hace necesaria para usted la vida en el teatro, qué ha causado en sus relaciones para con usted mismo, su relación con otros desde la consideración de que el teatro es y sea de su naturaleza misma y para qué lo es?

Natalia Martínez Ospina (Ofelia)

1.

El momento en que Ofelia enfrenta a Gonzalo Arango confundiéndolo como Hamlet. Para mí ese momento es clave porque concentra todo el dramatismo, la confusión y el estado emocional y mental de Ofelia, que va por el limbo en un éxtasis de desamor y locura, trazando sus pasos hacia diversas fuerzas que la impulsan a delirios y obstinaciones.

Para mi ese sería el momentum en mi estética teatral.

2.

Fue una vez que cambié el orden de los textos, y como ciertos textos tienen un movimiento escénico, tuve una revelación que fue importante para mí y mi personaje, di un giro revelador que en vez de hacerme sentir mal al contrario tuve una sensación muy extraña, porque vi y entendí que el texto no es tan importante, sino cómo va la línea de concentración y dramatismo del personaje lo que nos hace desarrollar un buen papel.

3.

Cuando me dieron la hermosa oportunidad de interpretar a la gran Ofelia sentí mucho temor y confusión, porque fue en un instante de mi vida muy importante en la que había decidido radicalmente hacer teatro por encima de muchas adversidades y contradicciones en mi familia.

Solo tenía dos años haciendo teatro y nunca había hecho un personaje tan importante y hermoso como este, entonces entendí que la vida y el universo me tenían preparado un gran camino de mucho aprendizaje.

Al leer el libro de Shakespeare me di cuenta que Ofelia era muy parecida a mí, que somos idénticas en la forma en que nos enamoramos y valoramos el amor de un hombre, que amamos con todas las fuerzas del mundo y que luchamos todos los días por cultivar y enriquecer los sentimientos.

Me sentí muy identificada también porque, cuando hay amor también hay desamor y yo lo sufrí. Empecé por construir una Ofelia feliz como lo soy yo, feliz de estar enamorada y feliz de haber superado todas las adversidades, ahora casi nueve años en el teatro y ya con más experiencia diré que este personaje siempre me está pidiendo más actuación y nunca dejare de explorar con este personaje que para mí es el más importante de toda mi carrera teatral, soy muy afortunada de tener el privilegio de interpretar a la loca y angelical Ofelia.

4.

El momento en que aparece Ofelia en el limbo es algo pesada la escena, porque es un monólogo extenso y no se tiene un diálogo directo con los otros personajes, entonces algunos instantes son muy tensionantes.

También es muy denso cuando Ofelia confunde a los personajes con su amor, su desilusión y su guerra interna. El limbo es un no-lugar donde pasan todas las almas atormentadas por la vida y todos los días pasan almas por ahí.

5.

Para mí el teatro es lo más importante que tengo, fue una puerta que se abrió hacia el infinito, una puerta de aprendizaje y locura. El teatro hizo que cambiara y viera mi vida de otra forma, hizo que le diera más valor al arte que es en realidad una fuerza que mueve el mundo, y a entender qué si todos los días prácticas y estudias lo que amas, por ese camino se va llegando a la perfección espiritual y mental.

El teatro nos hace observadores de nosotros mismos y si el teatro entra a tu vida ya no volverás a pensar igual, siempre intentaras hacer cada cosa bien hecha, no importa si se demora más o no, pero siempre vas a tener en la mente que los caminos de esta vida están para pintarlos con tus colores preferidos y que el buen arte se hace desde el corazón.

Jesús María Riaza (Gonzalo Arango)

1.

Gonzalo Arango un trasgresor: Desde este punto de vista, la escena o momentum, como usted lo denomina, es cuando Porfirio Barba Jacob hace el reparto para jugar a la representación y le adjudica a Gonzalo Arango el sacerdote, es un momento álgido donde el personaje tiene la oportunidad de expresar su descontento con la religión específicamente católica haciendo una crítica satírica al conductismo de esta religión, es allí en este preciso momento donde el espíritu trasgresor del personaje se manifiesta dejando claro su posición política y filosófica teniendo en cuenta el contexto histórico en el que vivió.

