Una Caperucita multicolor reabre la Casa Clown

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foto 3 caperucita

Con el estreno de la obra Caperucita se viste de colores, los payasos que integran el Colectivo Infusión reabrirán su sala, luego de ocho meses sin público por la pandemia.

Cuando a Flora, la pequeña niña que juega y ríe extasiada entre su ternura y la simpatía que ha establecido con los demás habitantes de la vereda cercana al bosque, se entera que debe acompañar a su madre para llevarle una rica merienda a su abuela, en ese momento nunca se imaginó los intríngulis que el destino iba a poner en su camino. Y tampoco a los mágicos seres y animales que iba a conocer.

Porque más que ser una historia ficticia, basada en el best seller de la literatura clásica Caperucita Roja, cuento escrito, en primer lugar, por Charles Perrault y, más adelante, por los hermanos Grimm (Jacob y Wilhelm), y si solamente nos ciñéramos al guion original, esta podría ser una historia vivida por los miembros clown del Colectivo Teatral Infusión, grupo base de Casa Clown, si consideramos la misma como una narración de desafíos y obstáculos por superar, primero por un Lobo Feroz o en segundo plano por la angustia de continuar con la sala teatral cerrada y los recurso económicos que no han vuelto a entrar; de la aventura, puesto que al no tener nada fijo se opta por emprender una cruzada en busca de un fin con mayor provecho, la decisión de atravesar el camino más confuso para llegar “de seguro y a salvo” a ver a su abuelita o la idea de conseguir el permiso para volver a tener el público en sala, que constituye el someterse a los controles sanitarios de las autoridades y atrapar y/o cautivar el público para no perder ese impulso o esfuerzo y, finalmente, simplemente de la insistencia, persistencia, por llegar hasta el final, del bosque o de este 2020, que ha estado marcado más que por retos, por nuevos aprendizajes y la reinvención de sus propias capacidades grupales.

La anterior, es también la radiografía vivida no solo por ellos, ah y por los personajes de la historia ficticia de la Caperuza llena de colores, es igualmente la lucha que han vivido los grupos de teatro locales, colectivos escénicos y salas o teatros de Medellín a causa de la pandemia por la covid-19 que azotó al mundo en el año que inició ya su declive, y con él, se agotan los últimos impulsos y alientos por sobrevivir y pervivir para la escena del teatro nuestro.

Se trata de la oportunidad de volver a conectarse con el público, que ha resistido a la virtualidad y continúa acompañándolos en los formatos que todas las artes han adoptado como propios y puentes para seguir unidos, los digitales, virtuales o nuevas plataformas de difusión. Y es que volver a abrir las puertas de su Casa Clown es una oportunidad en doble vía, para volver a recibir ingresos económicos, tan importantes para seguir siendo arte y parte de la cultura local, y, ¿por qué no?, para agradecer al público que sigue fiel a sus creaciones.

“Como Colectivo Infusión decidimos reabrir nuestra salsa, es decir, nuestra sede, que es el Teatro Casa Clown, con un estreno. Hemos estado creando durante varios meses, en confinamiento, desde la virtualidad y luego presencial, con todos los protocolos, y nos parece muy pertinente hacer un estreno con público. Para nosotros es de vital importancia tener a las personas cerca del escenario y, además, porque, de cierto modo, queremos despedir este espacio. Nosotros nos vamos a mudar el otro año, y queremos hacerle honor a lo que constituye un rito de despedida, después de tantos años acá”, narró a Revista PAPEL, emocionada y esperanzada, Sara Isabel Suárez Álzate, directora del Teatro Casa Clown, representante legal del Colectivo Teatral Infusión, maestra en arte dramático y la intérprete de la popular Puchero Clown.

Los clown de esta casa del arte escénico de los payasos en Medellín, manifiestan que han recibido de parte de sus seguidores la petición de que reabran la sala, les han estado preguntando por el estreno, ya tienen boletas de preventa, y, debido a que por los protocolos solo se tiene un cupo límite de asistentes, este grupo quiere poder compartir con quienes les gusta mucho su trabajo, su arte, de nuevo en este año pandémico.
Ellos son conscientes, no es lo mismo hacer un estreno virtual que presencial, por tanto, para todos aquellos a los que no les sea posible verse la obra en este noviembre, tendrán presentaciones el otro año, en febrero, en el nuevo espacio, el cual pronto darán a conocer, y acá en PAPEL estaremos muy pendientes de los detalles para informárselo a todos nuestros lectores.

No obstante, con esta reapertura al igual, el grupo se está adelantando a lo que será la cotidianidad el próximo año, con todo el tema de protocolos e ingreso seguro de espectadores.

“Nuestro mensaje a las personas es que podemos volver al teatro, aunque las cosas no serán como antes, se puede disfrutar en vivo de nuestras obras y con la seguridad de que estamos cumpliendo las normas y protocolos”, declaró Sara Isabel.

