Conversaciones

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
HA1

De los diálogos con Samuel Vásquez, poeta, dramaturgo, ensayista, curador de arte, músico y pintor; fundador y director del Taller de Artes de Medellín

Regresé del Brasil en 1984 después de muchos años de alejarme de todos. En ese momento presentaban una obra de títeres en el Taller de Artes de Medellín. La obra era El sol negro. Una obra tan bien hecha que era notorio su intenso trabajo. Después de la obra fui a saludar a los actores que eran solamente cuatro para manejar 18 personajes en todas las técnicas del títere: guiñoles, de guantes, de varillas, marionetas.

El asombro de esta obra me llevó unos días después al Taller de Artes y le dije a Samuel que quería pertenecer al grupo. Inmediatamente, se trasladó el piano que estaba frente a la cocina y pasó a integrar el nuevo Salón de Música en lo que era entonces la oficina del Taller, que Samuel me entregó para que yo trabajara allí, sin contraprestación alguna.

Los primeros meses daba clases de guitarra y trabajaba en el montaje de un concierto para guitarra y orquesta de Mauro Gulliani, el cual daría con la Orquesta Sinfónica de Antioquia en el Teatro Pablo Tobón Uribe. Meses más tarde, empecé a darles clases de música a todos los muchachos del Taller.

Algún tiempo después, Samuel me propuso conformar un grupo de música en el Taller. Él ideó un formato orquestal bastante singular con piano, bajo, chelo, flauta, trombón, tiple y varias percusiones, e implementó un proceso creativo que quedó publicado en el programa de unos conciertos que dimos en Manizales:

“El proceso creativo del grupo de música es tomado del proceso utilizado durante años por el grupo de teatro. No se usa la partitura como un destino ineludible que el músico tiene obligatoriamente que cumplir, y que tiraniza su expresión.

Nuestra música no tiene una partitura previa, y esta nacerá de los diamantes de la inspiración que estallan en los ensayos, como estrellas que caen en un campo cultivado. En vez de la memoria estática de la partitura nos movemos en una atmósfera de memoria, y esto conlleva un alto sentido de presente.

Primero, se hace la música, y ésta, más tarde, se consigna en las partituras. Hay partitura, sí, pero partitura con vacíos. Partitura hecha para ser transgredida. La partitura es la cuerda floja que sostiene al músico, pero este siempre tiene la posibilidad de saltar con alegría al vacío. (Solo lo podrá salvar la red armónica y rítmica del grupo).

El instrumento musical es, así, una máquina de libertad”.

Querido maestro:

Como decidí estudiar nuevas obras para guitarra, he oído a muchísimos guitarristas y todos siempre, tocan en una medida y preocupación por el primer tiempo de cada compás, que la vuelve inexpresiva.

Nadie se percata, que la partitura, es un puente para ser expresado, para que ese compositor, sea un medio. Su tiempo y su época, no son el tiempo ni su época para ser expresado de la misma forma: el momento para su expresión.

Hoy escuché a mi antiguo profesor Sakelarious de Bellas Aretes tocando esas cosas de Pagannini tan difíciles y sordas.

La gran mayoría, tocan sin decir, saltándose el alma.

Es impresionante las tantas cosas que me has enseñado. Por eso te he seguido por ese ciego camino del arte: he aprendido a ver la imagen de lo abstracto, del movimiento del tiempo, de la cura contra lo inimaginable.

Te abrazo.

Héctor.

_

Hijueputa Samuel:

A la orquesta Wagneriana le quité una flauta, un clarinete, los cuatro cornos, dos trombones…y quedó sonando con la misma emoción.

Que haría yo sin ti.

!Hijueputa Samuel!

Escribí la Suite Bárbara para cuarteto de cuerdas hace tres meses y en estos días la escuché de nuevo recordando a las tías. Como hace un tiempo vengo cogiéndole confianza a una orquesta sinfónica, desfalleciendo siempre en los intentos, tomé las riendas y me puse a estudiar a los grandes. Con el tiempo, esa inmensidad de instrumentos se fue reduciendo.

Escribí toda la melodía y armonía repartiéndola por todos los instrumentos (desde el preludio hasta el joropo) Luego comencé a darle una forma al preludio en una tonalidad serial. Cuando ya iba en el bambuco apareció tu libro de Picasso y quise colocarle un collage al preludio que ya estaba terminado. Necesitaba unos instrumentos distintos para colocar dos compases de una pieza conocida. Recurrí al tiple con guitarra. La sensación es impresionante, cuando aparecen durante dos compases en medio de la nada.

Anoche que ya estaba para dormirme, pensando en elcollage, se me ocurrió hacer una atmósfera de cuatro compases entre el cuarteto de cuerdas, una forma que pueda serpuesta en cualquier lugar de la pieza. Me dieron las tres de la mañana y el tinto me daba sueño.
Hoy estoy haciendo un collage de cuatro trompas, para el bambuco. Vamos a ver cómo sale.

Ahora he tenido ese deseo de escribir para toda una orquesta:

No cabía en la pantalla, dos flautas y un piccolo, cuatro clarinetes y así, un montón de colores que me quedó muy grande.

