Para Ron Ridell el poder del arte está en transformar al individuo y su sociedad

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RON RIDELL 1

Con el gestor de paz Ron Riddell conversó el profesor Óscar Jairo González Hernández para una mirada a su obra como poeta, músico y pintor.

La tensión y la necesidad de la poesía, han sido construcción substancial en sus intenciones estéticas, ¿podría hablarnos sobre dos de sus libros de poesía: El milagro de Medellín y otros poemas y El Oráculo de Alejandría?

Hay una tensión entre la realidad cotidiana, especialmente cuando escribí EL Milagro de Medellín y otros poemas, y la visión poética ideal, es decir, del mundo del más allá.

El Oráculo fue un homenaje a Cavafis. Hay muchas tensiones en la poesía, en cualquier obra de arte, pero una tensión en este caso, por ejemplo, entre los días de la antigüedad y la contemporaneidad, con una visión no solo estética, es una visón metafísica.

El poeta puede unir estos tiempos en imágenes universales.

La pintura también ha constituido una membrana esencial de su sensibilidad como medio de expresión y el desarrollo de la misma: ¿qué podría decirnos de ella y para qué pinta? ¿Qué busca con la pintura?

Bueno, para expresar la naturaleza, es una forma plástica, menos intelectual que el proceso de la escritura.

Por supuesto, necesitas pensar tus cuadros y sus objetos, pero con la fluidez de la pintura es más un oficio. La pintura está en mi sangre, mi madre era artista plástica también.

En realidad, no busco nada, es una forma de alegría y goce. Los cuadros tienen una presencia más física que la literatura.

En su búsqueda de una estética literaria, ha necesitado del género de la novela y lo realizó en La Pachamama y el hombre jaguar, ¿qué dimensión tiene para usted la novela y por qué la escribe?

El propósito de esa novela es un homenaje a la gente indígena de Colombia, sus culturas, su arte, las tragedias, su vulnerabilidad. La importancia de leyendas y mitos en cualquier cultura, las costumbres que pueden conectar El hombre con la naturaleza, la madre tierra.

Podemos decir que es una novela ecologista. La novela es como un gran lienzo donde puedes crear historias con algunos personajes.

Otra de sus obsesiones en la experiencia estética busca intervenir y ha intervenido el teatro, se puede decir de la intensidad teatral en su vida, ¿por qué y para qué escribe dramaturgia?

Con los dramas es una oportunidad de expresar más voces que casi no existen en la poesía. El drama tiene más tensiones que la poesía, por ejemplo, tensiones que existen entre familias es el caso de El Rey Lear. Una tragedia de una familia, no solo de un reino o de un Estado sino principalmente de un padre y su familia.

En medio de las derivas que provoca en usted las formas de extender y diseminar su formación sin formas determinadas ni géneros, ¿podría decirnos que lo llevó al haikú y por qué? Y ¿Su libro Haikú Selectos y con el poeta Raúl Henao?

Cuando era estudiante en los años sesenta compré unos libros de un haikuista estadounidense, J.W. Hackett de San Francisco. Pero, no empecé a escribir haiku hasta el nuevo siglo, luego de mis contactos con Ban’ya Natsuishi.

Con el poeta Raúl Henao fue circunstancial, porque fue un libro de Haiku para el Primer Festival de Hana Matsury en Medellín.

El mundo, su mundo (visión del mundo) es musical, tiene o ésta relacionado en su forma y contenido con la composición musical, ¿podría indicarnos de qué música se trata y por qué?

Principalmente el jazz. Soy baterista de jazz y hay una relación muy íntima entre la música y la poesía.

Para mi es esencial que la poesía y la literatura en general tenga este elemento de música. ¿Por qué el jazz? En mi juventud fue un ingreso económico porque trabajé con bandas profesionales en Nueva Zelanda.

¿De dónde y en qué medida, en qué sentido, se desarrolla en usted la necesidad de la traducción, por qué la traducción le interesa, qué es lo que le hace reclamarla para usted y para otros escritores y poetas?

