El reguetón llegó para quedarse

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El músico Pablo Villegas cree que la acogida que este género tiene por parte del público se relaciona con su ritmo. Así explica por qué nunca va a pasar de moda.

Pablo Villegas

Músico y Psicólogo

Una pregunta muy frecuente es: ¿cuándo va a pasar de moda el reguetón? La respuesta es clara y contundente: nunca. El reguetón llegó para quedarse, o mejor, el reguetón siempre estuvo ahí.

Permítame se lo explico: la música está compuesta de tres elementos, melodía, ritmo y armonía. La esencia de los tres, el fundamento de todo, es el ritmo, entendido como la combinación regular de sonidos con un patrón predeterminado de duración y altura. Un ejemplo claro es la canción We will rock you de Queen. Un sonido bajo, un sonido agudo, luego dos bajos y luego un agudo. A esta combinación se le llama ritmo de rock. Ejemplo dos, vals, un sonido bajo y dos sonidos agudos que se repiten insistentemente durante toda la canción.

El ritmo en esencia es un derivado del corazón, ese motor que nos mantiene vivos. Su ritmo es binario, dos sonidos, dos impulsos: sístole y diástole. Si simulamos el corazón con un tambor y usamos un sonido grave y uno agudo tenemos el ritmo más común de la humanidad, la polka. Alrededor del mundo recibe muchos nombres, es la combinación de un grave y un agudo. El trance, la música disco, el techno y cientos de músicas están basadas en él. A partir de él está pensada toda la música occidental. Ahora, para bailar, para mover el cuerpo, puede variarse el sonido agudo. Retardarse, multiplicarse, quitarse. Cada cambio es un nuevo ritmo que nace.

Uno de los ritmos más sencillos y por lo tanto más comunes en América, desde Alaska hasta la Patagonia, es la cumbia y el reguetón es una variación o actualización de la cumbia. La acerca y la disuelve con otros ritmos populares de nuestro tiempo como el rock, el punk, el vallenato o la habanera, de donde viene luego el bolero.

¿Y el sexismo, el machismo, la cosificación, y las letras que aterrorizan a los adultos?

Bueno, esto tampoco es nuevo, letras con contenido explícito sexual, han existido siempre. En la esencia del ser humano está el sexo, sin el sexo no existen los seres humanos. El machismo, la cosificación de la mujer, el sexismo tampoco son nuevos, el reguetón no se inventó el catolicismo que está comandado por hombres homofóbicos y abusadores de menores y que siempre ha tenido a la mujer por debajo del hombre. Tampoco se inventó las amas de casa de los años 50. Tampoco se inventó los altos índices de violación de menores por familiares. Todo esto estuvo antes del reguetón. Más bien este viene a permitir que se reflexione sobre el tema.

Es lo mismo que ocurrió con el hard rock y el metal en los años 80. A los rockeros se les tildó de satánicos, adoradores de demonios, hijos de satanás etc. Pero eran tan solo jóvenes tratando de mostrar que la religión católica no debía estar en el centro de la sociedad y, hasta cierto punto, lo lograron. Llevaron algo al extremo para buscar un punto intermedio. Cada generación de jóvenes pelea con sus mayores. En los años 60 los nadaístas peleaban por el cabello largo y escandalizaban a sus padres comiendo astromelias en el Parque Bolívar. Hoy los adolescentes escandalizan a los abuelos nadaístas y a sus padres rockeros bailando en una baldosa mientras se frotan los genitales. Jugando a ser “sexies”. Machos y hembras sexuales. Buscando recuperar un lugar que el cuerpo ha perdido, su esencia sexual en su función más cruda. El reguetón está poniendo en la fantasía asuntos que hay en la realidad. El reguetón es la nueva herramienta que usan los adolescentes para escandalizar a sus padres.

El reguetón llegó para quedarse porque siempre estuvo allí, en la música de carrilera, en los corridos rancheros, en el rock, en las baladas de los años 60. El ritmo del reguetón está asentado en un principio humano. Es una nueva cara de esa conocida y bella muchacha llamada cumbia y cuya misión primordial es el baile, eso que en Colombia llaman, mover el esqueleto.

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