Iván Graciano Morelo Ruiz cree que es un poeta terrígeno

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IvanGraciano

Entrevista al poeta, Premio Nacional del Ministerio de Cultura, obra para publicar y Premio de Poesía Casa Silva 2020: Decir, es mostrar.

Iván Graciano Morelo Ruiz estudió en la Universidad Autónoma Latinoamericana y en la Universidad de Antioquia. Es el fundador y director de la Revista Tagua y coordina el Taller Literario en el municipio de La Estrella, Antioquia.

“No soy un poeta onírico. creo que soy un poeta terrígeno…”.

Iván Graciano Morelo Ruiz (1967-).

¿En qué momento es consciente en su vida que comenzó la lectura y la escritura, y por qué las hace todavía, que lo llevó y lo ha llevado a ello? (Lo irresistible).

Lo primero que ocurrió y que me acercó a la lectura y escritura, fueron aquellos momentos de mi infancia, cuando vivía con mis padres y abuelas campesinas en la vereda La Mugrosa, hoy perteneciente al municipio de San Juan de Urabá.

Estando allí, selva adentro, mis abuelas: Cándida Rosa Bohórquez e Isabel Pedraza, me narraban y leían cuentos como Las mil y una noches, generalmente los cuentos eran leídos en voz alta por mi abuela Isabel y las narraciones orales sobre las astucias de Tío conejo estuvieron a cargo de mi abuela Cándida Rosa, extraordinaria narradora de historias, esta abuela murió conversando y riéndose de sus propias historias, riéndose del mundo.

Mis padres también me contaron muchísimos cuentos de la selva.

Por otro lado, recuerdo que mi tío Fidel Ruiz, quien construyó una escuela rural, bajo un árbol gigante, y fue profesor en la misma. Él me enseñó a leer y a escribir y lo vi que le gustaban mucho los libros, siempre estaba leyendo, entonces yo desde muy temprana edad empecé a leer algunos de sus libros, sobre todo los de Julio Verne y poemas de Julio Flórez (dos Julio)

Esos primeros acontecimientos me permitieron que cogiera el hábito de la lectura.

Acerca de gustarme escribir, no lo tengo muy claro, creo que eso se debe precisamente al hábito de la lectura; de hecho, cuando estoy leyendo, me llegan ideas luminosas y las tengo que escribir y luego las desarrollo hacia un acto creador o creativo.

Me considero más lector que escritor. Leo y releo despacio, eso hago como profesor de bachillerato, debido a que realizo permanentes labores formativas hacia el gusto por los libros e incluso le obsequio libros a los estudiantes y los invito a que compren libros, a que se hagan esa clase regalos.

En el aula de clase, soy el primero en leer en voz alta como lo hacía mi abuela Isabel conmigo, que además acostumbraba pasarme la mano por la cabeza mientras me leía, como si me hiciera un rezo al mismo tiempo.

Así mismo, acostumbro a narrarles historias a los estudiantes y mientras les leo, también recuerdo a mi abuela Cándida Rosa por ser una gran cuentera. En el caso de ella, no me pasaba la mano por la cabeza, me daba café con galletas de limón -Me gusta el café-.

Por otro lado, nunca se me olvida que estando en primaria, dos maestras, Alith Simanca y Mercedes Nahar, me obsequiaron un libro cada una, porque recité un poema de memoria (así se decía en aquellos tiempos) y, además, me ponían a que le leyera en voz alta a los demás compañeros de estudio -Aún me sé ese poema, soneto-.

Estudia

Es puerta de luz un libro abierto:
Entra por ella, niño, y de seguro
Que para ti serán en lo futuro
Dios más visible, su poder más cierto.

El ignorante vive en el desierto
Donde es el agua poca, el aire impuro;
Un grano le detiene el pie inseguro;
Camina tropezando; ¡vive muerto!

En ese de tu edad abril florido,
Recibe el corazón las impresiones
Como la cera el toque de las manos:

Estudia, y no serás, cuando crecido,
Ni el juguete vulgar de las pasiones,
Ni el esclavo servil de los tiranos.
Elías Calixto Pompa (Venezuela).

¿Desde dónde hace usted su tarea, como artesano con la tagua, es lo mismo hacer artesanías que hacer lectura y escritura; lee y escribe en la tagua, cómo lo hace? (La decisión)

Lo primero es que creo que tengo una semilla de tagua en la cabeza y desde ahí me crece y germina una palma de tagua con sus racimos donde se ocultan las pepas marfiladas, llevo una semilla de tagua en cada ojo, llevo en las manos como ofrendas sagradas semillas de tagua que le obsequio a los amigos, y también cargo semillas de tagua en los bolsillos como talismán natural.

