La literatura de ficción como una válvula de escape

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Hernan Rivas Barrera 1

Hernán Rivas Barrera, escritor antioqueño, quien vive en este momento en Madrid (España), cuenta las fases de creación, recursos y personajes de su nueva serie literaria Baladas para la pandemia. También, reflexiona sobre su estilo y las proximidades de una literatura multiplataforma.

¿Por qué, desde dónde, en qué momento se interesó o se propuso realizar el proyecto Baladas para la pandemia? ¿Cuál es la base del mismo, su estructura y cómo lo proyecta para dimensionarlo con intervención de otros?

El proyecto nace de una confluencia de eventos, cosas que están pasando en el mundo y que se juntan con otras que me pasan a mí. Justo en marzo de 2020, por los días en los que se decretó la pandemia por el covid-19, estaba terminando la corrección de una novela, en la que estuve trabajando durante todo el 2019 y que fungió como TFM (Trabajo Final de Máster), del máster en coaching profesional que cursé en la UAM (Universidad Autónoma de Madrid). Entonces, terminé las correcciones y empecé la búsqueda de la editorial, un par, dentro de las que me gustan, se interesaron por leerla, pero hicieron la aclaración que, por la cantidad de trabajo que tenían, no podían darme una respuesta antes de seis meses, y que podía convertirse en un año.

Fue así como me quedó ese vacío de haber terminado de escribir y de tener que esperar para verlo publicado, y en esas nos dio por ir, a mi novia y a mí, a la Revuelta Feminista del 8M (marcha que confluyó en la zona céntrica de Madrid, España), cinco días antes de que la ciudad fuera confinada, y en donde creo que nos contagiamos del virus, digo creo, porque nunca nos hicieron la prueba. Al siguiente domingo, ya confinados, empecé a tener síntomas: fiebre, tos seca, cansancio extremo… y nosotros que no terminábamos de saber si era sugestión o enfermedad, pero preocupados y rogando para que no se convirtiera en neumonía, porque no queríamos irnos a un hospital, oyendo todo el tiempo que los que se iban no regresaban.

En todo caso, hablando con un amigo y con gente del mundo de la literatura, surgió el tema de la auto-publicación en Amazon, y como que se me empezó a prender la lámpara, no me decidí para la novela que acababa de terminar, sino que me propuse emprender un proyecto sobre la pandemia, cuya principal meta fuera que se publicara en tiempo real, es decir, en este año, y entonces escogí novelas cortas. Y se me metió en la cabeza que, además, tenían que tener esa sensación que nos produce ver series. Así nació, entonces, Baladas para la pandemia, con una primera novela/entrega/episodio con la que pude probar todo el asunto y me di cuenta de que funcionaba.

Desde que comencé con la escritura, y con el mismo propósito de hacerla muy visual, fui adaptando cada capítulo terminado a formato de guion para TV, además dentro de las novelas fui metiendo letras de canciones, conjunción que termina dando pie para el desarrollo de la plataforma creativa.

¿A partir de qué desarrollo y evolución, de su narrativa, de lo realizado hasta este momento en Espía e Insomnes, se inscriben (escriben) La diosa coroná y El músico y La mariposa y el monstruo?

Estas dos creaciones, y en general toda la serie literaria Baladas para la pandemia, llegaron en un momento dentro de mi camino como escritor en el que me pregunté por el poder que pudieran tener mis historias y escritos de ficción, en el desarrollo de una catástrofe mundial, representan una continuación de mi narrativa, pero también a la vez una ampliación del espectro de la misma, al pisar otros territorios que, hasta ahora, son más audiovisuales.

Sigo siendo yo y creo mi voz se nota. Creo que, si en algo se ve diferente, es probablemente que en estas últimas hay más de oficio y una inmediatez sembrada como premisa que combina las ideas de simple, rápido, irónico y contundente.

