El último libro de Félix Ángel

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
IMG_4062

El curador y crítico de arte Miguel González analiza la última novela del autor antioqueño Félix Ángel, titulada Tantas vidas, Miguel. Se trata de un libro de 512 páginas con ilustraciones, publicado por Tragaluz Editores.

*Miguel González

Curador, Crítico de Arte, Profesor Universitario.

Cali, Valle del Cauca.

Acaba de aparecer el último libro de Félix Ángel, se trata de una extensa novela de 512 páginas, profusamente ilustrada por grabados en linóleo del autor, con cuidada diagramación y múltiples colores que no solo sirven para demarcar los capítulos sino para darle una peculiar policromía al voluminoso ejemplar de pasta dura.  Por todas estas características la publicación va más allá de la edición de una simple narración y se convierte por derecho propio en lo que llamamos un Libro de Artista.

Imágenes del libro, cortesía de Tragaluz Editores y del autor.

La novela se titula Tantas Vidas, Miguel y es la descripción detallada de la existencia de un alto ejecutivo y la aventura de sus amores, desamores, tragedias, sueños, deseos y pesadillas.  Este es seguramente el trabajo literario más ambicioso de Félix Ángel, quien construye el personaje central que da nombre al ejemplar, dotándolo de un peculiar carácter y dueño de una sicología especial.  Lo que lo lleva no solo a desarrollar su carrera profesional sino a interactuar con muchos de sus amantes masculinos de sicologías diversas y de aspiraciones distintas.  Todos y cada uno de estos personajes son construidos para que posean caracteres particulares y al mismo tiempo diversos.

El tratamiento de la novela en sus tiempos es muy recursivo y no corresponde necesariamente a un recorrido lineal.  El autor entrelaza las historias y las va distribuyendo para que el lector arme un relato coherente que cuente la historia del protagonista.  Pero se acude a retrotraer el pasado, la infancia, la formación universitaria e incluso a usar la captura de una cámara que filma ante todo deseos y recuerdos.  Los tiempos juegan con el pasado próximo y remoto, igualmente describen el presente.

Los argumentos homoeróticos siempre han sido de su interés y han estado presentes en anteriores obras tanto relacionadas con las artes visuales como con la prosa y la poesía.  Pero este largo relato materializado tanto en prosa como a través de las viñetas que lo ilustran y que convierte la publicación en una particular pieza artística, es capaz de adentrarse en el mundo homosexual de los bares, discotecas y restaurantes, al tiempo que describe el mundo erótico no en un número menor de encuentros de diversa intensidad.

Los sucesos, viajes, encuentros y demás acciones de los implicados tiene fondo musical que está muy presente en los distintos episodios del libro tanto que al final de la narración hay un apéndice que da cuenta de 22 melodías que se citan y son escuchadas entre ellas Handel, Edith Piaf, Gato Barbieri, George Michael, Sarah Vaughan, Elton John o George Gershwin.  Creo que en esa dirección también se habría podido hacer otros apéndices que dieran cuenta de ciudades recorridas:  Washington, Nueva York, Atlanta, San Francisco, Venecia, Madrid, entre otras.  Igual con los diseñadores de muebles, con los arquitectos y edificios, con los lugares gay de encuentro.  La narración se detiene en el paisaje, el cambio de estaciones y las temperaturas que enmarcan los personajes y contribuyen a dotarlas de una profundidad sicológica.

Félix Ángel nació en Medellín en 1949.  Estudió arquitectura en la Universidad Nacional y se graduó en 1974.  Resolvió realizar su carrera en las artes visuales y estuvo vinculado al arte colombiano desde la década de los setenta del siglo pasado.  Desde 1977 vive y trabaja en la capital de Estados Unidos, donde sitúa el centro de los acontecimientos de su actual novela.  Allí no solo ha continuado con su producción visual, sino que se ha desempeñado en varios cargos que tienen que ver con el arte y la cultura.

Tantas vidas, Miguel es una novela urbana que se sucede en Estados Unidos y Europa.   Seguramente también hará parte de la narrativa colombiana con un tema homosexual que parece multiplicarse en los intereses literarios y que han tenido amplia repercusión, recordaría a La Virgen de los Sicarios de Fernando Vallejo o al Diablo la Maldita Primavera de Alfonso Sánchez Baute.  Pero la novela de Félix Ángel Te quiero mucho, poquito, nada aparecida en 1975 fue pionera de la narrativa Queer en la prosa colombiana.  El personaje de Pipe Vallejo que habita la ciudad de Medellín describe su existencia de aprehensiones, deseos y expectativas.  También ilustrada con dibujos y collages, las imágenes detallaban las ansiedades del personaje.  La página 25 del relato corresponde a una ilustración donde se percibe un niño de pantalones cortos que juega con un palo con cabeza de caballo y mira hacia el cielo donde se asoma un falo.

En Tantas vidas, Miguel, el autor constituye un cuerpo narrativo solvente y cautivante, reconstruye con muchos detalles un laberinto de pasiones donde la carnalidad, el deseo y el amor son los móviles.  Félix Ángel conoce ese mundo y creo que su prosa es la culminación de experiencias propias.  Eso la hace como casi todas las novelas de alguna manera autobiográfica.

Compartir artículo

También podría interesarte

Arte y Crítica

Todos somos un collage

Abraxas Aguilar es una de las artistas que escribe la historia del Centro de Medellín, ganadora del Guinness Récord al Museo del Collage más grande del mundo.

Arte y Crítica

Antonio Caro no existió nunca

El crítico de arte y escritor antioqueño, Darío Ruíz Gómez, presenta una aguda crítica sobre el trabajo del artista conceptual colombiano Antonio Caro, fallecido recientemente.

Deja una respuesta