Soy sembrador de tagua en Urabá, regalo plántulas de tagua con fines ornamentales y repoblación de la misma.

Como artesano de la tagua, hago diseños, realizo cuidadosas tallas y otras artesanías con la misma semilla, precisamente en el municipio de La Estrella, Antioquia, donde vivo actualmente.

Cada semilla de tagua es diferente y hay que saber leerla, observarla, acariciarla para poder interpretar su lenguaje, es decir, tanto la forma o figuras caprichosas. Hago lo que la semilla me indique, no lo que yo quiera.

Me estremezco cada que, de una semilla marrón de tagua, vislumbro en ella el perfil de la eternidad, la luz del “marfil vegetal”, como se le dice a la semilla de tagua.

Cuando intervengo una de estas semillas, escribo casi siempre una narrativa simbólica, de ahí que, una pieza elaborada va más allá de una artesanía decorativa, pues en mí, hay una intencionalidad con lo que hago en un huevo o medallón de tagua.

A propósito, alrededor de El Tagual Taller Creativo, laboran más de ocho personas a las que les he enseñado a intervenir la proverbial tagua. Aclaro, también he aprendido de las personas que laboran conmigo; entre ellas, don Otoniel Medina, Carlos Retrepo, a quienes agradezco por su paciencia. Un artesano debe tener paciencia.

Se destaca además que, cuando se menciona la tagua, debo decir que, en todo este proceso, se cuenta con la revista literaria La Tagua, que este año cumple los 18 y será mayor de edad y va para el No. 136. Pronto estará en circulación física y virtual, y por supuesto que escribo y leo con suma aplicabilidad en La Tagua, ya que en ella se publican textos breves, selectos.

Así mismo, existen los Premios Tagua y este año se celebrará la X versión, 2020.

¿Cómo se realiza en usted lo que podríamos llamar una metódica de la observación y ella misma cómo provocaría el desarrollo en lo que se podría llamar una metódica de la invención? (La pedagogía)

De soslayo me referí a lo simbólico y actualmente se ha adoptado un bello referente como es el jaguar, e incluso se cuenta con el Taller Literario Manchas de Jaguar, al que asisten niños, jóvenes y adultos.

En esa perspectiva, la observación con sigilo, discrecional se ha constituido en una estrategia a la hora de hacer una intervención comunicativa, formativa concretamente en el contexto educativo, dado que soy profesor; y en el campo creativo, pues desde lo personal, la observación general, selectiva, cuidadosa, sí que me ha permitido estar atento para reflexionar con concreción a través del arte y la poesía sobre asuntos aportantes para la humanidad o bien para un colectivo determinado.

Me gusta eso de que el poeta debe ser también un científico a través de la mirada escrutadora e indagadora.

En ese sentido, creo, sin decir que sea una certeza, puesto que dudo de las afirmaciones cerradas, radicales, que la observación sigilosa es una buena consejera, por eso también creo que hay un jaguar dentro de mí y tengo además un corazón de jaguar y manchas de jaguar como una constelación de signos por descifrar.

¿Podría decirnos usted, tres de los principios que forman su visión del mundo, la percepción, la sensación del mundo y cómo hace el vaciamiento en su tarea de lector y escritor?

Como poeta, escritor y demás, tengo dificultad con principios establecidos, acendradamente racionalistas e impuestos. Algunos principios de ciertas corrientes me incomodan, sin embargo, toda acción contemplativa acerca del mundo, en mi caso, pasa por el tamiz de una mirada holística, abierta, flexible en el buen sentido, paro también hay en mí una mira específica, determinada, en contexto; de ahí que, afirmar o decir tres o más principios en términos generales e incluso específicos, es complejo y para no caer en un acto de irresponsabilidad, con afirmaciones apresuradas, prefiero evitar de opinar al respecto o hacer mención acerca de tres o más principios sobre el asunto.

Claro, que para la lectura y escritura, suelo pensar que sí deben existir procesos de formación integral, recuerdo que mis abuelas, tíos, profesores y papás, hicieron eso conmigo, por eso y por mucho más me gusta leer y escribir para cantar y contar algo acerca del mundo, la mayoría de las veces desde contextos cercanos, sin dejar, reitero, de tener siempre una visión holística; por eso, permanezco despierto y, es ahí cuando las percepciones, las sensaciones están activas para comprender un poco, así sea una esquinita, tercio o cuarto del mundo, para cantarlo y contarlo como ya lo expresé y, aún mejor, por medio del arte, la poesía, la crónica y el cuento corto que tanto me interesan.