¿Qué lo hizo y lo llevó a titular estas dos nuevas novelas como: La diosa coroná y el músico y La mariposa y el monstruo; son los títulos una resemantización del sentido o no y por qué?
Cada una de estas dos novelas, además de la historia que viaja de un episodio a otro, tienen una historia particular de amor, que es a la vez la reescritura, dentro de la narrativa particular de la novela, de un mito; así, La diosa coroná y el músico toca, en algunos aspectos, la historia de Orfeo, el músico que encanta sirenas con su canto, y Eurídice, la hermosa mujer que es su Diosa.

Lo de la coroná es un simple capricho, porque el vallenato ese en donde se menciona. Además, pretendo que con los títulos haya cierta rima que, de algún modo, sea un abrebocas para lo que viene.

Asimismo, La mariposa y el monstruo encarna a la psiqué del mito de Eros, y a la psiqué que es en sí, el alma o la mente humana, cuyo animal representativo es la mariposa; en tanto, el monstruo, que es en el mito de Eros el amor, responde a algo que decía Marta Cecilia Vélez, de quien he aprendido todo lo que sé de mitología: “Encontrarse de frente con el amor es algo monstruoso”.

¿Por qué en los títulos de sus novelas, que antes se concentraba en una palabra como: Espías e Insomnes, usted ahora hace una combinatoria de las mismas, como: La diosa coroná y el músico y La mariposa y el monstruo, qué lo llevó a ello?

Creo que surgió espontáneo, como si los títulos de una sola palabra necesitasen un tiempo de descanso. Los demás proyectos literarios en los que estoy trabajando, tienen también títulos compuestos, frases. En particular, la serie literaria debería evocar para mi ese camino distópico en el que nos puso la pandemia, y ese camino en mi mente no podía imaginarse sin una tonada que lo acompañase; creo y espero firmemente que cuando estemos en esos momentos decisivos de la vida, tengamos una música que nos ronde, de ahí sale Baladas para la pandemia, y como se me metió en la cabeza que cada historia apocalíptica debería de ser a la vez una historia de amor, decidí poner como título a la pareja de protagonistas de cada novela.

¿Por qué este tema, qué lo hizo involucrarse en él, tiene usted aquí un interés histórico, de hacer historia o lo trata para hacer catarsis de todo esto que está ocurriendo en este momento o construir conciencia?

Es una mezcla, tenía que hacer catarsis, porque estaba al borde de un ataque de nervios, y quiero como propósito social generar consciencia. En lugar de la historia, tan difícil a ratos, le metería un poco de alma, como ese construir a partir de lo inconstruible, que en este caso es la pandemia.

Para mí la catarsis está siempre, la literatura de ficción suele tener ese papel de servir como válvula de escape, en mí, personalmente, ha estado en los momentos más representativos de mi vida. La consciencia intento hacerla a través del humor negro, de la mezcla de esa realidad que parece ficción con esa ficción que parece realidad; conciencia que quiero además sobrevolar, porque creo que en medio del diluvio lo que podemos hacer es intentar mantenernos a flote, ya veremos cuando todo pase, a qué profundidad estaremos dispuestos a llegar.

¿Tanto La diosa coroná y el músico como La mariposa y el monstruo tienden hacia un género determinado: novela policiaca, novela negra o gótica, o no le interesa un género u otro, o los mezcla?

Creo que hay algo negro en mí que me lleva a tocar esos géneros en los que han acomodado mis escritos, que me parece bien, aunque no sea un propósito del todo consciente. De policiaca creo que termina triunfando el no policía héroe. Pero si me preguntas por el interés, creo que es más el de contar una historia, en la que suele hacerme falta en ocasiones un punto de llegada, me cuesta más cuando no resuelvo la historia, o cuando la historia queda en un punto perdido sin esperanza. Creo que en ese aspecto soy un romántico. Y sí creo que mezclo los géneros, incluso en Baladas para la pandemia en la que quería una novela apocalíptica, terminó teniendo toques negros, románticos y de humor.

