“Veo una situación muy crítica para el teatro colombiano”: Octavio Arbeláez

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El próximo martes 6 de octubre comenzará el Festival Internacional de Teatro de Manizales, que se extenderá hasta el 12 de octubre en la virtualidad. Hablamos con su director, Octavio Arbeláez.

Sin duda, para la escena nacional e internacional el Festival Internacional de Teatro de Manizales ha tomado un liderazgo frente al sector. Con la decaída imagen del Iberoamericano que se hace en Bogotá, los grupos respetan el escenario de la capital de Caldas, siendo epicentro de estrenos, reflexiones y apoyo mutuo entre los grupos, en cada edición.

Este 2020, el certamen decide continuar, no cancelar su cita y atender las realidades que ha traído la crisis de la Covid-19. Del 6 al 12 de octubre, el Festival de Manizales buscará que sus públicos se conecten con nuevas manifestaciones, con las herramientas dramatúrgicas surgidas, exploradas y potencializadas a partir del confinamiento obligado que supuso la pandemia para el mundo. Buscan la interacción y conexión entre colectivos de teatro y grupos de otras artes escénicas junto a los públicos, desde las plataformas existentes, cada quien decide cómo conectarse. 

La programación incluye diversidad de plataformas, técnicas y medios como el radioteatro a través de Spotify, transmisiones por redes sociales y de amplificación y viralización de mensajes en Instagram, Facebook  y Twitter, junto con la emisión de video en YouTube; encuentros teatrales y obras por medio de herramientas como Zoom, Teams, Meets y otros espacios de interacción virtual, como su sitio web www.festivaldemanizales.com; habrá hasta teatro por WhatsApp y por llamadas telefónicas; con lo que harán de esta una cita histórica.

Desde Manizales, el director del certamen, Octavio Arbeláez, habla con Revista Papel sobre lo que ha sido migrar a la virtualidad, además de detenerse a reflexionar sobre el momento que atraviesa el teatro colombiano.

¿Cómo ha sumido el Festival de Teatro de Manizales el reto de la virtualidad?

Desde que comenzó el confinamiento, nos propusimos indagar sobre los entornos virtuales y las maneras en que los artistas se acercaban a ellos, por eso hicimos el festival experimental Tu Casa es el Escenario, en abril, con colegas de varios países. Se hizo como una iniciativa de la Red Eurolatinoamericana de Festivales de Artes Escénicas, la cual fundamos con otros colegas hace diez años, en Francia. 

En esa cita indagamos y vimos que había una respuesta potente por parte de los públicos, participaron 32 compañías de once países, en tres días tuvimos 48.000 espectadores, sin publicidad ni grandes difusiones, encontramos que la posibilidad era muy grande. 

Esperando que el panorama de la pandemia cambiara, quisimos hacer el Festival de Manizales mixto este 2020, con presencia colombiana en vivo y otra internacional en las redes, pero con la situación pandémica no pudimos lograrlo. 

Por eso, en esta edición de nuestro evento, el parámetro específico es lo transmedial, desde la perspectiva de los entornos transmediales, nos preguntamos cómo están recurriendo los creadores a viejos modelos como radioteatro, pero transmitido en podcast. Hay teatro concebido para las redes sociales, para las plataformas tipo zoom, estamos tratando de identificar los nuevos modelos y formatos y cómo se relacionan con las audiencias en la edición 2020. 

Invite a los lectores de Papel a que no se pierdan las obras de los grupos locales y nacionales, ¿cuáles son sus recomendados?

Tenemos varias propuestas, entre ellas un estreno de Teatro Petra: La mansión Gualteros, en la que el grupo cuenta los aconteceres de una casa. El dramaturgo, Fabio Rubiano, hace el relato que guía esta obra por los pisos de esta casa, cada piso es una parte de la obra total, el primer piso será en Manizales, donde podremos ver el inicio de esta obra sobre el confinamiento. 

Otro imperdible es que Johan Velandia va a estrenar Omisión, obra de estreno que termina de grabar el día 5 y la estrena el 8.