¿Considera que su yo esteta (Ars: hacer), en su realización y desarrollo necesita comunicarse o no con los otros, formar comunidades para la lectura y la escritura? (Lo comunicable)

El acto comunicativo está atravesado por las relaciones interpersonales y eso lo hace y nos hace seres sociales, hoy con una tendencia cada vez más virtual. Allí donde hay lenguaje escrito y lenguaje oral es porque hay una relación con el otro, los otros. En mi caso, siempre siento la imperiosa necesidad de intercambiar ideas, dígase con familiares cercanos y amigos donde hay motivaciones afines.

En los procesos que he venido desarrollando, he propendido por conformar y fortalecer comunidades de aprendizajes, ante todo de niños, jóvenes y adultos. Han sido varios los proyectos con sostenibilidad en el tiempo que he impulsado, apoyado, precisamente porque es allí donde se generan ideas conjuntas que se pueden materializar de manera colectiva, piénsese en un plan lector, proyecto escritural; de ahí la importancia de los talleres literarios.

En un taller, se genera la cultura del libro. En el caso de Manchas de Jaguar, se ha logrado esto debido a que se cuenta con la “Picada literaria”, actividad que consiste en llevar libros y disponerlos para que los participantes los tomen, los lean, comenten y los pongan a circular.

¿Por qué usted requiere, ha requerido instalar su interés o uno de sus intereses en la formación de talleres, qué es el taller para usted, por qué los hace? (El proyecto)

Precisamente los talleres literarios, se deben concebir como espacios para los encuentros hacia la formación y cualificación de los asistentes.

En el caso particular, mi interés se centra en la formación hacia la lectura y escritura creativa, dado que el público beneficiado está conformado básicamente por niños y jóvenes en ciernes, y también adultos que se acercan con deseos fervorosos de aprender.

Ahora bien, se trata de un proceso creativo en el que no se desconoce el rigor literario, el cual es gradual, en la medida en que los asistentes van avanzando en la búsqueda de producir textos de calidad.

De qué se trata el libro: Por los caminos del jaguar y la anaconda: Cantos a Candre, cómo se hizo, cómo lo estructuró y qué busca proyectar con él? (La formación)

Acerca del libro Por los caminos del jaguar y la anaconda: Cantos a Candre es un poemario que contiene 47 poemas en verso libre, subdividido en cuatro momentos con una unidad temática, el Amazonas y el pueblo originario ocaina-uitoto, libro con un tono conversacional, con finos elementos altamente simbólicos y sutiles imágenes propias del contexto de la cuenca amazónica.

Allá donde el pueblo originario, repito, ocaina-uitoto cuida celosamente ese territorio amenazado por la barbarie, la explotación salvaje de los recursos naturales y apropiación de la tierra. Pueblo ocaina que también está en la mira de ser agredido por manos criminales, tal como ya está ocurriendo, debido a que se opone al desastre a que está siendo sometido ese nicho verde, el Amazonas.

Sea la ocasión para compartirles lo que piensan los poetas Juan Mares y Selnich Vivas, acerca del libro referido, el cual acaba de ser ganador de la Beca para la Publicación de Obra Inédita, otorgada por el Ministerio de Cultura de Colombia. Libro que muy pronto estará circulando por el país y otros países latinoamericanos. Espero que Por los caminos del jaguar y la anaconda: Cantos a Candre, tenga una buena acogida entre una amplia franja de lectores y librerías, pues se resalta la gran importancia de esta obra para acercarnos más a las problemáticas de nuestros hermanos indígenas del Amazonas. Los poemas del libro se convierten en un canal de comunicación con sus universos, sus sentires, sus voces que provienen desde un tiempo ancestral.

Antes de compartir los comentarios de los poetas en mención, dejo claro que el acto creador del libro duró más de una década, puesto que hubo que realizar trabajo de campo, acompañado por la tutelar mujer Anastasia Candra Yamacuri, sabia del pueblo ocaina.

Fueron varios viajes los que realicé desde el municipio de La Estrella, hacia una maloca allá en la selva amazónica, con el propósito de recibir el don de la palabra dulce por autorización de las mayoras y abuelos sabios.

Para mí es un privilegio, de modo que tengo una alta responsabilidad social con los hermanos uitoto, dado que sin sus consejos, orientaciones y aprobación final, el libro no sería hoy una realidad, con el que se busca testimoniar una experiencia desde un territorio sagrado, reitero, para compartir unos aprendizajes, saberes mutuos.