2.

Teniendo en cuenta el libro del dramaturgo Mauricio Kartún, donde se habla del azar como orden o idea generadora, cuando llega a mis manos el libreto de Fin de Viaje, inicio mi investigación para la construcción del personaje encontrando una acontecimiento que me hizo inspirarme profundamente en la línea de pensamiento de Gonzalo Arango, casualmente el muere en el año de 1976 el año de mi nacimiento esta coincidencia genera en mi como actor e investigador una pregunta que tiene que ver con el orden de lo metafísico ¿el personaje llega al actor actriz por casualidad o por mérito? O como un buen libro llega cuando estás preparado para devorarlo y sumergirte en su viaje, eres merecedor de darle vida a un pensamiento a una poética a un carácter a una vida que hábito, sitio y tubo las peripecias que todo humano vive.

Desde este punto de vista quizá subjetivo que moviliza mi espíritu investigativo, empieza el inicio de este viaje que paradójicamente no tiene fin.

3.

Como dije anteriormente, un personaje llega a un actor o actriz indiscutiblemente porque hay unas bases y preparación del actor para asumir la responsabilidad de darle vida a un carácter determinado en este caso Gonzalo Arango con quien comparto algunos pensamientos, posturas políticas y filosóficas con respecto al establecimiento o sistema.

Partiendo de esta premisa puedo decir que de mi hay mucho de Gonzalo Arango porque en ningún momento estoy fingiendo ser otro, de eso se trata el arte del actor el ser tan verosímil que el espectador se sienta en un contexto histórico, en una atmosfera, se trasporte en el tiempo y se dé la oportunidad de vivir con el actor el viaje del personaje.

4.

Este es un encuentro hipotético de los personajes en “El limbo” no podría hablar de este no lugar porque en si es un lugar ficticio en el orden del tempo escénico, sin embargo, puedo hablar de la situación dramática en la cual están los personajes quiero decir los antecedentes, los vínculos que los llevaron a encontrarse en este no lugar hipotético.

Los suicidas, los no nacidos, los trasgresores, los paganos según el cristianismo son los que habitan este lugar denominado limbo, indiscutiblemente estos poetas cumplen con los requisitos para esperar en este lugar, ¿finalmente cuál será su lugar para pasar la eternidad? Allí no pasa nada es la incasable repetición del pensamiento que contiene un gran subtexto que se trasforma en acción dramática lo que finalmente nos lleva a una situación la espera que en si es una gran acción profunda por la cual están atravesados todos los personajes de la obra.

5.

En la dimensión de lo real del aquí y el ahora, teniendo en cuenta que el teatro tiene el poder de movilizar el pensamiento, el teatro es una obra viva que late con el espectador, en esta medida hay comunicación directa, simbólica lo cual permite detonar la imaginación ese motor vital del ser humano que nos conmueve y nos conecta con el espíritu antropológico, semiótico que nos provoca a investigar a preguntarnos e ir más allá del libreto.

Cuando el teatro logra alcanzar estos propósitos se puede decir que se logró el ritual la comunión con el espectador, que no solo es la necesidad hedonista de los actores por ser vistos ni la exhibición de su ego pavoneándose por el escenario, cuando el actor logra equilibrar y tener el control de su real intención sublima hace teatro por ende hace arte.

Felipe Castrillón Bedoya (Sancho Panza)

1.

Cuando Sancho Panza trata de convencer a Don Quijote para que acepte el trato que le han puesto los poetas, es ahí donde se refleja la personalidad de Sancho Panza y también se alcanza a ver su desvarió con la percepción del entorno. Es allí donde me sentí con más poder teatral realizando mi tarea como actor, pues era como estar haciendo un debut para mí mismo, porque es mi primer personaje. Mientras actuaba la escena, dentro de mí, sentí una adrenalina y muchas emociones, por qué estaba haciendo lo que quiero hacer para el resto de mis días.

2.

