Acto 16. El encantador barrio de pescadores sin mar de Ulm

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Una nueva crónica de la @contadoradebuenashistorias o @andreadiazduque . Quien comparte con nosotros un viaje a sus vivencias, mientras desarrolla sus proyectos creativos.

Para muchos puede ser una ciudad semi-desconocida, pero Ulm está repleta de rincones adorables. Esta pequeña localidad de Baden-Wurtemberg fue una de las sorpresas más gratas.  Al principio sólo estaba en nuestro itinerario por estar cerca pero poco a poco nos fuimos enamorando de sus encantos.

Ulm esconde algunas curiosidades que la convierten en una urbe muy interesante. Por ejemplo, es la ciudad que vio nacer a Albert Einstein ¿todo el mundo sabe quién es, no? También alberga la torre de iglesia más alta del mundo, ubicada en su imponente Münster. Y por supuesto está el Danubio, uno de los ríos más impresionantes de Europa que dota a la ciudad de paseos encantadores a lo largo de sus riberas.

También es la ciudad de los gorriones, unas aves que según la leyenda ayudaron a los habitantes de Ulm a terminar el Münster, y que ahora se han convertido en un divertimento para los más pequeños. pueden estar escondidos en cualquier rincón ataviados con los ropajes más inverosímiles. No obstante, lo que más nos encandiló de Ulm fue su cautivador barrio de pescadores. Sí, sí, habéis oído bien, una ciudad sin mar pero con un barrio de pescadores y curtidores que es una auténtica delicia para el viajero, sobre todo si te gusta pasear por calles tranquilas pero cargadas de detalles.

En la actualidad, el barrio de pescadores de Ulm ha perdido su propósito original, pero se ha convertido en una colección de postales que conservan el espíritu de épocas más esplendorosas y cierto halo medieval. Está ubicado justo en la desembocadura del río Blau, a muy pocos pasos del descomunal Münster, de la vanguardista Stadhaus o el precioso Räthaus, es decir de los tres edificios más emblemáticos de la ciudad.

En realidad todo en Ulm está a tiro de piedra, así que es más que recomendable dejar el coche a buen recaudo y andar sin que el paso del tiempo importe demasiado. Los adoquines no son el mejor firme para los que viajamos con auto, pero la belleza de las vistas compensan el esfuerzo de dominar un suelo hostil.

Pero ¿Qué encontrarás en el barrio de pescadores de Ulm? Antiguas callejuelas que serpentean y se estrechan de repente. Puentes que te llevan de un lado a otro del río Blau y te regalan panorámicas muy fotogénicas de los canales. Casas de vivos colores que se engalanan de plantas y flores espléndidas.

También hay galerías de arte, anticuarios, pequeñas tiendas especializadas o de artesanos. Sin ir más lejos, nos topamos con algunas boutiques de juguetes hechos a mano o de ropa de niño muy tentadora, aunque no apta para todos los bolsillos. Otro atractivo del barrio son las cafeterías y pequeños restaurantes que cuando luce el sol se apresuran a montar terracitas perfectas para ver la vida pasar.

Para ser el primer barrio de pescadores sin mar que hemos visitado no estuvo nada mal el paseo. Sus dimensiones no son muy extensas, así que olvidad la prisa y saboread cada rincón como si fuera el primer beso que se le da a una mujer hermosa. Sus piedras, casas y puentes merecen que te olvides del resto del mundo y les dediques toda tu atención.

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