Logré escribir en dos días, angustias y preocupaciones. Tanto trabajo, que las ideas se me borraban cuando llegaba a determinados instrumentos. Me cansé y decidí (!ah! tenía arpa y piano) trabajar con menos instrumentos: cuatro instrumentos de viento, timbales y marimba y el cuarteto de cuerdas. Pero la cosa se complica cuando la flauta no se escucha porque un clarinete no deja. Puede haber una alternativa dinámica, pero como decías ayer, si una trompeta está en un registro agudo, imposible colocarle un “piano”. Así le escribía al pobre Alfredo Zapata: pianissimos a doble cuerda.

Comencé a estudiar un libro de Walter Pistón y la pereza es extraordinaria. Primero porque se habla siempre de las orquestaciones en el clasicismo y romanticismo.
Pero como ya no puedo pensar así, seguiré utilizando (estudiando) el color de los instrumentos, los silencios y las dinámicas. Este libro que empecé apenas, solo me llevará a tener ese contacto directo con sus apreciaciones orquestales.

Resumí todo, para estudiar la técnica de estos cuatro instrumentos de viento y seguir escribiendo, porque no voy a esperar aprenderme tanta cosa sin esta mano de ideas, ahora que estoy en caliente.

Orquesté todos tus poemas que ya les había puesto música. Hoy comencé la última: “Ya es hora de que la piedra comience a florecer”.

También me gustaría que vinieran Kike, David y tú, para que escuchen y digan la última palabra.

Un abrazo.

Héctor.

‘Hijue Puta’ Samuel:

Desde que te conozco, no haces si no, hacerme sufrir.
Le he estado trabajando al porro Pelayero. Un trabajo de horas de estudio, Hasta que el ángel negro me bendiga.
Ahora, llevar el ritmo en el violao y cantar, dificilísimo pero supremamente hermoso.

Te llamé hoy, para ver cómo fue lo del coro de “Cae la lluvia”, pero como no me contestaste, supuse que ya estabas en Manizales “estudiando” la conferencia que vas a dictar sobre no sé qué. Uno cree que es de teatro, pero como te ganaste un premio en poesía, a lo mejor vas a “recitar” tu último libro, ¿o vas a hablar de los pintores del mundo?

Un enorme abrazo.

Héctor.

Hace unos quince días conocí un programa de guitarra sobre la improvisación y no estudio más de doce horas por que ya el cuerpo no da más.

¡Que felicidad es el conocimiento!.

Estaba pensando:

Que a medida que uno ahonda en su imaginación, por esa misma necesidad de siempre hacer lo mejor de cada proyecto que se dispone a realizar, con una respuesta social que le está exigiendo siembre la mejor interpretación de una obra o esa gran composición que nunca llega a nadie, pero me satisface, porque en cada trabajo aprendo nuevas formas para expresar lo que piensa mi imaginación. Los mecanismos técnicos de los instrumentos, como suenan juntos y por separado, como clarinete y trombón, en ritmos iguales y notas cortas, produce el sonido de un bandoneón.

Pero es que eso pensé.

Uno sigue ahondando en ese oscuro laberinto que ahora es paisaje y resulta que todo es al contrario por que a medida que el trabajo es más luminoso, se vuelve más lejana su sombra.
Cuando estoy al lado de la gente se evidencia el afecto, pero eso no quiere decir que estoy metido en sus vidas para que me llenen el corazón y los bolsillos.

Lo más grave de todo esto es que nos alejamos cada vez más de nosotros mismos para buscar y no realizar ningún ideal. La pasión por la inteligencia del hombre para vivir con los demás nunca existió.

Todo se manipula en lo escrito y en lo hablado. Historias imaginadas que acomodan bellamente a sus personajes con el beneplácito consciente de su autor.

Toda esa monstruosa realidad que actualmente estamos viviendo por los asesinos que nos gobiernan, se ve plasmada por esa discriminación desdeñosa con el 80% de los que nunca han tenido o les robaron sus tierras y eso no lo dirá ni un párrafo de la historia colombiana, como tampoco un libro sobre la historia del teatro en Medellín va a nombrar al Taller de Artes.

Un contubernio de grupos con la conciencia armada y sus ensangrentadas balas que cruzan todos los paisajes donde habita el más vulnerable.

Y yo que pensaba que haciendo una música inteligente podría participar activamente en la cultura de Medellín. Pero mis ideales, nuestros ideales, son ideales para ser ignorados por cualquier persona de este planeta, porque eso es lo natural. Lo sobrenatural seria lo otro.

Ahora con la cantidad de desplazados que les robaron la tierra, llegaron con su música engrandeciendo calles y casas, su música y su venganza elaborada día a día en sus borracheras de un violento aguardiente tan barato que les alcanza de su robado bolsillo.

Pero es que eso pensé.

Así pues, esos triunfos o derrotas (ver apartamento de Envigado) no le significan nada al universo. Pero sí son muy significativos para mí y los que están próximos al fuego de mi hoguera.

Último concierto de guitarra y tiple

Programado por Héctor Álvarez (nunca se presentó)

-George Gershwin
Nice Work.
Embraceable You.
Summertime.
I got rhytm.

-Garoto de Paraiba

Bolerazo.

-Luis Bonfá
Amanha.

-Astor Piazzola
Campero.
Adiós Nonino.

-Héctor Álvarez / Samuel Vásquez
Los lugares no regresan.
¿Por qué no te callas?
La pipa de Magritte
.

-Ignacio Cervantes
María Cervantes.

-Luis A. Calvo
Malva loca.

-Bochica.

Compartir artículo

También podría interesarte

Deja una respuesta