Perspectivas plurales sobre Gonzalo Arango

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Gonzalo ArangoPortada

Un libro que revisa la obra de Gonzalo Arango a través de la participación de varios escritores, quienes tienen posiciones en pro y en contra de él, así como del mismo Nadaísmo.

Este libro sobre Gonzalo Arango, que hemos llamado Perspectivas plurales, busca propiciar, intencionalmente, una nueva relación crítica con el iniciador del movimiento Nadaísta. Y para ello, nos indicamos una tarea: llamar a participar a escritores de nuestro medio, que deseará libremente intervenir en esta perspectiva plural, en la que podrían presentarnos, lo que tendrían para decirse y decirnos sobre Gonzalo A. En esa mediación y temperatura crítica, que es resultado de su carácter y formación. Y por ello, en este libro, tenemos posiciones que están con él, otras que disienten de él, como del Nadaísmo.

Es un libro pues, heteróclito, nada de consideraciones deterministas o determinadas, que nos indiquen una sola posición, sino que recurrimos a proponerlas con la libertad necesaria a cada uno de los escritores que hemos llamado a participar. Muestra plural, sin más. Muestra heteróclita, sin más, en el que intervienen y median: Luis Fayad, Omar Castillo, Freddy Téllez, Mauricio Arcila Arango, Luis Fernando Cuartas, Armando Romero, John Saldarriaga, Pedro Arturo Estrada, Carlos Andrés Jaramillo, Gustavo Restrepo Villa, Juan José Escobar, Claudia Arcila, Juan Esteban Villegas Restrepo, María Helena Giraldo, Juan G. Ramírez, Berenice Pineda Monsalve, David Eufrasio Guzmán, Zeuxis Vargas, Juan Gil Blas, Carlos Patiño Millán, Alexis García Ahumada, Jesús María Riaza, Rubén López Rodrigué, Los Negacionistas, Raúl Botero Torres y Mauricio Naranjo Restrepo.

Un libro de la autoría de Óscar Jairo González Hernández, de la Editorial Ojo Mágico y con 140 páginas.

Exaltamos aquí, la memoria de quién también tuvo contacto con el Nadaísmo, Rómulo Naranjo Naranjo (1929-2020), exprofesor de la Universidad de Medellín, Universidad Nacional, sede Medellín; escritor y ensayista. Exsecretario de Educación de Medellín. Exdirector de las revistas de la Universidad de Medellín, Con-textos y Avanzada. Fundador de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Medellín y de la Asociación Nacional de Profesores de Literatura.

In Memoriam, Rómulo Naranjo Naranjo (1929-2020)

Nada podemos decir de tu vida, dado que ha sido en tu vida donde
decidiste vivir, pero con una condición radicalmente hermosa, en la concurrencia de la necesidad imantada de distribuirla a los otros, como un caracol temblando en el bosque de helechos al mediodía. Y eso hiciste. No lo dudamos. No nos lo hiciste dudar nunca.

Óscar González y los rinocerontes.

De las tres preguntas que se hacen para desarrollar la temática en la que se ha inscrito (y escrito) el libro de Perspectivas plurales, hemos extraído la número dos: ¿Considera que la obra de Gonzalo Arango es totalmente de hoy y por qué y desde dónde la considera de esa manera?, de los escritores que a continuación les presentamos:

Luis Fayad (escritor y ensayista)

Los primeros lectores de Gonzalo Arango que vuelven a una parte de sus páginas y una nueva generación que las busca como novedad, hacen de él un escritor actual. Mucha parte de su obra es mejor apreciada hoy que en los años en que circuló relacionada con el nadaísmo, cuando el ruido de los manifiestos y posturas de los inscritos en el movimiento atraía más que encontrarle un valor literario. Viejos y nuevos lectores descubren temas que no eran solo del momento, escritos por un autor que tenía el lenguaje para convencer.

Mauricio Arcila Arango (poeta, historiador y ensayista)

Foto de Diego Arango Bustamante

La obra de Gonzalo es una literatura del ahora, no del antes o de un después, Gonzalo escribe desde una realidad ahistórica, que no debe ser limitada a las condiciones bajo las cuales nació el Nadaísmo en el año de 1958. Porque Gonzalo estaba escribiendo desde una posición ética y estética, su concepción de la libertad y el arte, son concepciones que sobrepasan los márgenes del tiempo y de su sociedad, por eso siempre vivió en una condición de desadaptado.

