“Mientras más rápido se tome en serio la música, mejor”

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
2 Orquestra Iberacademy en Salgar 15_11_2020 - Ph. Pablo Yepes

Una entrevista con el maestro Alejandro Posada Gómez, sobre el Festival de Música de Cámara Iberacademy 2020, lo vivido en este año para la Fundación y además sobre la formación en música.

Alejandro Posada Gómez, director de orquesta y director de la Fundación Iberacademy, cree que la formación en música puede ser a los 90 años y no pasa nada en cuanto a la calidad y cualidad de la formación en este arte.

Eso sí, él aclaró que lo importante es tener muy bien definido “para qué quiere uno estudiar música”. Eso lo afirmó al tiempo que consideró que estudiar música debería ser casi que un derecho de cada persona, igual que el deporte o cualquier otra clase de educación, porque trae muchos beneficios.

De hecho, la formación en música es de las pocas actividades que pone a funcionar los tres elementos del aprendizaje: mente, cuerpo y espíritu. “Esas tres deben estar conectadas para sacar un resultado, pero no necesariamente la música se tiene que estudiar pensando en que se va a hacer un músico profesional”, precisó.

Todo lo anterior, para dejar claro que, “si no se va a ser un músico profesional, se puede empezar a estudiar a cualquier edad, y muy bonitos, muy beneficioso lo que se logra”. En cambio, si se quiere ser un músico profesional, ahí se deben aplicar las palabras de la maestra Blanca Uribe: “Mientras más rápido se tome en serio, mejor”.

Pero, ¿por qué? El maestro Posada Gómez explicó: “El desarrollo, como en un idioma, como en la motricidad, como en todo lo que tiene que ver con los procesos de aprendizaje del ser humano, muchos se conectan, y en la música hay que conectar procesos neuronales con procesos físicos, para la afinación, para la técnica de un instrumento, que ya el ‘dedito’ no coge la velocidad que tiene que coger si se está en una edad muy avanzada, pero que si lo hace desde los cinco años, los dedos van a coger la velocidad que es y va a poder hacerlo con el estudio que eso requiere, y eso redunda en una buena afinación y en un manejo técnico del instrumento”.

Añadió que de lo que se sufre con la música por haberlo empezado ya muy tarde es con la parte técnica, sobre todo; por eso, ahí la recomendación siempre es empezar a temprana edad. Aunque, “sí estudian música, piense en la técnica como si fuera a ser profesionales, si después no lo es, no pasa nada, no le va a sobrar, que es lo bonito de esto”.

Lo anterior, una contextualización que surgió en una entrevista que PAPEL hizo al maestro prodigio de la música clásica local, quien ostenta el título de haber sido el primer colombiano en ser nombrado Director Titular de una orquesta profesional europea, la Sinfónica de Castilla y León, durante el periodo de 2002 a 2009.

En dicha conversación, Alejandro Posada Gómez habló sobre el Festival de Música de Cámara con el que la Iberacademy le da cierre a este año y sobre oportunidades y aprendizajes del 2020.

¿Cómo se logró hacer el Festival de Cámara?

Es el Festival de Música de Cámara Iberacademy 2020, un encuentro que tiene la gran novedad que se hace simultáneamente en cuatro municipios antioqueños. Es el resultado de un trabajo que se ha venido haciendo, durante todo el año, con municipios de Antioquia, que se han aliado con nosotros para apoyarlos en la formación musical de sus Escuelas de Música.

Los municipios que tienen esa infraestructura para hacer el Festival son Jericó, con el auditorio y teatro del Museo Maja; Santa Fe de Antioquia, con el Museo Juan del Corral; en El Retiro, en tres escenarios: Cubo Parque Cultural, Capilla San José y Teatro Municipal, y Medellín, en nuestra sede de Mayorca, pero además nosotros tenemos relación con 35 municipios antioqueños

Este Festival de Música de Cámara normalmente lo hacemos cada dos años en Medellín, se llama Festival Mozart, pero este año, por ser los 250 años de Beethoven, vamos a tener un repertorio más inclinado al genio Ludwig van y, sobre todo, un reportorio inclinado a los jóvenes, ya que los participantes esta vez son los jóvenes de la Iberacademy, y a los artistas en formación de las universidades, a quienes se les ha abierto también este espacio.

*Más información del Festival en: https://iberacademy.org/

Cuéntenos, sobre la programación del Festival de Música de Cámara Iberacademy 2020, ¿cuál fue su propósito en esta ocasión?

Es terminar el año llevándole a estos municipios, donde hemos llevado un proceso académico, la música de cámara, que es muy escasa en nuestro medio, pero no necesariamente es con los jóvenes o niños de los municipios en los que hemos trabajado. Digamos, es a un rango ya más profesional, más universitario, y se lo llevamos a ellos porque han sido nuestro público objetivo durante todo el año, o por lo menos desde que empezó la pandemia. Para que ellos, como público, disfruten todo este repertorio.

