¿Dónde comenzar de nuevo?

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Empezar de nuevo

Sobre nuevos comienzos. Una reflexión propia sobre el comenzar, para nosotros y los que queremos en esta tarea potente, del potens, de la potencia como dice el maestro Raimundo Llull.

¿Dónde comenzar de nuevo? ¿Qué es lo que buscaríamos en ese comienzo? ¿Qué es ahora o qué no es la realidad de la naturaleza humana? ¿Cuál o qué misterio la relaciona con la destrucción o el caos? ¿Es necesario o no continuar, de qué se trataría ese continuar?

Yo le llamaba continuum, en este momento ya no lo llamo así. No sé qué soy o qué estoy haciendo aquí en este otro comienzo o no hay comienzo, sino un uroboro sensible en el que vivimos.

¿Quién nos escucha o a quién escuchamos en medio de esta inmensa turbiedad? Ya no hablo de catarsis, no, dado que querría, más estar al revés de ella, más condenado, es lo que quizá intentemos, como una membrana en la que instalarnos en ese nuevo comienzo.

No diré tampoco: iniciación, pues no se tiene como continuarla, como darle más sentido en su inmersión de la dimensión que posee para mí. Quedaré oculto, quise decir, no a la manera de disuadir la muerte (cuando dicen: se ocultó no sé quién, me río, no, no, se murió y ya) sino de revelarla más en lo me muestra en evidencias del instante de su carácter irrevocable.

No tener dudas, nunca las he tenido; nunca he dudado de lo que realizo en mí, con otros, sí, que extiendo como la masa tentacular de sentido o sin sentido. ¿Contradicciones? No, no siento necesidad de tenerlas. No sé qué son.

Trato de mantenerme en mí, en ese comienzo que, como te estoy diciendo, no sé qué es, porque ya no puedo, siquiera, sostenerme en el llamado continuum, no quiero hacerlo, me irrito cuando tiene que ser así, como si el mar no cambiara ¿o será el mismo en cada instante y no lo podemos “ver” así, porque no tenemos como mirarlo de otra manera? Y lo que escribimos o leemos, ¿qué es? ¿Qué alcanza a hacer en mí, en los otros, los libros? Nada, nada, porque ya no causan nada como éxtasis o del éxtasis como lo quería Arthur Machen (lo leo de nuevo, relatos maravillosos).

Y sí, ante un libro más o uno menos, da lo mismo, no hay tentativa, en mí de ello, me persuado o me disuado de ello, da lo mismo. No nos tenemos ante sí, nunca como totalidad. Excedidos, nos sometemos de nuevo al tener que comenzar. Y la evidencia es así, en mí, o no lo sé.

Esa es la prueba que quema. Quemarse uno, para que no quede nada de lo que se ha vivido o se vive, como si vivieras en un proyectil baudelairiano, que todo se consumará ahí mismo. Qué no se necesitará comenzar de nuevo, sino que se destruyera todo en esa inmensión de la dimensión excitante y poderosa.

La vida como una retórica de formas. Gramática de la vida o de la naturaleza de las sensaciones. Incitarse será entonces, lo que habrá de hacernos otros en lo desconocido que delante de nosotros, no es inalcanzable.

  • Reflexión sacada de un mensaje enviado a Revista Papel.

De la potencia

Por: Raimon Llull (1232-1315) (Filósofo).

  1. Hay una potencia que es lo que guarda relación con su objeto, y otras, que es el sujeto de los posibles.
  2. La potencia se mueve por el objeto, porque desea su acto.
  3. La potencia, en virtud de la cual puede existir lo que no existe, es el sujeto de la potencia que se mueve hacia el objeto.
  4. La potencia, moviendo a otro, se mueve a sí misma.
  5. El “bonificativo” es potencia de la bondad, y el “magnificativo” lo que es de la grandeza.
  6. El “bonificativo” es potencia por el poder, y es activa por la bondad.
  7. La potencia, en cuanto es instrumento de la sustancia, es pasiva.
  8. La potencia, sin objeto, no es pasiva.
  9. El calor es potencia activa, por el fuego; y pasiva, por la “calefactibilidad” del agua.
  10. La vegetativa es potencia para vegetar, y la sensitiva, para sentir.
  11. Cuando no hay vegetar, el acto de la vegetativa está en potencia.
  12. La potencia en acto consigue su obra, cuando pone en acto la forma que está en potencia.
  13. La potencia que está en acto, es casusa de la potencia que se pone en acto.
  14. La forma que está en potencia, es la materia de la potencia que logra su objeto.
  15. Las acciones y pasiones de la potencia que logra su objeto, se sostienen en el sujeto que ha pasado de la potencia al acto.
  16. El entendimiento es una potencia que puede servirse de la semejanza.
  17. La voluntad es una potencia que puede amar las semejanzas.
  18. La memoria es una potencia que puede conservar las semejanzas.
  19. La imaginación es una potencia que mide las semejenzas.
  20. Ninguna potencia tiene tanta virtud en especie ajena, como en la suya propia.

Traducción, introducción y notas por Sebastián García Palou.

Proverbis de Ramón. Madrid. Editora Nacional. 1978. Pág. 255-256.

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