Mañana

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Arthur Rimbaud

El Especial de Navidad de Revista Papel. Un dossier de textos de y para esta época.

  • Por: Arthur Rimbaud (1854-1891)

¿No tuve alguna vez una juventud amable, heroica, fabulosa, digna de ser escrita en hojas de oro?

¡Demasiadas posibilidades! ¿Debido a qué crimen, debido a qué error, merecí mi actual debilidad? Vosotros que pretendéis que los animales lanzan sollozos de dolor, que los enfermos desesperan, que los muertos tienen pesadillas, tratad de relatar mi caída y mi sueño. Tampoco yo puedo explicarme mejor que el mendigo con sus continuos Pater y Ave María. ¡Ya no sé hablar!

Sin embargo, hoy, creo haber terminado la narración de mi infierno. Era sin duda el infierno; el antiguo, aquel cuyas puertas abrió el hijo del hombre.

En el mismo desierto, en la misma noche, siempre mis ojos cansados despiertan con la estrella de plata, siempre, sin que se conmuevan los Reyes de la vida, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. ¡Cuándo iremos, más allá de las playas y los montes, a saludar el nacimiento del trabajo nuevo, la sabiduría nueva, la huida de los tiranos y de los demonios, el fin de la superstición, a adorar -¡los primeros!- la Navidad sobre la tierra!

¡El canto de los cielos, la marcha de los pueblos! Esclavos no maldigamos la vida.

  • Traducción y presentación: Raúl Gustavo Aguirre.
  • Una temporada en el infierno. Caracas. Monte Ávila Editores. 1976. Pág. 51.
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