Pluridimensionalidad entre la cultura literaria y la sociedad actual

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Biblioteca el poblado

Memoria y relatoría del Seminario de Periodismo Cultural de los Eventos del Libro que contiene diez textos escritos por igual número de participantes.

Autor: María Adelaida Rojas Murillo

Reflexiones sobre el proceso de lectura y la escritura, que llevan a preguntarse por el lenguaje y las conexiones sensoriales relacionadas a estas prácticas.

Comprender el tema de la lectura y el ejercicio lector puede ser complejo para aquellos que siguen con detenimiento la evolución cultural y artística en todo aspecto. En este caso, el tema central es la cultura literaria y el ejercicio lector en la sociedad actual, ya que se convierte en un reto impregnar de pasión literaria a distintas generaciones, teniendo en cuenta las dicotomías culturales, la vanguardia, los gustos, las preferencias, etc. Sin embargo, es posible identificar la esencia pluridimensional de la cultura a través de la lectura exhaustiva de cada espacio, contexto, ámbito, lugar remoto, y descubrir las disímiles maravillas de cada uno.

Vislumbrar el entorno lector existente y el universo cultural se hace cada vez más exigente, porque los avances tecnológicos, referente a la era digital, las épocas cambiantes y trascendentes, hasta la pandemia actual, han obligado a los emisores y receptores a integrarse más de forma virtual, a crear estrategias con el propósito de atraer a los lectores, e invitarles a participar de talleres, tertulias literarias, lectura de libros en PDF, seminarios, cursos de lectura y escritura, etc. Esa interacción literaria no discrimina a nadie, por el contrario, convoca a toda una ciudad y a sus habitantes para que construyan una manera distinta de ver la lectura y se animen a escribir la historia de la ciudad.

Lévi-Strauss dice que “el lenguaje es el instrumento esencial, el medio privilegiado por el cual asimilamos la cultura de nuestro grupo como un niño que aprende su cultura porque se le habla: se le regaña, se le exhorta, y todo esto se hace con palabras; por último, y sobre todo, porque el lenguaje es la más perfecta de todas las manifestaciones del orden cultural que forman, de alguna manera, sistemas, y si queremos comprender qué es lo que son el arte, la religión, el derecho y quizá inclusive la cocina o las reglas de la cortesía, habrá que concebirlos como códigos formados por la articulación de signos”.

Medellín se ha convertido en una plataforma importante para la difusión de la lectura, rincones de la ciudad son tenidos en cuenta para propagar la cultura lectora. Desde hace varios años, entidades culturales le han apostado al tema de la lectura, la escritura y la oralidad. La ciudad se convierte en un Petete, el libro gordo que se puede leer de todas las formas posibles, porque quien aprende a leer la ciudad crea una relación de sinestesia entre los colores, los olores, los movimientos y los elementos que marcan la historia de la misma.

En la actualidad, el Sistema de Bibliotecas de Medellín cuenta con unidades de información entre parques bibliotecas y espacios que integran a los individuos, que viven en los corregimientos, barrios y lugares apartados de la ciudad, es un sistema que piensa en las necesidades culturales de los habitantes, con respecto a la adquisición de material literario, adquisición de conocimiento cultural. Esos espacios tienen presente la importancia de motivar la lectura desde el vientre, Pasitos Lectores es el comienzo, las madres gestantes inician el proceso motivador literario para sus bebés y también, para ellas y demás integrantes de la familia. Después de nacer, los niños siguen el proceso, además de ello, existen otras disciplinas artísticas que se adaptan a todos los usuarios que asisten a este espacio, porque “las bibliotecas conectan territorios”.

La empatía por la lectura es fundamental en la sociedad, quienes se sienten atraídos por el ejercicio lector dimensionan algunos detalles importantes de su entorno, convirtiéndolos en fuentes de gran valor, que les servirá para desenvolverse en ámbito cultural. Para Goleman, las raíces de la empatía pueden ser desde la infancia; desde el día que nacen, los niños se sienten perturbados cuando oyen llorar a otro bebé; es un temprano precursor de la empatía. La teoría de Titchener afirma que la empatía surge de una especie de imitación física de la aflicción de otro; que evoca los mismos sentimientos en uno mismo. La empatía de los niños se moldea al ver cómo reaccionan los demás cuando alguien está afligido.