Tuve un pequeño percance con mi compañero de escena, el actor que representa a Don Quijote. Cuando Sancho Panza esta con los poetas y debe detener el ataque. Cuando salgo a detenerlo me doy un golpe en mi ojo con su casco, en ese instante se me fueron las luces, pero yo sabía que debía continuar actuando y seguí como si no hubiera sucedido nada, fue entonces donde sentí la revelación, porque yo no sentí dolor alguno y el que respondió a ese golpe fue el personaje.

3.

En realidad, yo lo que hice fue estudiar mucho a el personaje primero me nutrí leyendo y luego fui tratando de sentir que me producía el personaje teniendo todas las prótesis, es decir, hacerlo ver robusto y descubrí cosas nuevas. Casi todas las acciones del personaje fueron mías que fui descubriendo con muchos ensayos. Lo que le brinde al personaje fue mi carisma, y cada vez tratando de hacer más orgánico todo. Es como crear una vida diferente.

4.

Cuando Don Quijote le está diciendo a Sancho que observe, que son todos sus enemigos juntos y él describe quienes son. El otro momento es cuando están a punto de matar a la princesa “María Mercedes Carranza” que todo se les confunde a los personajes de Cervantes como si cayeran en un abismo “limbo”, pero luego todo es transparente para ellos, es decir, todo era un juego.

5.

El teatro para mi es una grandiosa puerta que apenas acabo de abrir para mi vida, lo llevo haciendo hace poco. Pero ahora quisiera sumergirme en el arte y estudiar para lograr superarme a mí mismo. El teatro te pide que cambies para mejor, él te dice que estás haciendo bien o que estás haciendo mal. Te alimenta el alma, cada día es una experiencia de aprendizaje para ser un artista y para ser una gran persona en la vida cotidiana, y sobre todo que hay que hacer las cosas con mucho sentido de pertenencia.

Carlos Ríos (José Asunción Silva)

1.

Hablando de las funciones, me gusta y me enaltece el primer texto de la obra que corresponde a mi personaje José Asunción Silva, evocando un poema de Jean Richepin:

“No creáis que los muertos están muertos, mientras haya vivientes en la tierra
los muertos vivirán, los muertos vivirán, aunque el sol se esconda a lo lejos,
no tienes más que cerrar los ojos
para que se eleve radiante.
El pájaro vuela allí, el pájaro vuela allí,
pero mientras el ave está en lo alto
su sombra permanece en la tierra.
El suspiro que me has hecho beber de tus labios yéndote
Está en mí está en mí.
Otro te lo había dado yéndose
yéndome yo se lo daré a otro, ha pasado de boca en boca y pasará de boca en boca así jamás se perderá”.

2.

Para mí fue el momento de la propuesta grupal al definir por casting quien haría que personaje, cuando dijeron que yo haría a Silva todos me miraron, pues soy bastante bajo de estatura, y el `personaje era grande y crespo, en fin, yo lo asumí como un gran reto, y me metí de bruces en una investigación profunda de su vida y sus escritos. También la vida de los demás personajes. No me gusta trabajar centrado solo en lo que tengo que hacer sino en lo que gravita alrededor del personaje. Quien me habla como me habla, quien soy yo en escena como responde mi personaje ese tipo de cuestionamientos.

3.

Entendiendo que Silva fue un personaje melancólico que a su vez arriesgó su estatus social por tratar de llegar a ser un gran poeta, un artista consagrado, actitud que en su época tal vez fuera mal visto, romper el esquema establecido, enriqueciéndose por influencias de otros lugares donde la vanguardia predominaba. Esto es lo que más me ha llamado la atención. La visión propia de los acontecimientos de su vida. Sus colores pasteles y grises profundos como un cuadro de Turner. La noche, los espejos. Su gusto por lo oscuro, lo macabro. Aunque aprecio las ironías que el poeta manifestaba en muchos de sus textos.

4.

Tuvimos una larga exploración de ese espacio, que consideramos sería conflicto general de la obra. Ese espacio que ni es reconocido por la iglesia y que solo dentro de la idea metafísica puede existir, al ir buscando ese lugar en las improvisaciones, exploramos demasiados caminos para llegar allí; caminos desde lo teatral, claro está.

