Jaiver Jurado reflexiona en su dramaturgia poética de lo cotidiano

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El presidente de la Asociación Medellín en Escena propuso nuevas transformaciones en el teatro local en su participación en Medellín tras bambalinas, y además contó cómo ha hecho un teatro de hermandad con otras artes.

Jaiver Jurado Giraldo es un hombre de las tablas. Lleva 38 años haciendo teatro, de los 60 años que data la vida del teatro en Colombia, es un referente tanto de la escena local como nacional.

Su primera aparición en una obra se remonta al año de 1982. Según él, ha sido una vivencia artística grata, asegura estar pleno y sentirse satisfecho de hacer parte de la dinámica del teatro de Colombia.

Es el director del Teatro Oficina Central de los Sueños y el presidente de la Asociación Medellín en Escena, que reúne a 20 entidades del teatro de la ciudad.

Incursionó en la escena cuando nacieron los grupos universitarios de Medellín, recuerda, grupos que tenían una vocación política y defendían su mirada ideológica, pero a su vez tenían una preocupación, la de darle una alternativa a los jóvenes desde lo artístico, no solamente desde lo político o académico, propiamente.

Primero, hizo parte del Teatro Experimental La Mancha, del cual fue uno de sus fundadores, en 1983, y además allí dirigió y actuó. Luego, se fue a hacer teatro en la Universidad de Antioquia, cuando se conformó la primera escuela de teatro local. Allí compartió escena con los maestros Thamer Arana Grajales, quien hoy en día es el coordinador de la especialización en dramaturgia de la UdeA; Fernando Velásquez, Luis Carlos Medina y Mario Yepes, personas que además reconoce como parte fundamental de su formación también desde lo académico.

Más adelante, fue actor y codirector del Teatro Matacandelas, por 10 años, cuando aún estaban en su primera casa en Envigado y hasta que se instalaron en una sede en la calle Córdoba con Maracaibo, en el centro de la ciudad.

Después de estar ahí, fundó La Oficina Central de los Sueños, el 5 de diciembre de 1997, esta sala está próxima a cumplir los 23 años.

Reconoce que las etapas de su vida, en su mayoría, han estado marcadas por la dramaturgia, y es la escritura de obras lo que siempre le ha gustado hacer más de todo lo que es el arte del teatro mismo. Ha actuado en un poco más de doce de las obras de la que es llamada La Oficina del teatro en Medellín. Además de la dramaturgia, la dirección escénica es el otro ejercicio en el que él se siente mejor del teatro.

Jaiver Jurado ha dedicado su vida no solo al teatro sino a dirigir entidades culturales que están relacionadas con las artes escénicas y dramáticas. En la imagen, junto a Ana Cecilia Hernández. Foto de PAPEL.

El teatro de Jaiver

Como dramaturgo, ha escrito El laberinto de los sueños, El duende del circo, Tríptico de Van Gogh, Un regalo de Navidad, Eternidad o la Larga vida de los sastres (ganadora de una Beca de Creación Artística de la Alcaldía de Medellín).

Jurado Giraldo se muestra atraído no solo por el teatro y su escena, también disfruta de todas y cada una de las artes, la literatura, la música, la pintura, la escultura… su sensibilidad artística es total.

Es por eso que en su teatro siempre ha habido una pregunta por otro arte. Él siente que eso es parte fundamental de todo el sentido artístico, “el arte se hermana, se fusiona, también según las necesidades expresivas”, considera.

Por ejemplo, en su creación Cariño humano, una obra que montó hace más de 15 años, tomó a la danza como la expresión máxima de su mensaje, explorando al cuerpo como un canal que transmite y comunica las emociones del hombre. En ese montaje contó con la asesoría del director y coreógrafo de la compañía Danza Concierto, Peter Palacio.

También, en su obra sobre Van Gogh quiso explorar el impresionismo de este artista y se asesoró con Óscar Jairo González, profesor de literatura, filosofía, teatro e historia y teoría del arte en la Universidad de Medellín.
A su vez, Jaiver en su vida en las tablas ha explorado a otros personajes de la literatura, como Franz Kafka, con sus obras América y Metamorfosis. Y en la poesía, por ejemplo, ha adaptado para las tablas poemas de Sylvia Plath, quien también es novelista y cuentista estadounidense.

Ante todo, a él le gusta una dramaturgia que sea poética y tenga la capacidad de una reflexión. Y ese sentido, en las obras que ha escrito lo ha explorado tanto desde la cotidianidad como desde lo bucólico que puede ser lo moderno. Prueba de ello, es su obra Eternidad, que es una poética de lo cotidiano.

Las transformaciones que propone

Considera que el oficio del teatro en esta ciudad, y en general de todas las artes, está desestimado. Para él, Medellín apenas está comprendiendo que el arte tiene una gran capacidad de transformar las relaciones y de crear unos repertorios distintos en la gente, “aunque muchos creen y saben que puede ser un aliado clave en la educación de los jóvenes, aún no se le ha dado ese valor en la formación de estos”, dice.

Así y todo, su lucha incansable ha sido llegar al punto en que la ciudad le entregue lo que vale al teatro, como eje de transformación social. “Es muy difícil cuando la relación de las entidades ha sido de resistencia, más con el gobierno que con los públicos. Aquí cada cosa en que se avanza hay que pelearla, discutirla y convencer al otro; mientras, en el mundo la avanzada del arte como posibilidad no solo de disfrute sino también de formación y transformación es plena”, precisa.

De las cosas más tristes para el teatro local, considera, es que el presupuesto de la cultura en Medellín no ha crecido en años, aunque la administración de turno se ufana en afirmarlo, y él como presidente de la Asociación Medellín en Escena sí que sabe lo que dice en ese aspecto.

En tanto, este hombre de las tablas continuará proponiendo transformaciones en el teatro, haciendo poética en el teatro, siendo el referente que es para el teatro local y nacional.

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