La música (canciones) continúa siendo en su escritura, en sus relatos, una constante, que lo obsesiona, que mueve la estructura de los mismos. ¿Podría decirnos por qué y para qué?

La escritura es el medio con el cual intento una y otra vez escribir música. En mis escritos está la búsqueda incansable del ritmo, de la melodía y de la armonía, no sé si se alcance a notar, no sé si el que lee lo sienta, porque hace parte de la estructura, de los cimientos, es un impulso que hace que una frase tenga a veces una disonancia y otras un encaje perfecto y armónico, que una voz se oiga más que otra, que un río o una ciudad suenen. Que no pueda parar de leer aquello que no pude parar de escribir, que haya cortes a manera de finales de movimientos, que haya párrafos que para mí son canciones, y que, como sucede en La diosa coroná y el músico y La mariposa y el monstruo, haya rimas simples de trova, de rap y de esos ritmos populares que se pasearon por mi mente al escribir.

¿En qué necesidad y sentido se muestra aquí lo femenino (la mujer), el feminismo, que es evidente o que usted busca hacer evidente en La diosa coroná y el músico y por qué?

La primera imagen que le da vida a la serie literaria, es la de La Feminista (uno de los personajes de La diosa coroná y el músico), quien se contagió del virus en las marchas del 8M en Madrid, ella funge como crítica, como asunto que quiero exponer, que tiro al aire ¿por qué no suspendieron las actividades de ese día si la covid-19 estaba ya en España? Y para hacerlo duradero en el tiempo, ese suceso fortuito, error o lo que haya sido, es quien da origen a la heroína.

Más allá de La Feminista, son las mujeres quienes terminan protagonizando mis novelas, son las que sobresalen por su fuerza y su ternura. No lo hago a propósito del todo, es en el transcurrir de mi escritura en donde toman fuerza, y claro que me termino preguntando por qué, y la razón que daría ahora es por la capacidad que tienen para encarnar lo inesperado, que es a lo que en muchas ocasiones me lleva el fluir de mi escritura.

¿Por qué tantos, que pueden serlo o no para usted, pero sí quizá para el lector, personajes en La diosa coroná y el músico, qué lo llevo a ello, que lo provocó?

No lo sé con certeza, me cuesta tener un solo personaje, siempre hay más voces en mi cabeza, siempre en el trabajo de corrección termino incluso quitando alguno que otro.

En el caso particular La diosa coroná y el músico tenía planeados cuatro personajes: La Feminista y El Lobo como protagonistas de toda la serie, y La Diosa Coroná y El Músico como protagonistas de este episodio, pero cuando El Lobo pasó por la residencia de mayores, ese viejo que no sé de dónde salió, se fue con él, y entonces me di cuenta que tenía un montón de protagonistas y a lo mejor un número similar de antagonistas, pero ya la suerte estaba echada y la historia había nacido.

La ciudad (tentacular) es una de las características principales de sus novelas, habla en usted, se revela, se oculta, es perversa o decadente. ¿Qué es la ciudad en ellas, un personaje?

La ciudad es un personaje, es el continente donde las cosas ocurren y a la vez las cosas ocurren porque están en ese espacio, porque los personajes están provistos de ciudad y la ciudad está provista de impresiones, de encantos, de referencias que me sorprenden al caminarlas, de sueños que me invaden al no haberlas conocido como quise.

En una ocasión, en la que estaba en Ciudad de México en una charla con algunos escritores y críticos, oí la frase: “La novela negra latinoamericana existe como tal en tanto tenga una ciudad viva”. No sé si sea cierta ni quise averiguarlo, no sé si tenga veracidad frente al mundo de los estudiosos de los géneros literarios, pero desde ese día descubrí que mis novelas tienen como huella esa vaina de estar atadas con lo urbano, decadente o luminoso, qué más da.