En primera instancia, la necesidad de traducir el Milagro de Medellín en el 2001, un poema largo con temas de mi experiencia en Medellín.

Algunos poemas funcionan mejor en otra lengua, como mi poema Rendición. Es el compartir lo que reclama la traducción. Conocer otras culturas, otras visiones del mundo. Cada lengua tiene sus propias palabras que no son iguales en otras lenguas, expresan nuevos sentimientos. Es aprender más.

Tengo dos proyectos de traducción de mi obra, uno al sueco, para el Festival de Poesía de Jönköping, Suecia. Y el otro al bengalí en Dhaka, Bangladesh donde estuve en septiembre del 2020.

¿Qué consideración hace usted alrededor del sentido, la necesidad de la función y tarea de la crítica? ¿Qué es para usted?

La crítica contempla la obra sin perjuicios, con empatía y positivismo. Una crítica negativa hace mucho daño. Su función es presentar una ventana abierta donde otro lector puede ver la posibilidad de disfrutar o no la obra.

¿Para usted cómo se forma y se estructura la relación sensible con la palabra y el lenguaje en sus formas del arte? ¿Hay diferencia entre uno y otro o no y por qué?

El arte de la literatura es una forma de expresión, al usar palabras transmites sentido, sueños.

La estructura de una obra literaria no solo es una construcción semántica que va más allá de las palabras, no es un objeto intelectual solamente, para mi es una oportunidad de usar la palabra transformada en sus géneros literarios para celebrar y sanar vida a través de la palabra.

Desde la dimensión de su yo intelectual y cultural, ¿qué intervención y mediación hacen o no la magia y lo exótico? ¿Que le propician y qué no?

Los dos son muy importantes porque creo el verdadero artista es un mago que tiene la capacidad de transformar elementos de la tierra o de la mente –el intelecto- en verdades eternas.

¿Usted ante su experiencia de la relación literatura y vida, cómo percibe, cómo siente la condición del exilio, del ser extranjero o ciudadano del mundo?

En un sentido elemental, cada escritor de cualquier país o cultura vive en el exilio, porque las sociedades normalmente no quieren escuchar las palabras de un escritor, que va más allá de los límites de la sociedad contemporánea.

Es importante ser ciudadano del mundo, y amigo, para comprender más las cosas esenciales para nuestra sobrevivencia en armonía con el planeta, ahora con los desastres en el Amazonas.

Estas cosas que trascienden, las particularidades de cualquier aldea, porque es una sola al final.

A propósito, tengo una colección de poesía inédita llamada Estaciones de Exilio, con el tema del exilio desde muchas perspectivas y muchos países por donde he viajado.

¿Cómo y desde dónde inserta usted la relación turbada o no de la naturaleza, de lo que los griegos llamaban la Physis?

La humanidad tiene el desafío de balancear su estado “más humano” con la naturaleza y sus cambios.

Por supuesto, hay una relación muy íntima. El desafío en esta relación está en armonizar y tener trascendencia.

¿Para qué y por qué hace arte, qué es el ser y el hacer del artista hoy para usted? ¿Cuál su función y su dimensión en esta perspectiva y su tendencialidad de su proyecto como artista?

Hacer arte contribuye a servir a la humanidad, es ofrecer confort y elevar la conciencia, provocar inspiración, imaginación.

El proceso creativo estimula, conlleva a un mundo con más compasión, donde se fomenta el compartir sin estar obsesionados con explotarnos los unos a los otros.

El poder del arte está en transformar al individuo y su sociedad. Es el caso de la paz, un artista puede provocar o estimular un estado de paz. Sin este estado no podemos hacer paz, es una llave que abre la puerta al compartir.

Tengo un ensayo que se llama El oficio del escritor, que menciona algunos aspectos relacionados con esta última pregunta. Te lo comparto como adjunto.

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