Acto 7. Querida Alemania (carta abierta a un país)

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Calle-Werden-Alemania

Las crónicas de una joven soñadora y apasionada por los temas de cultura, con gusto por el arte callejero, el cine y documentales históricos; amante de una buena taza de café, de las letras y la lectura.

No te digo “Querida” —si bien está más que claro que sos una mujer con todas las letras— porque todavía no te conozco tanto como para llamarte así (aunque no creo que sea difícil quererte, viendo que emanas amor por todos los rincones). Podría llamarte “Estimada”, pero me parece demasiado formal para la pequeña relación que ya entablamos en estos días que pasamos juntas. No te digo “Adorada”, porque me parece cursi, “Distinguida” es demasiado aristocrático, “Honorable” es muy gubernamental. Podría decirte “Bella” o “Encantadora”, pero por el momento te digo, simplemente, Alemania. Creo que a las mujeres con nombres lindos hay que llamarlas sin apodos ni adornos, y vos, Alemania, tenés uno de los nombres más lindos que escuché.

Me hablaron muy bien de vos. Cuando conté que te venía a conocer, todos me dijeron que me ibas a encantar. Hubo consenso absoluto. ¿Cómo hacés? ¿Qué generas en la gente para que te amen tanto? Todos los que te conocen sueñan con volver a verte.

Yo te conocí mientras soñaba despierta, después de un largo viaje en avión desde el otro lado del mundo. Cuando te vi por primera vez, te voy a ser sincera, me sentí un poco abrumada: demasiada belleza, demasiada gente demasiado movimiento, demasiados estímulos para digerir a la vez. Para empezar a descubrirte te recorrí en Nordhord, en esa bicicleta posmoderna que avanza, frena y retrocede obedeciendo los movimientos de mi cuerpo. ¿Qué sentirás cuando esas dos ruedas avanzan por tus empedrados? ¿Te hará cosquillas? ¿Te molestara? ¿Lo notarás? ¿O seguirás regia e imperturbable como siempre?

Al día siguiente te vi desde un bello paraíso llamado Baldeneysee, ese lugar que te enorgulleces tener, y después te miré desde el piso 4 de nuestro apartamento y acompañada de buena música. Te observé boquiabierta, hipnotizada, mientras me soplaba tu aire tibio en la cara de manera indiferente.

Más tarde te volví a mirar desde arriba, desde otro ángulo, y me cautivaste aún más. Me hiciste preguntarme si tanta belleza era posible o si eras solamente un espejismo, un escenario de algún cuento. No me lo olvido, fue en Gugapark. Era domingo, estabas sin maquillaje y me demostraste que las mujeres más bellas son aquellas que no necesitan pintarse, como vos, porque ya brillan con luz propia.

Tren de Düsseldorf . Foto Yuly Andrea Díaz Duque

Sí, por la mañana te conocí por fuera, esa tarde viajé por tu corazón, te navegué en un barquito observando de nuevo al lago, pasé por debajo de uno de tus puentes el más imponente, ya sabés cuál, y saludé a los patos que hicieron de tus orillas su hogar. Ahí, en ese barco, vi fotos tuyas de joven, cuando todavía estabas en blanco y negro, y me enteré que a lo largo de tu historia sufriste: ¿Habrás tenido alguna pena que te desbordó el corazón? ¿Qué te pasó, Alemania? ¿Por qué llorabas? Me hace feliz saber que eres una mujer fuerte y que una vez más sobreviviste a las adversidades de la vida.

Y por fin, el tercer día pude hacer lo que más deseaba desde que te conocí: te caminé todo lo que me dieron los pies, recorrí un poco de tu alma. Salí con mapa porque no quería perderme nada, pero después de un rato lo guardé y dejé que vos me fueras llevando, que tus curvas me invitaran a doblar y tus arcos me invitaran a cruzarte. Y así fui explorando cada parte del rompecabezas de tu ser: empecé a caminar desde la calle Kulssestrase. Miré tus vidrieras en la Plaza y cuando me di cuenta ya estaba en tu centro histórico, en pleno corazón, tu zona más antigua, más admirada y probablemente más concurrida.

Caminé, me perdí entre las construcciones y las callecitas empedradas. Me di cuenta, con algo de alegría, que cada vez que me salía de los recorridos sugeridos por el mapa casi no encontraba turistas, te tenía para mí sola por un ratito, éramos solamente vos y yo. Y así, caminando sin rumbo, aparecí en Kettwig, un antiguo barrio de la ciudad, y llegué a Malá strana. Caminé hacia arriba para ver tu costado más vanidoso: tu castillo. Después bajé y en algún momento tomé el tren, no podía conocerte y no trasladarte sobre vos en tu vehículo más romántico. No sé dónde aparecí, pero por un rato estuve perdida en una de las zonas más auténticas de vos, de esas donde los turistas ni se asoman.

Y en estos pocos días saqué conclusiones, probablemente apresuradas, lo sé, porque no soy quién para definirte ni para decir quién sos, eso lo sabrás solamente vos. Pero mientras te miraba no pude evitar pensar en varias cosas.

Sos una de los países del amor, Alemania, definitivamente. Inspiras a las parejas a abrazarse y a besarse en cualquier parque y contra cualquier pared. Muchos llegan a vos solamente para sellar su amor, por eso estás llena de castillos ¿Qué promesa le harás a los amantes, para que muchos viajen exclusivamente para casarse en tus iglesias? Sos romántica y tal vez por eso te buscan tanto, porque sos una mujer que seduce y que se deja seducir. Tu sensualidad se deja ver de noche en tus bares subterráneos, en tus conciertos de jazz o en la música que toca la filarmónica para ti en tus vasos de absenta, en tu zona roja. Cada año, cuatro millones de extraños de todas partes del mundo duermen con vos, ¿a cuántos dejarás enamorados? Pero más importante: ¿vos de quién estarás enamorada?

Sos arte, Alemania, exudas arte por todos tus poros. Usás a tus artistas para expresar tu música, tu poesía, tus bailes, tus obras, tu literatura. ¿Te das cuenta de que en algún momento de tu vida tuviste a Kafka escribiendo en algún café? ¿Te das cuenta de que Kundera escribió historias donde sos tan protagonista como el resto de sus personajes? Fuiste, sos y serás la madre de grandes artistas, “Alemania”, ¿alguna vez lo habías pensado?

*Incluidos verbos del argot popular paisa, tierra de Antioquia, Colombia.

Compartir artículo

También podría interesarte

Deja una respuesta