Medellín sueña con ser Capital Mundial del Libro*

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Medellin capital del libro 1

Cada año, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –Unesco- y las tres organizaciones internacionales del sector editorial (la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) eligen una Capital Mundial del Libro, para 2022 Medellín sueña con obtener este reconocimiento, que replanteará la forma bajo la cual esta ciudad ha sido leída por el mundo.

Autor: Elizabeth Matallana

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.

Jorge Luis Borges.

*Nota de los editores. Casi a punto de entrar esta publicación a imprenta, la directora General de la Unesco, Audrey Azoulay, por recomendación del Comité Consultivo, dio a conocer de manera anticipada la ciudad elegida: Guadalajara (México), Capital Mundial del Libro 2022.

La Alcaldía de Medellín oficializó ante la Unesco su decidida intención de ser la Capital Mundial del Libro, durante la presentación de la 14.a Fiesta del Libro y la Cultura, el Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, anunció que había sido aceptada dicha postulación.

Esta es una distinción anual de la Unesco, entregada con el fin de reconocer la calidad de sus programas para incentivar el hábito de la lectura, la difusión de libros y la industria editorial, la decisión de esta entidad se dará a conocer en abril del 2021, pero ya el subsecretario de Bibliotecas, Lectura y Patrimonio de Medellín, Sebastián Trujillo, auguró este acontecimiento “como la oportunidad para seguir fortaleciendo la cultura de la ciudad, además, para articular, con proyección internacional, todas las instituciones de distinta naturaleza e iniciativas ciudadanas que trabajan por la lectura, la escritura y la oralidad”.

En 2007, Bogotá obtuvo el reconocimiento Capital Mundial de Libro, esto le sirvió para consolidar su Política Pública de Lectura y Escritura. En esta ocasión Medellín sería la segunda ciudad de Colombia y este país sería el primero en recibir la doble distinción. Si los encargados de otorgar ese título deben leer esta ciudad antes de su veredicto, les recomendaría leer, en primer lugar, a Gonzalo Arango y su texto Medellín a solas contigo, ojalá puedan leerlo en voz alta, ojalá puedan casi gritar: “¡Oh, mi amada Medellín, ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que tanto muero! Mi pensamiento se hizo trágico entre tus altas montañas, en la penumbra casta de tus parques, en tu loco afán de dinero”.

Ojalá puedan leer también, como un susurro, el siguiente fragmento del texto de Arango: “No todo es hacer, Medellín. También no-hacer es creador, pues no sólo de hacer vive el hombre. Dijo Lawrence: ‘Prefiero la falta de pan a la falta de vida’. Pero tu fanatismo laborioso no te da tiempo para asimilar otras filosofías de la vida. No has tenido tiempo de aprender a vivir, sólo sabes trabajar y morir. Te digo esto porque casi no sabes nada, mi querida. Ni siquiera eres consciente de tus maravillas”. Sugiero este texto en primer lugar, porque conocer esta ciudad requiere la voz íntima, desgarradora y apasionada de Gonzalo Arango.

Leer a Medellín implica caminar, montar en Metro, subir en bus, escuchar los vendedores de aguacates y frutas en el Centro, viajar en Metrocable, leer los muros visibles y los invisibles, afinar el ojo y la desconfianza, no “dar papaya”, sentir calor, sudar, escuchar la diversidad de sus habitantes, distinguir el enorme eco de la desigualdad y reconocer que pocos nacieron aquí, los ancestros de esta ciudad vienen de otras montañas.

Los barrios de Medellín, sobre todo los periféricos, cuentan con una amplia población de personas desplazadas, algunos llegaron aquí en busca de oportunidades, otros por la violencia que siempre ha acechado a los campesinos del país, esta ciudad se ha hecho a pulso, y no de forma metafórica, la mayoría de las familias han construido con mucho esfuerzo sus casas, y se han hecho a una clase media a base de lucha diaria.

La educación lectora es otro concepto que aparece cuando se asume la lectura, la escritura y la oralidad como prácticas sociales, culturales y políticas, está vinculada con las prácticas formativas realizadas por la escuela y las prácticas formativas realizadas en otros espacios de ciudad como las bibliotecas, los parques, las casas culturales, etc.

El libro ha dejado de ser el objeto tótem de la lectura y la escritura como prácticas sociales, pues ubicadas en contexto estas prácticas han entendido, que también se leen imágenes, voces, rostros, es así como se asume que la palabra viaja de diversas maneras y en diversos formatos.

Medellín, a través de su Plan de Lectura: “En Medellín tenemos la palabra”, ha evidenciado que viene pensándose y revisando su cultura escrita y su educación lectora, y desde esa reflexión entiende que la “irrupción de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) amplió la frontera de la palabra. A través de sus dispositivos electrónicos multimedia, las TIC nos revelaron que en la actualidad no sólo leemos el libro, el periódico o la revista impresos, la tableta o el computador. Realmente también estamos leyendo la música, la pintura, el cine, como leemos la arquitectura, las señales de tránsito o los síntomas de una gripa”, como dice el Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad de Medellín.

Medellín se toma la palabra, es un plan de lectura ciudadano porque en su gestación se tuvo en cuenta a la colectividad, en él participaron universidades, cajas de compensación familiar, fundaciones, corporaciones y otras organizaciones sociales y comunitarias, además de miles de personas que acompañaron este proceso en los últimos años: padres de familia, educadores, libreros, editores independientes, escritores, gestores culturales, bibliotecarios escolares, comunitarios y populares, niños, jóvenes, adultos; todos en representación de una ciudadanía activa, participativa, dinámica y crítica.

Si tuviera que recomendar un segundo texto a los jurados de Capital Mundial del Libro Unesco 2022, para que lean esta ciudad, les diría que leyeran Historias que no son cuento, el tercer libro de una serie de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, que narra experiencias de lectura, escritura y bibliotecas, y que le sigue a las publicaciones Medellín se lee y se escribe y Las bibliotecas de Medellín conectan territorios (…)

Nuestras bibliotecas y espacios de ciudad dedicados a la cultura escrita y a la educación lectora han dejado de ser monumentos de silencio, dedicados estrictamente al cultivo de intelectuales y se han convertido en espacios dinámicos, donde la conversación, la música, el ruido, las diferencias, conviven para formar sujetos comprometidos con la dignificación de la vida, que no sean indiferentes a la barbarie, que tiendan a la acción colectiva, reflexivos y colaborativo.

Por tanto, Medellín tiene cómo sustentar el sueño de ser la Capital Mundial del Libro, su amplia experiencia, su arduo trabajo y sus escenarios hablan de una ciudad que se piensa, que se construye, que se lee y que se escribe.

  • Memoria y relatoría del Seminario de Periodismo Cultural de los Eventos del Libro que contiene diez textos escritos por igual número de participantes.
Compartir artículo

También podría interesarte

Literatura

Solo de pan vive el nombre

Un sonado caso de travestismo en el ejército, otro de posible misoginia en la academia y una dieta de sol, avocado y sopa de letras.

Literatura

Sigue siendo más grande el muerto

El advenimiento de un movimiento literario cuya tinta es el padecimiento compostado de la historia de infamia que heredamos. Autor: Diana Catalina Alvarez Muñoz La

Deja una respuesta