La maestra Anastasia Candre no alcanzó a ver el libro publicado, puesto que falleció hace ya cuatro años, pero sí logró darle su aprobación a cada uno de los poemas, por eso el libro tan pronto salga, será presentado en comunidad entre niños, jóvenes y adultos del pueblo ocaina y se hará un ritual especial en una maloca, templo sagrado. El libro está dedico a la maestra, sabia, poeta y artista Candre y, por supuesto, a todas las mujeres del mundo que luchan por la reivindicación de la dignidad y el derecho al saber.

¿Usted qué busca extraer de la tradición indígena, por qué le interesó esta tradición, cómo hace este mestizaje (Michel Serres), al tratar con Anastasia Candre Yamacurí, por qué? (La investigación)

Aclaro que no busco extraer nada, mucho menos de manera arbitraria, en este caso, del pueblo ocaina-uitoto. Soy respetuoso de las culturas ancestrales, por eso, la primera vez llegué descalzo al territorio sagrado de los uitoto y caminé a pata pelada selva adentro por una larga temporada, al lado de la maestra y sabia Candre, de algunos abuelos, en mi caso como un aprendiz y eso sí que me interesa, aprender de sus saberes y sus consejas.

Destaco que soy afro-indígena, por un lado, mi abuela paterna Cándida Rosa hablaba zenú y mi abuela materna Isabel era de ascendencia africana, eso ha hecho que me interese por los pueblos originarios y en el caso de acercarme a la comunidad ocaina, a la maestra Anastasia, se dio inicialmente para intercambiar algunos saberes desde la oralidad, la literatura, la poesía, el arte y la cocina tradicional, debido a que me gusta cocinar, algo tan bello que aprendí de mi madre Milda Ruiz.

Ese hecho, de que yo tengo notorios rasgos de negro e indígena, permitió que entre Candre, su pueblo y yo se diera un encuentro de culturas, eso nos fortalece cada día y, ahora con la llegada del libro Por los caminos del jaguar y la anaconda: Cantos a Candre, el cual ya está en proceso de traducción en lengua murui-muina, lengua nativa de los ocaina, sí que será un gran aporte para ese pueblo que tanto quiero y que me estima.

¿De las ciencias sociales como la antropología, la historia o la sociología, qué extrae usted para hacer su trayecto por estos conocimientos tradicionales, sí le interesan o no, tiende a darse más libertad o no? (El medio).

No soy antropólogo, ni historiador, ni sociólogo. Mi formación es en pedagogía. En ese campo me tengo algo de confianza, sin embargo, me gusta leer acerca de la sociología, la historia y la antropología, tengo amigos de esas ciencias sociales, entre ellos a Selnich Vivas y a Luis Rafael Ceballos, que me han aportado y sugerido buenas lecturas.

Ahora, para poder escribir el libro Por los caminos del jaguar y la anaconda, sí tuve que apoyarme en esas ciencias, no para estudiar al pueblo ocaina uitoto, basta con decir, nuevamente, que cuando pisé por primera vez el sagrado terrario de los uitoto, lo hice descalzo, y allí ya hay claves de alguien que ha leído algo de antropología y sociología —En hermandad compartimos alimentos generosos dentro de una maloca—.

En mi caso, poco pregunto, sólo observo con sigilo, escucho atento mirando a los ojos y eso lo aprendí al acercarme a la antropología y sociología.

Al saber escuchar y observar, sin duda, que las preguntas, las indagaciones están allí en claves.

Mis conversaciones son amenas, coloquiales, nada de tecnicismos, en torno a la vida cotidiana de los uitoto y otras culturas como la afro y sinuana. Creo que, a lo largo del poemario, sólo hago dos o tres preguntas esenciales, no más.

A propósito, el origen real de cada uno de esos poemas es el territorio ocaina y el libro en especial es para ellos, para los niños, ya que se viene un importante proyecto a futuro, de trabajarlo en las escuelas y colegios del Amazonas. Allá se leerán y cantarán también algunos poemas en legua nativa porque ya está en proceso de traducción en murui-muina.

¿Cómo y en qué medida le interesa a usted mantener vivas las tradiciones orales en la lectura y la escritura, desde dónde se incrusta en ellas para hacerlo sin cambiar su sentido y esencia? (El sentido)

Hablando con la gente sencilla, conversando pausadamente con la gente autóctona. Hay algo particular en mí y es que me gusta escuchar a los abuelos y abuelas y tomo atenta nota de esos saberes y consejas y me interesa mucho porque la mayoría de esas palabras luminosas no están escritas.