Bueno, y en relación con la forma, considerando todos los cuidados que se deben tener por la pandemia, ¿cómo se está haciendo este Festival? ¿Presencial, virtual o de las dos formas?

Son conciertos híbridos, como casi todo ahora. Conciertos presenciales en estos lugares tan bonitos, porque por ejemplo el Museo Juan del Corral en Santa Fe de Antioquia, es especial y precioso para dar conciertos. Allí, en estos escenarios, el aforo es limitado, con inscripción previa, y según todas las medidas de bioseguridad manejadas por el municipio, y el resto son transmisiones por Facebook Life y por el Youtube de Iberacademy.

Alejandro, cuéntele a los lectores de PAPEL, ¿cuáles proyectos de los que tenía planeado Iberacademy en este 2020, se lograron y cuáles no?

Realmente, a nosotros en 2020 nos ha ido bastante bien. Sí tuvimos que dejar de hacer muchas cosas, como viajes; es más, hace poco teníamos un viaje a Salzburgo, Austria, para participar en la Semana Mozart, que se aplazó para noviembre de 2021; teníamos también un viaje a Madrid, España, y algunos músicos de Iberacademy iban a tocar con el maestro Dudamel ahora en enero, y se aplazó para junio de 2021.

Además de los viajes a diferentes partes del mundo, la otra cosa que tuvimos que cancelar, sobretodo en el primer semestre de este año, fueron los conciertos de abono, pero las clases continuaron virtuales y hasta se incrementaron un montón.

Ahora, tenemos In crescendo, el programa musical de Iberacademy, y si no hubiera sido por esta contingencia, no lo hubiéramos empezado todavía, lo teníamos pensado hace mucho tiempo. Su propósito es acompañar, por ahora, a 35 municipios antioqueños, en el proceso pedagógico de sus escuelas de música, y ya tenemos más de 800 alumnos en esos lugares.

Se dictaron alrededor de 7.000 clases virtuales, además tuvimos talleres, conferencias; en realidad, se ha hecho un trabajo muy exhaustivo con los integrantes de Iberacademy en Medellín sobre pedagogía, preparándolos para que ellos sean mentores y profesores.

De una forma muy bonita, hemos podido conectar a profesores Suiza con estudiantes de música en El Bagre, en Fredonia (Antioquia), al igual que los más de 80 mentores que tenemos, quienes se han dedicado fuertemente a la educación de estos jóvenes en el departamento; pero también en Perú, en Bolivia, en Nicaragua, en Brasil. Al igual, hace poco en Cochabamba, Bolivia, terminamos una maestría con la Escuela de San Simón. Hemos trabajado muy fuerte con Venezuela también, eso sí, todo virtual, pero la verdad que nos ha ido muy bien, afortunadamente.

Y de las oportunidades que tuvieron en este 2020, ¿usted qué destaca?

Abrir la mente a las nuevas posibilidades, esa fue una ganancia, a la tecnología, a realmente ser agradecido de poder estar con ese contacto, que parece paradójico, nos aíslan, nos cierran las fronteras, pero nos hemos contactado con bastante más gente, profesores, alumnos e instituciones en el mundo que antes, eso es un privilegio. Y además todas ellas con las mismas necesidades, con las mismas metas, de no parar, de justificar, un poco, la razón de ser de los programas, y hemos podido crear muy buenos lazos y alianzas con instituciones.

Ahora, entra una nueva orquesta, la Sinfonieorchester Basel, de Suiza, entra a ser aliada permanente de Iberacademy; ha sido algo muy bonito.

La otra cosa es que, como ya no hemos tenido que gastar presupuestos en vuelos ni en hoteles, que eso consume un montón, porque nosotros traemos a Medellín 40 o 50 profesores presenciales al año, y movilizamos los nuestros por diferentes países; entonces, este año no lo hemos tenido que hacer, y las fundaciones que nos apoyan han seguido como aliadas, inclusive para que más personas encuentren en esta música una posibilidad.

Y hemos podido conseguir instrumentos, que nos van a servir mucho en los próximos años, como Orquesta.

Además, en este año hemos tenido el tiempo de pensar y de repensar nuestras actividades. El programa In crescendo será fundamental en nuestra proyección en Antioquia y en Latinoamérica. Igual, el programa de los becarios en Iberacademy de Medellín, y vamos a centrarnos mucho en la capacitación de profesores de los municipios y en la actividad coral. De verdad, creo que nos ha enseñado mucho esta época.

¿Qué tan preparada para la pandemia se encontraba la Iberacademy? ¿Tenían las producciones grabadas, y como se requieren para las transmisiones digitales?

Nosotros siempre hemos grabado nuestros conciertos, no todos se han colgado en Youtube y, entonces, esta fue una época también para retomar eso.

Ha sido especial, porque hemos ido recordando las giras, algunos conciertos, pero es verdad, esto nos cogió por sorpresa a todos.

