Sara Idárraga un símil de danza, construcción y respeto

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SARA IDARRAGA-1

La coreógrafa y bailarina pasó por Medellín tras bambalinas para relatar su experiencia en la danza contemporánea y en la gestión cultural.

Ella tiene como bandera de su vida el ejercicio de la danza contemporánea, la improvisación y composición desde la construcción consciente y el respeto mutuo.

Hablar de su danza es concebir los movimientos armónicos del cuerpo como un ejercicio de respeto y construcción con el otro.

Su nombre es Sara Idárraga Hamid y no solo es una artista de la danza contemporánea, ella tiene amplia experiencia en la gestión cultural y en la docencia de este arte.

A partir de su ejercicio artístico, decidió emprender la tarea de promover la inclusión de la danza en los planes de estudio de los colegios como una forma de conocer el propio cuerpo, respetarlo y conectarse con el otro, aunque sabe que el camino para hacer de esto una realidad está algo truncado, esa es una lucha que ella aseguró, no abandonará.

Ella explicó: “Si desde pequeños inculcamos el arte y la cultura, nuestra sociedad se convertirá en consumidora de cultura y entenderá los aportes del arte”.

Con la formación, dijo Sara, se evita eso que aleja a muchas personas de las manifestaciones artísticas y las obliga a marginarse de los espacios culturales, tal vez, por no entender lo que allí sucede. Pero ella afirmó, con total tranquilidad: “No se tiene que entender, lo importante es más bien usted qué va a sentir. Entender la poética como un asunto esencial para la vida, de eso se trata”.

La concepción de su arte, afirmó, es clara, “es una danza que atraviesa totalmente”.

Se ha desempeñado como bailarina y coreógrafa en Suiza y Francia, en este último país, además de encontrarse con una danza sutil, la cual marcó sus búsquedas artísticas, conoció el modelo de intermitencia, un patrón que busca proteger a los artistas, quienes, por la naturaleza de su práctica, no reciben ingresos a lo largo de todo el año.

“Investigar, leer y formarse alimenta nuestro arte. No es solo hacerlo, ejecutarlo. La ley laboral contribuye a la calidad de los espectáculos y esto trae consigo más público interesado en formatos de calidad”, consideró.

Como antes se mencionó, Idárraga Hamid también es docente en la Universidad de Antioquia y gestora de EntreTanto y la Fábrica de Movimiento El Cubo. Estas facetas le han permitido ser más consciente de la importancia de la palabra. Como profesora, es consciente de que lo que dice logra potenciar o humillar el talento del estudiante. Como gestora tiene la posibilidad de hablar de sus proyectos y dotarlos de argumentos que permitan su materialización.

Son el respeto y la construcción, los dos pilares de su vida, dos facetas intrínsecas que ella ve en el ejercicio de la docencia y la administración de entidades culturales. En tanto, Sara declaró que se enfoca en lo colectivo como atributo de estas dos dimensiones.

En específico, afirmó, en la docencia se encuentra con cuerpos, capacidades y creatividades diversas; en la gestión, ella le suma la posibilidad de coincidir con personas convencidas de los proyectos, construir complicidad y lograr la continuidad, un atributo que se nota en los procesos.

Sara Idárraga Hamid además de la coreografía y la danza tiene amplia experiencia en la cinetografía Laban, en esta rama se formó en la Universidad de Niza Sophia Antipolis (Francia).
Imagen: cortesía de la artista.

Otras luchas en lo artístico

Sara es consciente de la vulnerabilidad de las artes en Colombia, y sobre eso ella llamó la atención. Y en medio de un periodo confuso como el que supone la actual calamidad de salud pública, agregó: “Es muy triste asistir a la situación de colegas que se han visto en la necesidad de entregar los locales en los que durante años albergaron sus proyectos artísticos, con el agravante de saber que, al menos en 2020, no se vislumbra un retorno para el encuentro presencial con los públicos”.

Lo cierto es que quienes pertenecen a las artes escénicas en Colombia no están percibiendo recursos, a menos que hayan resultado ganadores de becas de creación, “proyectos que se deben ejecutar en dos meses y con eso no se vive un año ni se sostiene un proceso”, explicó.

Por lo tanto, ella reflexionó, se debe pensar en iniciativas a largo plazo, con un alcance que permita más profundidad, mayor investigación y con un presupuesto que corresponda al trabajo y el tiempo que deben invertir los artistas en pensar los procesos. “Tenemos que ver por qué esos proyectos internacionales que valoramos son tan buenos, porque entienden que la danza es un trabajo, una manera de vivir”.

En medio de la pandemia, confesó, ha pasado por todos los estados posibles, “esto ha sido muy largo, la pausa inicial la siento muy necesaria. En medio de un tren de vida tan agitado, necesitamos volver a poner las bases y definir qué queremos a futuro”. No obstante, en su caso, ese futuro tiene a la danza como un soporte invariable.

Desde la declaratoria de pandemia, la docencia la ha ejercido mediante clases virtuales, “la pantalla corta las sensaciones que nos genera el otro, además, tener espacios reducidos nos reduce también el pensamiento y las posibilidades”, precisó. Con sus compañeros de EntreTanto se ha podido reunir, y afirmó que lo que hubo allí fue una explosión impresionante, en la que se percibía, incluso, mejoría en la danza.

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