Claro que los abuelos suelen afirmar que sí están escritas, pero en la memoria de cada uno de ellos y por eso la oralidad es esencial, en el sentido de que van trasmitiendo de generación en generación las tradiciones, la memoria. Me he nutrido de esos saberes, mis abuelas lo hicieron conmigo desde mi niñez y eso hago hoy sin mezquindad, no sólo desde la oralidad, también a través de la literatura hago generosos aportes, eso creo.

¿Podría indicarnos en qué se basa o constituye lo nuevo o no, es buscado por usted, en su proyecto en relación con lo que se ha hecho hasta el momento en esta perspectiva y dónde lo radica? (Lo relacional)

Desde mi perspectiva y mis preocupaciones artísticas y literarias, lo nuevo también está allá en los pueblos originarios, y es el caso de mis búsquedas a partir de esos saberes ancestrales. Saberes que por medio de lo que escribo, se constituye en algo nuevo en el sentido de que la mayoría de la gente no los conoce y hasta los subvalora, esos saberes y tradiciones autóctonas desde un buen tratamiento literario se consolidan, enraízan y afirman en eso que se llama “nuevo” si se quiere, pues me interesa el asunto porque a partir del libro Por los caminos de jaguar y la anaconda, hay una narrativa poética en verso libre que pone de manifiesto que cada saber es nuevo, por eso permanecen vigentes de generación en generación.

Allí en las culturas ancestrales, no aplican las modas o reciclajes. Siempre los saberes son abundantes y en el caso del tratamiento del libro referido, aunque contiene un sustrato -riqueza- de las tradiciones, está intencionalmente escrito con todo el rigor literario del momento para la posteridad.

Debo dejar claro o en discusión que, acerca de lo “nuevo”, a mi edad ya esas preocupaciones, esos afanes, no aplican. Esa tarea se la dejo a otros y tal vez a la juventud, labor literaria con la que andan haciendo aportes pertinentes, propositivos, con aciertos, claro con las excepciones. En mi caso particular, no me veo “reencauchando” nada o, sacando palabras del sombrero de mago para querer hacer magia o producir efectismos con palabrejas truculentas; allí no estoy matriculado.

Permaneceré bajo aquel árbol centenario, árbol anciano, árbol añoso, cargado de frutos renovados por la fertilidad del suelo donde está sembrado, allá en el Amazonas, árbol con muchos frutos que no es otra cosa que la sabiduría ancestral sembrada por los por abuelos sabios e incluso por pájaros planta semillas.

Ese árbol también produce hoja nueva, flores nuevas, semillas nuevas, saberes nuevos, estoy señalando elementos simbólicos y reales, por tanto, las tradiciones están en ese gran árbol, el árbol del conocimiento, de sabiduría, allí cerca al troco, bajo el ramaje donde me siento para renovar e innovar, si se quiere, algún pensamiento literario tal como ocurre en el libro Por los caminos del jaguar y la anaconda: cantos a Candre.

¿Cómo o en qué sueña, desde qué sueña? ¿En su mundo qué es el sueño? ¿Cómo o qué mito, o desde que mito (grito) construye y reconstruye su naturaleza? ¿Qué es mito para usted?

No soy un poeta onírico. Creo que soy un poeta terrígeno, poeta de la tierra. Buscando el origen recurro a lo chamánico que es una forma de natural contacto con la naturaleza por medio de los sensores de la misma en su contorno holístico.

Realizo una interpretación creativa (poética) entre lo que observo, veo y escucho para traducirlo desde un sentir interior que brote en lenguaje que delate un espacio, unas vivencias y un efecto sincero y afecto emocional.

Eso sí, mi desvelo está en la perspectiva de aportarle a los lectores un canto de esperanza —poesía sin conciencia de la realidad, no es poesía, es solo un tono melindroso de mucha poesía entreverada con vana palabrería—, dado que mi acción comunicativa a partir del arte y la poética están permanentemente en defensa de la tierra, de los pueblos, en ese sentido, me considero un activista, eso sí, sin escándalos, sin dogmatismos. Pues a nadie que esté a mí alrededor le insinúo para que piense como yo. Así que, soy respetuoso de las libertades individuales.

Tampoco permito que me impongan ninguna ideología, sólo me acojo a algunas lecturas libres y que han hecho de mí un ciudadano con conciencia crítica, mas no panfletaria, sino con una estética, una ética a la altura de las circunstancias.

Quien tiene una mirada de jaguar, un corazón de jaguar, es sigiloso y claro, ruge y clava las garras (palabras afiladas, agudas) cuando es necesario.

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