Antes, los grabábamos solo con la idea de tener un archivo, aunque era profesional, con varias cámaras. Hoy en día, todo, por ejemplo, los conciertos del Festival de Música de Cámara Iberacademy 2020, son transmitidos e inmediatamente quedan grabados, pero si lo hubiéramos hecho así desde el principio, pensando que eso se puede transmitir, nuestra historia sería otra; la verdad es que no sé por qué, si tenemos toda la tecnología, por qué no la utilizábamos, y fue la pandemia la que nos dijo qué está pasando, hay que hacerlo.

Por lo menos, la transmisión por Facebook Live o por Youtube y los canales virtuales ya eso se va a quedar, no solamente para los conciertos sino para todas las clases y para ensayos inclusive. Qué interesante sería que un joven en cualquier municipio de Colombia o en cualquier parte de Latinoamérica, se pueda conectar y ver un ensayo, de un director, de un solista, ver una clase maestra, eso ya va a hacer algo que vino para quedarse.

Alejandro, ¿qué han aprendido de todo esto? ¿Cuáles son esos aprendizajes más valiosos que le quedarán a la Iberacademy de la pandemia?

El aprendizaje más grande es que los artistas nos debemos realmente al público. Si no hay público, esto es un hobby. Cuando realmente vemos que peligra esa comunicación con el público, nos vemos como ¿qué va a ser de nosotros? Y no solamente por la parte por económica sino porque ¿qué sentido tiene nuestra profesión? Eso es bien profundo, porque eso no solamente es para el artista que se está preparado para estar en el escenario y presentar su música sino para los niños y los jóvenes que empiezan con la música, y que desde el principio tienen que valorar que esto es como cualquier otra profesión, que el arte está al servicio de la comunidad, siempre, y hay que hacerlo bien.

Además, que hay que entregar nuestro arte de la manera en que el público necesita recibirlo también. Es que nosotros tenemos que adaptarnos muchas veces a las necesidades de nuestro público, a lo que una ciudad está requiriendo, a lo que un país necesita. No es solamente lo que uno quiere hacer; uno como artista no se puede creer el centro del universo y los demás: Vengan a oírme, no.

¿Cómo suplir esas falencias o aquello que la gente está necesitando en este tiempo?

Esta pandemia nos ha enseñado a ser muy creativos y muy propositivos, así nos hemos dado cuenta qué es lo que la gente está necesitando y para qué servimos nosotros como artistas.

Maestro, otra de las cosas que ha enseñado, o tal vez mejor visibilizado, esta pandemia, es la importancia de las uniones entre pares…

Para nosotros la unión con nuestros pares y las alianzas son muy importantes. Empezamos el año juntándonos son la Filarmónica de Medellín, tuvimos la oportunidad de unirnos para recibir clases orquestales de la Filarmónica de Colombia simultáneamente con tres orquestas distintas.

Sí, las alianzas han sido importantes este año.

Si bien, ya se empezó la reactivación del sector cultural, ¿qué siguen extrañando ustedes?

Lo único que extrañamos es la cercanía con el público, y con nuestros artistas y los profesores, además de los conciertos en vivo.

La tranquilidad que tenemos es que con el Festival de Música de Cámara Iberacademy 2020 ya empezamos a volver a tener contacto con todos, eso sí, con mucho cuidado, muy atentos, haciendo mucho énfasis en el autocuidado.

Ya la orquesta se pudo volver a reunir, que eso era muy importante, y esperamos que podamos seguir así, porque unos músicos tan jóvenes dejan de tocar un año y eso es muy malo.

Finalmente, maestro Alejandro, ¿usted cómo describe el estilo de formación musical de la Iberoacademy?

Iberacademy es muy raro, porque no es una escuela que da clases, no es una orquesta, pero sí tiene una magnifica orquesta, con la que hemos podido hacer giras regionales, nacionales, internacionales, la que realmente toca la música a muy bien nivel y es una interesante práctica orquestal para los muchachos.

Iberacademy es un programa, una institución que tiene además un ensamble de cámara muy representativo, un ensamble de metales genial. Pero, además, es un modelo que tiene artistas, de los que pretendemos que, al entender su función como artistas, se vuelvan modelos a seguir de otras personas, que sean capaces de influenciar, positivamente, a su entorno.

En el modelo de Iberacademy no existe, pues en tano al modelo pedagógico, pero sí el modelo humano. Un modelo que enseña que, si quieres lograr algo, tienes que primero hacerlo bien. Sí tienes talento, disciplina y vocación, entras a Iberacademy. Si tienes en tu cabeza una excelencia para compartir lo que aprendes y lo que vives, te mantienes en Iberacademy, es eso.

En el detalle está el valor de lo que tienes que ser como artista. Para nosotros es muy gratificantes hoy tener uno de nuestros artistas en la Filarmónica de Viena, otros están haciendo hasta una segunda y tercera maestría en Europa, Estados Unidos; hay personas que son modelo a seguir, como uno que tenemos en la Escuela de Música en Guarne, tenemos directores en la Escuela de Música de San Vicente y San Pedro, eso para nosotros es muy importante como integrantes de Iberacademy.

Compartir artículo

También podría interesarte

Deja una respuesta