Acto 17. Si queréis viajar, viaja

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Salar de Uyuni
Salar de Uyuni

Una nueva crónica de la @contadoradebuenashistorias o @andreadiazduque . Quien comparte con nosotros un viaje a sus vivencias, mientras desarrolla sus proyectos creativos.

Amazonia Boliviana

Prólogo: Anoche investigando perfiles de viajeros me topé con el de un francés que vendió todas sus pertenencias (casa, auto, computadora, etc.) para irse de viaje por el mundo y hace varios años se dedica a eso. También leí la historia de un californiano que vivía en su casa rodante e iba de ciudad en ciudad con un cartel de «Free Tea» e invitaba a otros viajeros a su «living» para tomar el té. Hace unos días encontré el blog de un tal «nómade», un estadounidense que se dedicaba solamente a viajar y ganaba 5000 dólares al mes escribiendo su blog de viaje (y tiene más de 5000 suscriptores). Y hace más de un año leí el libro de una pareja argentina que se fue de viaje en auto desde Buenos Aires hasta Alaska durante cuatro años contando todas sus experiencias.

Cada una de estas personas me recuerda una cosa muy importante: QUE SE PUEDE sin embargo después de leer quise irme a dormir, pero las palabras de este texto no me dejaban en paz y tuve que escribirlo

Cómo dejar todo e irte de viaje por el mundo (o no)

Al igual que Martin Luther King, vosotros también tenéis un sueño.

Puede que sea un sueñito o un sueño. No importa, es lo que deseás para tu vida, lo que harías si pudieras dejar todo atrás y elegir cómo vivir. Pero te sientes atado a un mecanismo del cual ya no puedes escapar. O eso crees.

Tu sueño es viajar por el mundo. [O poner un bar en la playa. O ser un artesano en Indonesia. O ser un surfer en Ecuador. O ser un músico itinerante. O ser acróbata de circo. O ser un comerciante en China. O ser un astronauta en la luna. O ser lo que más quieras. Vamos, todos tienen un ideal, no me digas que vos no.]

No se lo contáis a mucha gente. Crees que todos te van a responder «Pff, obvio, quién no quiere viajar por el mundo/poner un bar en la playa/ser astronauta/etc.». Tenes miedo de que te tilden de nómade, vago, rebelde, idealista (una cualidad que se tiende a descalificar) hippie o loco. Pensáis que viajar por el mundo implica demasiada plata, demasiados riesgos, demasiadas preguntas y ninguna certeza. Dejar todo para viajar por el mundo es un camino de ida sin carteles de señalización. Un interrogante que solamente se responde mientras se vive.

No le decís a nadie, pero soñáis despierto. Cada vez que te Tomás el mismo colectivo, subís el mismo ascensor, bajás por las mismas escaleras, te mirás al mismo espejo, apoyás la cabeza sobre la misma almohada pensás:

— Esta no es la vida que quiero. Un día de estos largó todo y me voy. Pero de verdad eh, yo me voy. Ya van a ver.

Pero los días siguen.

Seguís creciendo, conseguís mejores puestos, un mejor sueldo, y tus sueños te parecen cada vez más infantiles e inconcretables.

Paisajes de Holanda

— ¿Vivir viajando? Es imposible. ¿Cómo hago? ¿De dónde sacó la plata? ¿De qué vivo?.

Sin embargo, cada vez que ves fotos de pescadores que viven en islas remotas y paradisíacas, de orientales que se ganan la vida cocinando comida en un carrito, de parejas que venden todo y se van de gira en un auto viejo, de todos los que se animaron y pusieron un bar en la playa, te sientes afectado, pensás.

Te das cuenta de que allá afuera existen miles de maneras de vivir. Tu rutina no es la misma rutina de los seis mil millones de habitantes de este planeta. Es posible vivir de otra manera, fuera de la vorágine, con más lentitud, en un escenario que vaya más con tu persona.

Sacás cuentas y te iluminás.  Es más barato vivir viajando que vivir en un mismo lugar Es más caro viajar como turista que vivir en un mismo lugar.

Pero al viajar de mochilero gastas mucho menos, solamente lo necesario, lo que consumís en el momento.

Te emocionas.

— Ya está, yo saco el pasaje sin escalas a Micronesia o donde sea  y me voy. Chau. Ya van a ver.

Y otra vez aparecen los miedos, las dudas, las preguntas.

— No, mejor no… Me voy a quedar sin trabajo, y ¿Qué hago allá? Mira si me pierdo, me raptan o si tengo que dormir en la calle. No, mejor me quedo acá.

Gana una vez más la seguridad sobre los sueños. Y la vida sigue.

Y muchos años después pensás.

— Ay, me acuerdo cuando era joven, quería viajar por el mundo. Qué ingenuidad, qué irreal.

Y suspiras.

Nada ni nadie te impide vender todas tus pertenencias, comprarte un pasaje para el primer avión o colectivo que salga a donde sea e irte.

Aunque creas que existe un sistema que te lo impide, ese sistema no está más que en tu cabeza. Aunque digas «pero yo no tengo un peso partido al medio», si tenéis manos podes trabajar, si tenéis cabeza podes pensar, si tenéis humanidad podes crear.

Si dedicas todas tus energías a hacer eso que te hace feliz, por más ridículo/irreal/aburrido que le parezca al resto del mundo, vas a encontrar la manera de sobrevivir.

¿Te hace feliz viajar? Viajá.

¿Te hace feliz pintar? Pintá.

¿Te hace feliz cantar? Cantá.

¿Te hace feliz hacer nadado sincronizado en el canal de Panamá? Hacelo.

Seré idealista (lo cual para mí es algo positivo), pero esta vida es demasiado corta para desperdiciarla dedicándote a algo que no te hace feliz cada día de tu existencia. Pero no pongas más excusas. Si queréis viajar, viaja.

Compartir artículo

También podría interesarte

Deja una respuesta