Qué inclusión o incrustación hace usted de los sueños, del mundo de los sueños y su realidad, en su escritura; cómo se da, es consciente de ellos, y cómo los trata o lo tratan a usted?

Yo me he descrito como un soñador, ahora, desde que estoy en España con muchos más sueños y objetivos literarios. ¿Por qué digo esto?, porque si bien, antes no era consciente de la implicación que tenía el mundo onírico en mis novelas, como Espía e Insomnes en los que está incrustado, pero no es obvio. Ahora en España, los he tenido que traer a la mesa y como producto de ello, una de las novelas en la que trabajo, paralelo a la serie literaria, tiene una buena carga de sueños.

Nos interesó en La diosa coroná y el músico tremendamente un personaje, raro, extraño, sabio, etc: El Anciano Infalible, comenzando porque no tiene nombre como todos los otros personajes. ¿Quién es en su vida ese Anciano Infalible o no y por qué?

Reconozco que intenté ponerle nombre, pero desistí, porque ¿qué más necesita uno si es infalible? Además, porque el nacimiento del personaje es un homenaje a los viejos que han sido tan golpeados en la pandemia y que, para muchos, debido al mundo de hoy, han ido dejando de ser héroes y relegándose al olvido.

Ahí está la crítica y el sarcasmo, pero entonces el muy vivo Anciano Infalible, mientras le iba yo dando ese impulso que quizá lo haga perdurar más que a mí en este mundo, fue convirtiéndose en el medio para decir cosas que necesitaban salir de mí, aprendizajes bonitos de la vida y enseñanzas que aprendí en casa de mi padre, aclaro que mi madre está en otros personajes, como La Feminista, pero como la pregunta es por el Anciano Infalible, confieso que tiene de mi padre, y de la forma de ser, esa que te enseña una filosofía de vida bonita y te hace sentir querido y en casa siempre.

Hernán Rivas Barrera nació y creció en Medellín, Colombia. “Desde pequeño me interesaron los libros; soy escritor gracias a mi padre que preocupado por mi dificultad para dormir puso una de las novelas de la Biblioteca Básica Salvat en mis manos”, dijo.

En relación con la técnica o una técnica de escritura que usted se ha dado, está también la de titular los capítulos, de iniciarlos con epígrafes, etc. ¿Por qué, para qué y cómo se da esa necesidad?

Ese es uno de los recursos que se fue quedando, apareció en Espía, cuando estaba en proceso de escritura, porque mi asesora de tesis, amiga y escritora Marta Cecilia Vélez, en su interés por lograr que la novela cumpliese los requerimientos necesarios que me llevasen a obtener el título de psicólogo, me preguntaba por referentes, y busqué muchos y funcionó como tesis, pero cuando ya la fui puliendo para probar en premios y editoriales, algunos de ellos, o casi todos, eran demasiado académicos, entonces iba a quitarlos, pero ahí estaba esa frase de Gilles Deleuze que dice: “Tenemos a un hombre y una mujer, pareja, que tienen todo para ser felices como suele decirse: bellos, encantadores, ricos, superficiales y llenos de talento”. Y no fui capaz de quitarla y entonces decidí escribir esos epígrafes yo y me fue tan bien con ellos, que los seguí utilizando, bueno, en Insomnes no y terminé echándolos en falta.

Hay momentos en La diosa coroná y el músico en los que se hace evidente el humor, la ironía, la risa. ¿Por qué recurre a ellas, qué lo incita a ponerlas en la vida de sus personajes?

Ese es un intento consciente y al que le pongo esfuerzo, porque quiero contar lo difícil de esta época a través del humor y la ironía, lo que me he dado cuenta no es tan fácil, además, porque esos asuntos terminan teniendo cosas locales, y de lo que nos reímos en Colombia no es en ocasiones de lo que se ríen en España o en México, y el hecho es para mí una gran alegría, porque siento entonces así que algo he conseguido.

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