El proceso de reapertura

Una de las cosas por las que muchas de las salas de la ciudad no han reabierto al público es por lo que representa el cumplimiento de algunos protocolos, limitar el público a menos de la mitad de la capacidad del teatro o la inversión necesaria para prestar el adecuado servicio de fumigación de las personas e higienización de los espacios, estos costos son rublos para echarle mucha cabeza, y por esto, la maestra en arte dramático insistió: “Decidimos reabrirla, como otras pocas salas de la cuidad, para estar de nuevo con el público y ya terminar nuestro año 2020, nuestra programación también y para poder volver a recibir ingresos económicos”, que aunque poco, considerando el reducido aforo, es al fin un ingreso que podrá entrar, ya que en todo este tiempo y con su programación virtual, han promocionado una especie de donación o aporte voluntario, pero sin contribución alguna de parte de los espectadores.

Pasar de una capacidad de aforo de 60 personas a máximo 15, ello representa una disminución considerable de ingresos, en el caso de este grupo artístico. Aunque, sí es un aforo más pequeño, pero bioseguro.

El Colectivo Infusión ya venía contando con los permisos, de parte de la Secretaría de Salud, para los ensayos de sus obras en la sala y para otros eventos de su agenda, como los Alto Parlante, perifoneo de cuentos para el barrio y comunidad circundante, y además porque esa sala en este año es compartida, con el Grupo Arlequín y los Juglares, que compró esa sede y con quienes conformaron una unión para todos los temas de programación.

Para el aval, el grupo ha venido sosteniendo reuniones con funcionarios de la Secretaría de Salud, como una formación para el cumplimiento de los protocolos. Además, trabajaron en la adecuación del teatro, con la respectiva señalización de puntos de lavado de mano y tránsito permitido para los asistentes. En suma, debieron encargar a una persona en la supervisión del cumplimiento de los protocolos, quien tampoco podrá permitir el contacto físico entre el público y el grupo artístico.

Sin embargo, la Casa Clown en su reapertura no podrá abrir su popular bar, como uno de los condicionamientos de esta situación; solo recibirá pagos de boletería por medio de transferencia electrónica o código QR; tendrá que exigir el uso de tapabocas a los espectadores y, finalizada la función, deberá hacer el lavado adecuado a la sala.

Adquirir las boletas de este estreno es fácil. Se puede transferir a la cuenta de ahorros Bancolombia No.347-00016121, a nombre de la Corporación Artística y Cultural Colectivo Teatral Infusión. El aporte mínimo desde $10.000, y se debe enviar el comprobante al WhatsApp: 3205621344.

La nueva creación

En realidad, la nueva obra de Casa Clown no corresponde con la tradicional trama del cuento de la literatura universal, esta caperuza, además de ser multicolor, lleva un mensaje muy profundo, y visibiliza una realidad que ataca, tristemente, a gran parte de la población infantil en Colombia, su temática es del cuidado y autocuidado frente abuso sexual para niños y niñas en la primera infancia.

La protagonista de esta historia, por alguna razón, decidió cruzar el bosque sola; pero al hacerlo, se encontró con algunos seres extraordinarios que habitan la montaña: una zarigüeya, muy asustadilla; un Fado madrino, una guacamaya reluciente y un lobo, que particularmente es muy amigable.

Todos sus personajes estarán expuestos a las malas intenciones del lobo, quien los invitará a jugar y a divertirse sin tener en cuenta los peligros a los que se exponen.

Así, la caperucita llena de color, con una mágica brújula y su determinación, resolverá cómo llegar a la casa de su abuela para enfrentar sus temores. Y, quizá lo más gratificante, volver al lado de su familia.
Es una obra que pertenece al teatro gestual y está dirigida para toda la familia. En las tablas, actuarán Sebastián Marín Bedoya, Juan Camilo Velásquez y Carolina Chalarca, con la dirección artística de Yamile Valencia, la popular Yunque de Casa Clown.

Es una creación de la autoría de Sebastián Marín Bedoya, Juan Camilo Velásquez, Carolina Chalarca, Yamile Valencia y Sara Suárez.
Igualmente, en la parte técnica, como asistente de dirección estará Sebastián Marín. Técnico: Jonatan Piedrahita. El diseño de vestuario es de Laura Henao. El diseño visual del afiche: Sebastián Monsalve. El diseño de escenografía es de Sebastián Marín. El diseño de iluminación: Sebastián Jaramillo. Y el registro fotográfico: Sara Ochoa.

Después de todos estos datos. No queda más que “invitarlos a que vean nuestra nueva obra, Caperucita se viste de colores, expresó Sara Suárez.
Las funciones serán el 20 y 21 de noviembre en la Cas Clown, carrera 44 No. 69 – 71, ambos días a las 7:00 p.m. Para mayor información, escriba al 3205621344.

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