Pero que nos ponían en retos mayúsculos pues esa impotencia de los poetas al no poder llegar a un lugar nos ponía en desacuerdos y dilemas increíbles, uno sentía que no llegaba a ninguna parte y así fue al final. La decisión fue llegar y ubicarnos en ninguna parte, en una idea de Francisco de Quevedo, en un purgatorio de poetas, la nada misma. Un juego teatral bastante interesante. Mirar al vacío donde se ubica el público, imaginarse ese profundo oscuro mundo desolado, da miedo sin duda, pero inspira mucha serenidad.

5.

Desde que comencé con mi interés por este oficio he determinado la importancia que tiene en mi vida, no quiero parecer presuntuoso, pero desde que conozco el escenario quiero vivir allí, me encanta este lugar, siento que mi vida ha pasado más en un escenario, al frete del público que en verdad en una casa o una escuela o una universidad, lugar que habité solo un semestre de mi vida.

Considero que este espacio es como un templo, un oráculo, un feliz campo donde puedo correr a mis anchas; un mar profundo del que no quiero salir, y cuando me toca; pues enfrentar la realidad, lo hago con cierto desgano, porque después de una función uno quisiera que no se diluyera esa magia.
La vida parece menos interesante. Pero disfruto también ver al público gozar o preocuparse por una escena, cuestionarse por un texto o exaltarse en un momento álgido.

Arley Bedoya Arboleda (Porfirio Barba-Jacob)

1.

Al momento de representar el personaje, la intensidad con la que aparecer el personaje en la escena me hace sentir en la plena rebelión con la estética, la poesía, y en la misma estancia hasta con la muerte… me permite como actor jugar y desenvolverme en la escena de una forma dramática y transgresora.

2.

El personaje tiene mucha soltura y gobierna la escena al momento de la llegada, pero percibo propiamente la esencia y lo verosímil del personaje con Porfirio, al momento de abrir la maleta, cargada de recuerdos y vivencias de este poeta, periodista, embaucador; y de cómo con objetos simbólicos, el envuelve a los poetas hasta el punto de hacer teatro, dentro del teatro, dejándose percibir desde la apropiación e inspiración de la palabra.

3.

Al momento de crear el personaje tuve muchas preguntas, una de esas fue, ¿cómo hacer para que no se me note las características mismas de mi yo como actor? Me di cuenta que el actor trabaja con su cuerpo y su vos, que no tenía mucho que exagerar para poder representar, entonces en mi búsqueda desde el cuerpo y la vos tome muchos ademanes y comportamientos normales de mí y los puse en contexto del otro (Porfirio Barba Jacob), esto me arrojo unos movimientos más toscos, más varoniles y una vos más propia al personaje, sin dejar de ser yo como actor.

4.

Hay una escena en específico de la obra, los poetas están en el limbo sin nada que hacer, luego de la entra Porfirio barba Jacob se ven los poetas uno a uno recitando sus poesías, cantando y danzando, confundidos en el limbo. Podemos percibir en este acto todas las cargas, los desvaríos e inspiraciones de los poetas, escritores, cada uno en su mundo, cada uno en su esencia.

5.

El teatro en mi vida es un motor de seguir creciendo como un artista consiente y doliente, donde siempre tengo preguntas para el teatro y el teatro me hace preguntas como actor, me revela la necesidad del comprender y aprender, me invita a soñar y ser soñado, me transporta aun mundo de la nada, donde es el mundo del todo, mi yo consiente es uno a relación de mi yo actor esa delgada línea donde uno se entrega de lleno a la escena y al personaje lo puedo llamar amor y liberación.

De izquierda a derecha de pie: León de Greiff, Gonzalo Arango, Porfirio Barba Jacob, María Mercedes Carranza, Ofelia, José Asunción Silva, El Quijote, Sancho Panza; sentados: Óscar González, Ángela Ospina, Jaiver Jurado.

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