Además, uno de los contenidos que va a causar mucho impacto es el que presentará Gabriel Calderón, que se llama Ana contra la muerte, es el estreno más representativo del teatro latinoamericano este año. Él es el dramaturgo más interesante de su generación y esta obra la estrenó en Uruguay y fue un suceso impresionante, la transmitieron en Argentina y Chile, por su éxito. Es un poderoso documento sobre el suceso de la muerte, una hermana suya murió y le removió muchas cosas. 

¿Cuál es el panorama actual del teatro en Colombia?

La sostenibilidad del sector está en juego, hay un sistema de Salas Concertadas y las salas se están cerrando por falta de actividad, porque de ella es que dependen las salas y sus apoyos gubernamentales. A esto debemos sumarle que no todos los grupos han podido trabajar en plataformas digitales. 

Veo una situación muy crítica para el teatro colombiano y creo que hay una alta posibilidad de que esto deje muchos muertos y heridos en el camino, la situación tan compleja va a hacer que desaparezcan muchas salas y algunas instituciones teatrales. 

Ah, y en el año 2021 va a ser más difícil. 

¿Qué propuesta le haría usted al Ministerio de Cultura para ayudar al sector?

Desgrabación impositiva: lo hablo como abogado, la idea es una eliminación momentánea de impuestos, tasas y contribuciones, es una categorización distinta, de impuestos nacionales y tasas y contribuciones que son locales. 

La idea es que se llegue a eliminación del IVA, a minimización de retefuente, que esos impuestos que han ido apareciendo con los decretos. 

No estoy de acuerdo en que, en los ministerios de cultura, no solo el de Colombia, sino en todos los de Latinoamérica, no haya una inyección de recursos frescos para el sector. 

¿Cuál es su posición frente a la propuesta de Economía Naranja del gobierno nacional?

Si lo miramos objetivamente, es un batería buena para tiempos normales, pero no cuando cualquier empresa del sector está mirando si se mantiene abierta o cierra. No están mirando medida de futuro. En la coyuntura, todos están pensando que la gente necesita mantenerse, pero no estamos pensando en conservar el ecosistema. 

Entonces, una inversión fuerte de recursos se están yendo a solucionar problemas de alimentación y de salud, cuando debería ser una política integral del estado. No somos un sector aislado. Si hacen un subsidio para que las empresas paguen las primas, seguros de desempleo, de seguridad alimentaria o de salud, eso es para todos, incluyendo la cultura. 

La obligación de los ministerios debería conservar el ecosistema cultural, para que haya futuro. Eso solo se logra con inversión de recursos, para que el sector sobreviva. 

Cuando entras a ver los créditos en Bancoldex, te das cuenta de que el concepto “economía naranja” está ampliado al turismo, incluso a las aerolíneas y uno entra a preguntarse ¿qué entidad cultural ha accedido a un crédito de estos?, porque son créditos muy caros para el sector. 

No corresponde su discurso con la realidad, no invierten discursos, los créditos son caros, no son accesibles, lo real es que la importancia de la cultura no se ve en recursos o en qué somos prioridad. 

Colombia puede declarar la cultura como bien de primera necesidad, pero no lo hace. Pueden hacer toda la retórica financiera, pero no ayudan realmente al sector. 

Fíjate de la paradoja, hablan de la participación en el PIB, pero a la hora del té, cuando es la hora de pensar en qué porcentaje del presupuesto le van a dar a este sector tan importante, te das cuenta de que, en vez de avanzar, retrocedemos. 

Insisto: la parte normativa está bien, pero en paralelo tiene que haber una inversión cuantiosa en el sector. 

¿Cuál es la realidad económica de los creadores de teatro?, ¿con cuántos recursos crean una obra?

En el día a día de los grupos, la gente puede crear con poco dinero o con mucho dinero. Desde luego, con el sistema de producción del teatro colombiano, que es el del grupo, se trabaja con recursos limitados. Por ejemplo, uno se presenta como grupo a un apoyo público y le dan $30 ó $40 millones, y con eso hay que producir. 

Insisto en que el grupo está poniendo, el costo global de la obra es otro, pero hay que proyectarlo y tratar de recuperar la inversión. Estoy hablando de cómo debe ser, por eso uno va a ver espectáculos y debe pagar una boleta.

Creo que en este gobierno, por más que pregonan el tema conceptual y legislativo, no le han puesto un peso a la cultura, lo que hacen es usar retórica financiera, lo que hacen es inventarse cosas. 

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