Acto 13. La insoportable levedad de los recuerdos en Wickrath

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Schloss Borbeck wurde ab dem 14. Jahrhundert von den Essener Fürstäbtissinnen als Residenz genutzt. Die Schlossanlage besteht aus dem Haupthaus und einem im Stil angepassten Wirtschaftsgebäude, die in eine Parkanlage eingebettet sind. Das ursprünglich barocke Schloss wurde mehrmals baulich verändert und erhielt im 18. Jahrhundert sein heutiges Aussehen. Heute wird das Ensemble als Veranstaltungs- und Kulturstätte genutzt.

Una nueva crónica de la @contadoradebuenashistorias o @andreadiazduque. Un viaje a sus vivencias mientras desarrolla sus proyectos creativos.

Imagino mi cabeza como una enorme bolsa llena de piezas de tetris desordenadas, ocupando más lugar del que debieran, debido a los espacios que quedan entre ellas, y que solo ahora comienzan a reestructurarse cada vez que escribo una historia o simplemente caen por su propio peso, encajando donde les corresponde, rellenando los huecos, y dejando espacio para lo que está por venir.

Y, sí. Es inevitable que, en todo este proceso de llevar 4 meses fuera de Colombia, algunas piezas caigan de la bolsa, precipitándose para siempre en el abismo del pasado, no sin antes hacer una última aparición en forma de sueños y pesadillas, recordando sucesos e historias que creía olvidados.

Es curioso, el extraordinario ejercicio de memoria que puede realizar nuestro propio cerebro, tras unos días en la otra punta del mundo, completamente sola, apartado de cualquier tipo de estímulo que nos recuerde nuestra vida, o lo que conocíamos como tal.

No digo que haya que irse a nueve mil kilómetros de distancia para pensar, pero lo que sí es verdad es que la falta de nuevos estímulos, de nuevos acontecimientos en relación a lo de siempre, favorece esa reflexión sobre lo ya vivido, ayudando a ver nuestra propia existencia desde una nueva perspectiva. Mejor o peor, aún es pronto para saberlo.

Fuimos al Castillo Wickrath y Borbeck en Monchengladbach, Alemania, buscando algo de tranquilidad y, por qué no, también un poco de diversión tras los miles de acontecimientos que pasan en el mundo desde el año 2020, y no podríamos haber escogido un lugar mejor para encontrarnos con nosotros mismos.

Si bien este lugar es un bello paraíso, demasiado grande, es sino mirar la entrada para sentirse en un lugar encantado y aún más, teniendo la suerte de observar desde la terraza la maravillosa vista a la naturaleza, que por horas nos tuvo perplejos a JG y a mí.

El principal atractivo turístico de este castillo es su arquitectura en forma de corona, única en todo Renania, y una majestuosa e importante casa señorial, construida desde los años 1746, con senderos, rodeado de agua, que preside la ciudad y nos recuerda su glorioso pasado.

Su visita es recomendable, no sólo por las hermosas vistas que desde allí se contemplan sino porque podemos aprender cosas realmente interesantes de la historia y muchos datos curiosos sobre la cultura del país.

Entrada del Castillo Wickrath.

Sin embargo, una vez realizada esta visita, de lo que realmente he disfrutado, ha sido de la compañía y de las personas visitantes de este lugar, pues aquel domingo era como una tarde hermosa de primavera. Ahora bien, mi mayor entretenimiento estos días ha sido salir a la calle, y tras deambular un rato sin rumbo fijo y situarme en un lugar estratégico para poder sacar una fotografía tras otra, sin mover la cámara, dejando que personas, carros y motos entrasen y saliesen de campo para posteriormente poder ver la evolución en la pantalla de la cámara, como si de una película de stop motion se tratara.

Y cuando comienza el atardecer, regresar a nuestra casa, pero primero bajar las escaleras de la terraza de aquel castillo y ver la caída del sol, con la única compañía de un dulce y un poco de agua mientras escuchábamos una nueva canción o tal vez, algo de historia.

Y, desde ahí, como decía al comienzo, observar la vida que se desarrolla en las azoteas de las casas: niños jugando, familias y amigos reunidos, ardillas furtivas buscando algo para comer y, sobre todos ellos, una bandada de pájaros y aves que giran y giran sin descanso, a la espera de dios sabe qué.

Mientras tanto, dentro de mi cabeza, piezas de tetris buscan también su nueva anécdota para contar.

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