Hay que tener presente que la expansión de la lectura no solo se encuentra en los recintos bibliotecarios y los libros. Numerosos lugares de Medellín evocan el amor por la lectura, convocan a los ciudadanos para que disfruten del placer que trae consigo leer, compartir interactuar y transformar la cultura ciudadana. Es vital reconocer que no solo se leen libros. Los gestos corporales y faciales son elementos que emiten mensajes literarios, las imágenes cuyos retratos pintados son voces silenciosas que relatan historias atrapadas en el tiempo, las fotografías suspenden momentos inspiradores, congelan instantes y narran distintas emociones de los habitantes de una sociedad.

Leer y escribir la realidad converge todo tipo de situaciones vivificantes, aquellas que han dejado huellas en la vida de cada ciudadano, haciendo de ellos una especie de periodistas culturales, porque el periodismo es una herramienta fundamental para formar historia. Leer por leer no es leer, todo se puede leer, pero todo no se puede comprender. La lectura concienzuda es aquella que emplea el sentido hermenéutico en el ejercicio mental. Contextualiza el lenguaje, compara obras, escribe para no olvidar, relee, reflexiona y piensa en los furtivos pensamientos, cual nebulosa infinita.

En Medellín pululan los escritores, amantes de las letras que trazan la realidad de su vida, forjando en ella una historia para contar. Niños, jóvenes, mujeres y hombres son protagonistas, en algunos casos ensimismados de una cultura lectora y escritural que se gesta desde los adentros de una ciudad.

Fotografía cortesía de Michael Gil.

Michael Gil, es un joven que actualmente estudia en la Universidad Luis Amigó, gracias a su esfuerzo, logró ganarse una beca. Vive en el barrio Santo Domingo y ha tenido que enfrentar los desafíos de la vida. Desde siempre su pasión por las letras le ha llevado a recorrer lugares maravillosos, que solo la literatura sabe ofrecer, además, es un escritor incansable. A él le gusta reflexionar acerca de los embates de la existencia y el papel se convierte en su mayor aliado cuando de inspiración se trata. Cada idea que se le ocurre, la escribe de inmediato con el propósito de que no escape. Le agrada trabajar con la comunidad y fomentar la lectura con los chicos de su barrio; actualmente se encuentra haciendo labor social con UNICEF, para él, una experiencia muy enriquecedora.

Tímidamente, llegó un día y me dijo, “profe le voy a regalar este escrito que hice hace unos días, espero le guste”, desde ese momento lo conservo con recelo, aquí un fragmento: “La soledad es sofocante, es como estar atado un laberinto sin salida, de recovecos y sin antorcha alguna. Ya la mente juega con el cuerpo, el temor se apodera de cada nervio que conecta mi cerebro con el resto de mi estructura carnosa; cuán cálida y aceptada sería la compañía, incluso del más pequeño ser que pueda habitar esta esfera gravitacional, pues se dice que, quien halla compañía, a su vez encuentra aquel sentimiento emblema buscado por miles y miles de años. Cierta mañana, 17 de enero año 2018, al tomar ruta al recinto educativo, pude pensar en lo que ha sido mi vida, en los tantos destellos de felicidad que, a través de la retina ha emanado el corazón, pero también en aquellos instantes de indecisión, de mentiras de nervios, vacío frío y amargo”.

La ciudad seguirá contando las mejores historias de vida, seguirá pariendo a grandes escritores, dedicados y apasionados, continuará apostándole a la adquisición de cultura para todos, permeada por el periodismo cultural y sus muchas investigaciones. Siempre será un riesgo pensar en la percepción del otro, frente a sus necesidades intelectuales, pero es posible cambiar la forma de ver el mundo a través de la cultura.

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