Gonzalo Arango, hablan los autores

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GonzaloArangoOtraparte

En la conmemoración de los 90 años del nacimiento de Gonzalo Arango (este lunes 18 de enero de 2021), tres entrevistas a tres autores que han estudiado su obra.

Felipe Restrepo: “Creo que Gonzalo Arango es una fuerza literaria: una presencia potente…”

*Ensayista, editor de la obra de Gonzalo Arango (Eafit y Otraparte) y docente universitario.

¿Cómo se instala hoy para usted en nuestra literatura Gonzalo Arango y qué le dice de nuevo, en alcance y dimensión?

Creo que Gonzalo Arango es una fuerza literaria: una presencia potente, tutelar, magisterial, auténtica y ejemplar (en el sentido estético, digo; en absoluto moralizante); no tanto como obra acabada, sino como vida-oficio hecha forma en vocación: vida hecha literatura.

Ahí creo que está su mérito. No tanto como un autor de una serie de libros que marcan época, y se convierte en brújula y faro, al modo de Borges, García Márquez o Rulfo (para el caso latinoamericano y colombiano); más bien como una trayectoria viva que es fiel a una voluntad que hace de su realidad y cotidianidad su propia obra.

Al decir de Wilde: en su obra puso su talento, pero en su vida, su genio; por eso, también, será tan difícil escribir una biografía sobre él, pues su misma obra es su vida, ya sus cartas son su más grande, real y ficcional, y fascinante testimonio de sus caminos andados, dejados, traicionados e imaginados.

Foto de Diego Arango Bustamante

¿Considera que la obra de Gonzalo Arango, es totalmente de hoy y por qué?

Varios de sus temas han envejecido. Las respuestas de Gonzalo Arango para su momento histórico ya no pueden ser suficientes ahora; nuestras preguntas están alimentadas de otras complejidades y desesperaciones.

Es más, lo que Gonzalo celebraba como impudoroso, hoy en día para nosotros es motivo de aburrido pudor. Faltaría ver-especular-imaginar, mejor, qué pensaría Gonzalo Arango de nuestros escándalos políticos, sociales, sexuales… Creo, más bien, que lo que nos falta son autores con la fuerza (no con su obsesión mediática) de Gonzalo Arango, con su magnetismo y espontaneidad, y sobre todo, con su magia y misticismo literario; escritores que, como él, sean artistas, poetas, creadores de esencia. (Se me ocurre –aunque el ejemplo pueda molestar a muchos– que, a su manera, es el papel que juega el escritor colombiano Mario Mendoza con los jóvenes y adolescentes en nuestro país en este momento: estimula y presenta el arte y la literatura como formas de vida, legítimas y verdaderas: opción de resistencia estética; y si no él, se me ocurre también recordar a Fernando González, Andrés Caicedo…, no sé si sus nombres sean pluralidad, pero sí la acogen, la multiplican aún más).

¿Gonzalo Arango podría ser considerado en este momento sin el nadaísmo, sin el movimiento nadaísta que formó?

No sabría… Es como oscilar, aquí y allá, sobre la vida de alguien si hubiera vivido diferente a como vivió… Gonzalo, en la medida en que fue la figura nuclear del nadaísmo, siempre se ha concebido desde ese centro, pues él mismo construyó esos límites y horizontes.

Cuando decidió retirarse de su movimiento ser acercó a una escritura que, a mi parecer, no logró conquistar, se le escapó de las manos (y si dicha escritura fue un regreso a algo, quizás más espiritual, ya ese viaje le era ajeno, imposible): quiso ser otro, pero tenía la sombra del que había sido, y ese que había sido era muy fuerte: gonzaloarango, muy a pesar de sí mismo, no pudo dejar de ser gonzaloarango. Veo allí salvación y condena: como un lado irremediable de la excesiva autenticidad; fue demasiado “sí mismo”, y cuando no quiso serlo, fue ineluctable ese deseo de abandono. Su nombre eran sus cadenas y sus alas.

Gustavo Restrepo Villa: “Gonzalo Arango dejó una huella indiscutible en la historia de la literatura colombiana…”

*Director de la Casa Museo Otra Parte (Envigado), coordinador del sitio web: https://www.gonzaloarango.com.

¿Cómo se instala hoy para usted en nuestra literatura Gonzalo Arango y qué le dice de nuevo, en alcance y dimensión?

Gonzalo Arango dejó una huella indiscutible en la historia de la literatura colombiana y latinoamericana, y por lo tanto universal.

Exactamente lo mismo puede decirse del movimiento nadaísta, tan fecundo en autores y propuestas poéticas, pues cada nadaísta es un universo independiente y ningún nadaísta se parece a otro. A pesar de sus malquerientes, el nadaísmo es un fenómeno literario muy vivo que atrae y entusiasma a las nuevas generaciones. Lo demuestran las numerosas y diversas publicaciones en torno al tema y la excelente acogida que tienen los eventos nadaístas.