Se puede decir que esta condición de profeta que asumió Gonzalo lo llevó a pensar el arte desde una ética de la libertad, que lo obligó a sacrificarse como sujeto histórico, aunque el repetidamente en sus textos menciona que no “busca la inmortalidad” sino que escribe para el instante y el ahora, pero este instante y el ahora desde el que nos escribe Gonzalo, también es nuestro instante y nuestro ahora, y por eso la juventud que se ha acercado a sus textos ha encontrado en él a un interlocutor que nos habla sobre la Violencia, las calles, las mujeres, como lo haría el más ilustrado de nuestros amigos, pero con la humildad de un padre. Y es por estas dos características principalmente que la obra de Gonzalo goza de tantos afectos dentro de la juventud que se acerca a la poesía.

Armando Romero (poeta, escritor y ensayista)

Yo considero que la obra de Gonzalo es muy actual, y más hoy en día en que la poesía colombiana se ha quedado pegada a un preocupante vacío conservador. La obra de Aurelio Arturo es excelente, muy hermosa, pero llega a un punto desde el cual es necesario saltar. Me explico, es como la obra de García Márquez, son puntos apartes.

El error está en que no se los ve de esta manera sino como puntos de partida. Esto se debe a la falta de una crítica, dentro y fuera de la academia, que hubiese visto las cosas con mayor claridad y no con necesidades de proyección personal o grupal. Por lo contrario, la obra de Arango queda con puntos suspensivos. Por eso yo veo que sigue moviendo a los espíritus jóvenes, que deben aprender del ser literario que conlleva a abrir su propio camino.

Carlos Andrés Jaramillo (poeta y ensayista)

No, es una obra que ha perdido actualidad. La verdad es que, aún si parece acometer las preguntas que son intemporales para cada hombre, las respuestas que da sólo pueden ser válidas para su propio tiempo, ya que ni siquiera para su propio país; pues, como dije, siento que no hace más que repetir a los franceses.

David Eufrasio Guzmán (escritor)

Es una obra de ayer, pero también de hoy, que se renueva y adquiere nuevos sentidos gracias a las lecturas críticas y desde otras artes que se van haciendo con el paso del tiempo. Es una obra que está más vigente que nunca, su solo llamado directo o indirecto a la revolución y a no tragar entero es necesario en este momento, esa filosofía que busca destruir lo intocable, los ídolos, los valores, las tradiciones, las cadenas que nos atan a una sociedad que desprecia su naturaleza, su medio ambiente, el arte, la poesía, es fundamental para pensarse -pensarnos- de otra manera.

Pienso en Zaratustra, en esa idea del súper hombre, que es quien se supera a sí mismo, y así veo a Gonzalo en su paso por este mundo, siempre preguntándose cosas, dudando de sí mismo. Su llamado a la razón, a la lucha por el mundo que se sueña, aún se escucha. Hoy más que nunca necesitamos soñar esos mundos que queremos, o para ser más preciso, esa patria, y en esta lucha por la verdadera libertad sus letras, su rebeldía, su vida, resultan inspiradoras: necesitamos del amor.

Alexis García Ahumada (escritor y ensayista)

Foto de Diego Arango Bustamante

No su obra, sino sus intenciones. Sus cartas, más bellas y profundas que sus críticas, poemas y reseñas, son una obra que apenas y hace unos años se está empezado a leer, a vivir. Es allí, dónde considero que está su aporte estético y reflexivo fundamental. Sin las pretensiones grandilocuentes de sus textos públicos, las cartas son más tiernas, y más desesperadas y oscuras, más humanas que aquellos poemas que chorrean sangren, un poco falsa, un poco verdaderamente.

Gonzalo Arango debe decirnos algo, si no hemos podido pasar a otros escritores, si aún la academia y el público lo invocan como una suerte de gurú, como un mesías del desastre interior y de la necesidad de redención por la vía del fango de la existencia, es porqué aún se necesita.

Mauricio Naranjo Restrepo (poeta y ensayista)

Sus textos son actuales como el árbol que -virtual, potencial- existe en la semilla; como la escultura que, paciente, espera ser descubierta en el bloque de mármol. Gonzalo Arango fue un grito y todo grito persiste, como un ruido blanco, en el tiempo de los asesinos.

Su tiempo no difiere mucho del nuestro: sangre, simulacro, caverna. Sus palabras, flujo de agua turbulenta, resuenan hoy en día con su furia, con ese delicado sonido del trueno que nos despierta súbitamente en la noche y nos recuerda que la esperanza fue lo último que perdimos.

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