¿Considera que la obra de Gonzalo Arango es totalmente de hoy y por qué?

Sus inquietudes vitales, el misterio de la existencia, la poesía, la dignidad del ser humano, son temas inagotables y siempre vigentes. La kalogaitía griega: la búsqueda de lo bello, lo bueno y lo inteligente. Gonzalo Arango dedicó a ello sus días y fue consecuente hasta el último suspiro.

¿Gonzalo Arango podría ser considerado en este momento sin el nadaísmo, sin el movimiento nadaísta que formó?

No es posible borrar el nadaísmo de la biografía de Gonzalo Arango, pero queda claro que hubo un Gonzalo muy definido como ser humano e intelectual antes del movimiento y también otro Gonzalo igualmente definido después de su retiro del nadaísmo.

Sobre Gonzalo Arango y el nadaísmo. Responden Los Negacionistas: Larry Mejía

*Larry Mejía, actor y escritor colombiano

¿Cómo se instala hoy para usted en nuestra literatura Gonzalo Arango, y qué le dice de nuevo, en alcance y dimensión?

Se instala como se instala una piedra en una bota militar. En alcance me dice que mientras esté en la bota de un militar le recordará a Colombia que no hay manera de que nos permita vivir dignamente, son sus palabras… La dimensión es la de una piedra en la bota de un militar, o la bota de un falso positivo en la conciencia de un país.

¿Qué dice de nuevo Gonzalo Arango?

Nada… porque ya lo dijo, no puede repetirlo (está muerto, o mejor: ya no está, la muerte es una ausencia), o sea no puede decirlo de nuevo… pero sí es nuevo lo que no se sabía o es nuevo para los que no lo conocían y con el tiempo se ha ido sabiendo que además de poeta y nadaísta —que en vida dejó de serlo— fue dramaturgo, narrador, periodista, ensayista, crítico literario, cronista, comentarista, epistológrafo… y aparte de escribir poesía y prosa en las diferentes facetas que se han descubierto, escribió manifiestos, proclamas, diatribas, panfletos, prólogos, memorias, cuentos, perfiles, semblanzas, confesiones, testimonios, figuraciones, introspecciones, reflexiones, fragmentos, notas y reportajes… más se irán conociendo, de eso se encargarán, por ejemplo, su sitio web oficial o la Biblioteca Gonzalo Arango y otros tantos que contribuirán a su divulgación y a su institucionalización… la academia lleva tiempo coqueteándole descaradamente y el main stream ya lo devoró, y no se le haga raro a nadie que en un tiempo no muy lejano se hagan películas, cómics, fanzines, discos tributo, souvenirs, estampillas, calcomanías, billetes, afiches, murales, camisetas… aunque parece que mucho de eso ya se hace.

Finalmente, y en consecuencia con su espiritualidad materialista, con su idealismo realista, a este ex ateo devoto, profeta escéptico y místico panteísta se le consagrará y se le canonizará (es decir, entrará en el canon, si bien ya figuraba en algún libro de texto de Español y Literatura de los 80).

¿Considera que la obra de Gonzalo Arango es totalmente de hoy y por qué?

La obra de Gonzalo enfrentó enemigos que heredó Fernando Vallejo, así de actual es su lucha y por consiguiente su obra.

¿Gonzalo Arango podría ser considerado en este momento sin el Nadaísmo, sin el movimiento nadaísta que formó?

Aurelio Arturo decía no pertenecer a ninguna guerrilla literaria. No sabemos si el nadaísmo lo es, uno piensa en Gonzalo como un muchacho, buscando al niño que fue, a ese niño que debemos conservar “lo más vivo e intacto posible”, según Álvaro Mutis.

Así las cosas, lo importante del nadaísmo es que hizo que la gente se vistiera de colores en un país en blanco y negro, el nadaísmo fue y es un movimiento infantil, al que no le da mucho rubor sacarse los mocos, y llenarse de papilla las comisuras. Lo anterior se puede leer fácil, pero en una literatura como la nuestra, siempre tan copietas, siempre buscando calcar modelos ajenos, hay que reconocer la condición de la ternura y la infancia como un valor muy importante en el arte. De manera que la belleza del nadaísmo y de Gonzalo radica en su capacidad infantil de ser y sentir.

Gonzalo tuvo una madre que fue Fernando González y un padre que no fue el Negacionismo y dejó muchos hijitos por ahí que todavía andan en pañales, gateando, perreando, garabateando poemas.

*Los Negacionistas
P.D: Un dibujo de Fernando Botero llamado *Gonzalo y su ángel de la guarda* en el que lo caricaturizó, lo caricaturizó porque creemos que Botero no es más que un caricaturista que engordece nuestra flaqueza.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Marina Giraldo Gómez

    Muchas gracias por esta excelente información.

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